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domingo, 1 de abril de 2012

MISCELÁNEA MÓRBIDA: Holmes necesita un afeitado, Jean Valjean también. Alan Moore consigue su e-zine ¡Y M.R. James consigue un sello!

Vaya tela...


-Primeras imágenes del rodaje de "Elementary", la versión americana de un Sherlock puesto al día que produce la ABC y de la que ya habíamos hablado por aqui. En esta ocasión, Holmes -al que vemos con barba de varios días, como la versión Downey Jr.- es interpretado por Jhonny Lee Miller, reside en New York porque se está curando de su adicción a los estupefacientes en una prestigiosa clínica, y su doctor Watson es una doctora: Lucy Liu interpreta a su "partenaire", Joan Watson. Probablemente la supuesta tensión sexual entre los dos personajes aquí se resolverá de una vez.


Los productores de la versión inglesa del Holmes moderno ya han declarado que mientras se mantengan cerca de Conan Doyle no pasará nada, pero que como vean que hay algún tipo de parecido con su "Sherlock" se les va a caer el pelo. Y bien que hacen, el que avisa no es traidor.

-Y hablando de primeras imágenes, he aqui la de Hugh Jackman en la piel del mítico Jean Valjean de "Los Miserables" de Victor Hugo.


Suponemos que la copiosa barba es debida a que estamos ante un Valjean post-fuga carcelaria. Este film adapta el famoso musical, así que Jackman soltará gorgoritos junto a Russel Crowe, que se mete en la piel del Inspector Javert. Por cierto y, ya que estamos con Hugo, no hay que olvidar que también se está rodando otra versión (francesa, en este caso) de "El Hombre Que Rie" que ya inmortalizaran Paul Leni y Conrad Veidt allá por 1928. En este caso intervienen Emmanuelle Segnier y Gerard Depardieu, el hombre que interpreta a todos los franceses famosos -reales y ficticios- de la historia. Aqui la portada de una versión inglesa de la novela que siempre me ha gustado:


-La muy "brittish" Royal Mail editó el pasado febrero un sello dedicado a nuestro querido M.R. James, aquel medievalista y aficionado a la arqueología, que se dedicó a "excavar" de su imaginación algunos de los mejores cuentos de fantasmas de la historia. He aquí el susodicho sello, perteneciente a la serie "Britons Of Distinction":


-Y volviendo al tema de las barbas copiosas -que bién traido, ¿verdad?- un poco más de autobombo del número uno del e-zine "EMBRYO", dedicado a Alan Moore, el barbudo definitivo, con permiso de Billy Gibbons. ¡Ya lo tenéis disponible!


Editado ya, y listo para su lectura y/o descarga en el siguiente enlace:

http://embryoamoore.blogspot.com.es

miércoles, 28 de marzo de 2012

EMBRYO - A. MOORE EN ESPAÑOL Cada vez más cerca.


"¡¡Acercaos, acólitos!!"

Los más observadores de entre los tres gatos que visitais este inútil (y a mucha honra) blog, habréis notado el banner tan cuco que se encuentra en la columna de vuestra izquierda. Enlaza al blog de "Embryo", un proyecto de página y, sobre todo, e-zine que nace con la intención de recopilar una ingente masa de ensayos, tebeos, artículos y entrevistas en nuestro lenguaje, relacionados con (o realizados por) el mago barbudo de Northampton, Mr. Alan Moore. Una iniciativa conjunta entre el blog en espiral del insigne Maese ABL y un servidor, para dar carácter enciclopédico a gran cantidad de textos sobre el hechicero/autor que merecen un formato más duradero que la volátil y dispersa red de redes.

El número uno de "EMBRYO" esta ya casi listo, a puntito para su estelar estreno -seguramente este mismo fin de semana- todos los detalles los tendréis en el susodicho blog ahi al lado enlazado. Así, que subo este post además de para informar del evento, para traeros nada menos que

¡¡TU PROPIO ALAN MOORE RECORTABLE!!



¡En efecto, estimados cofrades! Por fin podréis disfrutar de vuestro propio muñeco de cartón de uno de los mejores escritores de la historia del mundo. Descargando las dos imágenes que encontrareís más abajo -en papel bueno a ser posible- y después jugando a los recortables, al fin podréis presumir de tener una reproducción en vuestro escritorio del chamán de los comics. Encima se puede elegir entre dos versiones del maestro: Una con gabardina y túnica para tus momentos de mágia negra, y la otra en el atuendo victoriano-psicodélico que se atrevió a lucir en su propio bodorrio. ¡Sublime! Y ambas vienen con el infaltable báculo en forma de serpiente.

Sally Grossart fué la creadora de esta maravilla, que apareció en el número cuatro de la revista inglesa Mustard, dedicado al propio Moore y que incluyó una super-entrevista exclusiva.

Y sin más preámbulos, aquí va la materia prima:



sábado, 24 de marzo de 2012

EL TINTIN "SPIELBERGIANO" Y EL RACISTA...

ARCHIVOS EXPIATORIOS: Ración del periodista belga creado por Hergé. Recuperamos un comentario sobre "Las Aventuras de Tintin" ahora que se editado en DVD y Blue-Ray, y aprovechamos para comentar los últimos movimientos para intentar prohibir el ¿xenófobo? tebeo "Tintin En El Congo" (Publicado como tomo unitario en 1946).


Steven Spielberg sale de su retiro cinematográfico en el que lleva inmerso ya unos cuantos años –algo lógico tras la tibia acogida que recibió su cuarto y, esperemos, último Indiana Jones- para cumplir al fin uno de sus sueños más acariciados desde los años ochenta, mientras nos regalaba algunas de las mejores y más recordadas películas de la historia: Llevar a la gran pantalla las historias de su admirado Tintin, el mítico personaje de comic creado por el belga Hergé. Tras asociarse en las tareas de producción con Peter Jackson, sin duda el realizador más famoso y valorado a mediados de 2000 por su trilogía de “El Señor de los Anillos” y hoy en franca decadencia tras dos proyectos cinematográficos fracasados tanto en crítica como en público, el legendario director americano encontró la suficiente confianza y financiación para llevar al personaje al cine. Una tarea complicada por dos razones: la primera, por elegir la técnica de animación en captura de movimiento, con todos los quebraderos de cabeza que conlleva esta forma de hacer cine, y la segunda por la escasa popularidad de Tintin en los Estados Unidos.


En cuestiones de adaptación los “tintinófilos” no encontrarán demasiada queja. A pesar de fundir en una sola tres historias distintas del personaje y hacer importantes modificaciones en los argumentos de las mismas, se puede decir que la versión cinematográfica conserva todos los atributos que hicieron grande al Tintin del tebeo. Tenemos humor para todas las edades, situaciones de peligro propias del “pulp” (no en vano Spielberg aprovecha estos elementos para aportar algo del toque “Indiana Jones”, que parece que le sale solo) y una alegría “naif” propia de las historias clásicas del comic que no dejan respiro ni permiten el aburrimiento en ningún momento. El guión en el que colabora el gran Steven Moffatt –que lleva años haciendo historia en la BBC con sus geniales versiones del “Dr. Who” y de “Sherlock Holmes”- respeta muchos de los elementos de ironía y comedia socarrona que tenían los cuadernos originales, a pesar de que la mezcla de historias acaba pasándole factura a ciertas escenas algo fuera de lugar; como la sorpresiva aparición de la famosa cantante Castafiore, por poner un ejemplo. Un bonito detalle para fans, pero que no viene demasiado a cuento, la verdad.


Es una verdadera pena que todo se haya quedado en esa fiel superficie, porque la historia no va mucho más allá de su planteamiento de diversión intrascendente. Los comics de Hergé casi siempre incluían alguna nota agridulce o ciertos mensajes de cierto calado –incluyendo crítica social- pero que en “Las Aventuras de Tintin” han sido dados de lado en mor del espectáculo más accesible y para el que no es necesario usar demasiado las neuronas. Otra pega es la propia técnica con la que está realizada, que resulta espectacular en algunas escenas (ese tupé de Tintin en el que cada maldito pelo se mueve como si fuera totalmente real) y cansina en otras (algunos rostros son demasiado inexpresivos) y es que desde el estreno de las pioneras “Polar Express” o “Beowulf” sigo sin verle la gracia a eso de contratar actores reales, capturarles los gestos de la cara y crear un monigote animado con su –oculta- interpretación. Pero todo eso queda compensado con el sentido de la maravilla de muchas de las escenas de aventura; como ese final motorizado por las calles de un mercado árabe que actualiza y magnifica algo de ese tono inolvidable del mejor Spielberg. Sí, es algo simplista y puede ser olvidada a los pocos días de verse, pero ¿Y lo bien que nos lo hemos pasado?


No se lo paso tan bien el concienciado ciudadano congolés Bienvenu Mbutu Mondondo cuando leyó el segundo tebeo de Tintin, "...En El Congo" porque lleva años de juicio en juicio intentando que lo retiren de la venta. La última sentencia, dictada a primeros de febrero, nuevamente exime a la obra de Hergé de la apocalíptica acusación de incitar a la violencia racial. Sí, en el tebeo hay chistes a costa de los inferiores negritos, y la actitud condescendiente -y humillante- del propio protagonista con ellos es digna de figurar en los anales de la xenofóbia más disparatada pero de a ahi a prohibir una obra que comenzó a ser editada... ¡¡En 1930!! porque la ideología es racista o conservadora... Tiene bemoles. Resulta que hay que retirar un comic dibujado en plena época colonial.


Habría que prohibir muchos otros escritores de aquella década y las precedentes si quisiéramos ser consecuentes. Kipling, London o Howard no se librarían de la guillotina, me temo. Pero teniendo en cuenta que en este caso existe el factor "tebeo infantil", de cuestión ya algo más delicada, yo optaría por la solución más lógica: Editar concretamente este comic con un pequeño texto advirtiendo del contexto histórico de la obra y el caldo de cultivo ideológico que la vio nacer -destacando, además, que el propio Hergé se retractó de sus primeras creencias y sensibilizaría su discurso respecto a las injusticias de las razas discriminadas en posteriores obras-, y así no tendríamos que secuestrar de las hemerotecas a una obra inferior, sí, -Hergé ganaría calidad con los años- pero también histórica y esencial en el desarroyo de un personaje y su entorno social.

La ley le da la razón a Hergé. Sin embargo el señor Mondondo sigue en sus trece y planea recurrir.

martes, 20 de marzo de 2012

“EL JARDIN COLGANTE” De Javier Calvo


De pura sorpresa nos enteramos a primeros de año que “El Jardín Colgante”, la segunda novela de la llamada “Trilogía de la Muerte” de Javier Calvo, había ganado el “Premio Narrativa Breve” de Seix Barrall. Admito que en mi caso no fue tanto la alegría por un galardón merecido –Admirable es, además, que se lo haya concedido precisamente uno de los pocos premios literarios libres de sospecha en este país- sino el saber que al fin Calvo volvía a publicar tras un par de años de espera tras su anterior y soberbia “Corona de Flores”, que fue la primera parte de esta saga barcelonesa ácrata, detallada en su deconstrucción de las convenciones narrativas e ideológicas del género negro, así como apasionante y lúcida. Así pues, de las “…Flores” decimonónicas de la primera piedra de esta trilogía, pasamos ahora al “…Jardín”, en un continuo espacio-temporal simétrico en extensión y lleno de psico-geografía oscura, violencia desatada y personajes para el recuerdo. Aun no sabemos cómo florecerá esta línea botánica que parece recorrer la saga de Javier Calvo como si fueran enredaderas manchadas de sangre, pero con dos primeras entregas tan memorables es lógico esperar un gran final.

"Que felices nos las veíamos"

Y esto sin necesidad de seguir un orden de lectura cronológico, claro. Mientras que la primera entrega transcurre en 1877, “El Jardin Colgante” da un salto de 100 años para situarnos en la Barcelona de la transición. Un auténtico hervidero de servicios secretos, espías, revolucionarios que devienen terroristas y todo cubierto por dos entes de poderosa narrativa, tangible uno y abstracto el otro. El primero sería el meteorito que acaba de caer sobre la ciudad condal, inundando de ceniza sus convulsas calles, y el otro es una especie de estado fantasma que está surgiendo de los escombros (¿O de nuevo cenizas?) del régimen franquista. En este entorno seguiremos las peripecias de un agente del orden y de un infiltrado que camina por el borde de la deserción, cayendo en las redes de un grupo de revolucionarios/terroristas/sectarios que acabarán recalando en una isla con ecos de la Guyana del Reverendo Jones. El meteorito es una poderosa metáfora de la reconstrucción tras la destrucción, y la posición de Calvo ante este futuro que promete la transición no puede ser más negativa, pero eso es mejor dejarlo al criterio del lector y que lo descubra por si mismo. Solo decir que la conclusión –literal y simbólica- del libro es devastadora e inquietantemente posible, en una época tan extraña y extrema como la que se nos retrata.

Cráter original del meteorito que cayó en Barcelona. ¡Ah, no! Perdón, que es ficción.

Pero no es eso todo lo que ofrece “El Jardin Colgante” en sus abundantes páginas –que se leen tan en un suspiro como ya se leían las de “Corona de Flores”-, sino que una alegoría tan negra como la que lleva a cabo el escritor sobre la polémica transición, no está exenta de momentos de humor y una rara humanidad. Los personajes conducen la trama a través de un trepidante viaje en el que puede pasar cualquier cosa, por estrafalaria, violenta o cómica que sea. Aristides Lao, símbolo casi icónico del nuevo sistema que nace, es una fría máquina de calcular que pasa su tiempo encajando piezas de puzzle de una forma inquietante, como si de fractales de pesadilla se tratara. Pero, al igual que el topo Teo Barbosa (o cualquier otro personaje del libro) no estamos ante un estereotipo, sino ante alguien con flaquezas reales e imperfecciones delirantes –véase su metafórica obsesión con la uniformidad de las paredes, o la presencia de su madre-, que nos lo hacen más vivo dentro de un entorno que página a página se va volviendo pesadillesco. Y dentro del cual tardaremos bastante en captar las implicaciones de lo que se nos quiere contar.
¡A Dios gracias que todavía hay libros imprevisibles en tan aciagos días! Al mismo tiempo que avanzamos a gatas por los entresijos de los servicios secretos, Calvo también se toma su tiempo para mostrar de forma detallada la experiencia de Barbosa como revolucionario. De la resistencia pasiva a la armada, y de ahí a lo más descarnado y etéreo a la vez. Una vez más no pienso desvelar nada de este fascinante viaje interior del personaje, pero os puedo asegurar que no se escatima en reflexión, decepciones, filosofías con un pie en el fanatismo, amor y violencia sin freno. Como si una vez que se pone en marcha la rueda de la oposición –o del simple pataleo-, no quedara más que dejarse llevar o ser aplastado. Algo parecido ocurre durante el resto de la obra con todos los personajes, reacios a admitir su condición de escombros de lo nuevo. Piezas de ajedrez situadas en un tablero que no comprenden. ¿O debería decir piezas de puzzle?

En definitiva, estamos ante otro puñetazo en la cara de la pluma de uno de los narradores incontestables del actual panorama español. Si hay una evolución de mérito en el panorama narrativa actual es la suya. Personalmente amo también sus primeras obras –“El Dios Reflectante”, “Mundo Maravilloso” y, especialmente, “Los Ríos Perdidos de Londres” eran fuente de múltiples alegrías para el lector atento-, pero ante este “Jardín…” uno no puede más que dejarse llevar, arbusto tras arbusto, y quitarse el sombrero en cada esquina. Ritmo perfecto, personajes que palpitan y una trama a prueba de bomba (y meteoritos) bullendo de humor, drama, horror, suspense y emoción. Todo en uno. Sobreviviendo a “nocillas”, a “poperías” varías, a “after-shits” e incluso a sí mismo, Javier Calvo ha decidido seguir su rumbo en continua evolución y ascendencia a una posición privilegiada en nuestras letras: la del autor que habla sobre lo que le da la gana y como le da la gana. Sin dobleces ni modas. Literatura en estado puro, vaya.

jueves, 15 de marzo de 2012

MISCELÁNEA MÓRBIDA: SHAKESPEARE, HILL Y H.P.

Cabreos "shakespearianos",recomendaciones y un poquito del señor Lovecraft, que nunca viene mal.

-Leyendo la maravillosa reseña de mi admirado Oscar, bibliotecario de la "Strange Library" (http://strange-library.blogspot.com/2012/03/contested-will-shakespeare-una-vida-y.html#comment-form) del librazo "Contested Will" de James Shapiro, han vuelto a aflorar algunos de mis sentimientos "strafordianos" en contra de la rocambolesca teoría (centenaria ya) de que William Shakespeare no escribió sus obras, porque no era más que un actor pueblerino y vulgar que se apropió de las piezas teatrales de un personaje de alta cuna, aristócrata y de sangre azulísima que quiso ocultar su autoría. La identidad de tal imbécil -porque hay que ser "cortito" cuanto menos, para escribir esas gloriosas obras y dejar que se lleve el mérito otro- se reparte entre Christopher Marlowe, el XVII Earl de Oxford, Francis Bacon y un largo etcétera de candidatos a cual más inverosímil.

Paradójicamente, una buena cantidad de personajes sin ninguna sospecha de fraude o incultura han defendido estas especulaciones a lo largo de la historia, entre ellos Sigmund Freud, Mark Twain, Orson Welles o Sir Derek Jacobi. Este último protagonista de "Anonymous", la reciente versión cinematográfica de la teoría del Earl de Oxford, en la que Shakespeare es poco menos que un bufón aprovechado.

Rafe Spall haciendo de Shakespeare en "Anonymous". Hasta en la cara se le ve que es un pringado.

¡Que maldita casualidad que estas teorías surgieran -milagrosamente- en el periodo de mayor reivindicación de la obra del poeta! (por los románticos y otros). Que extraño me parece, oyes, que en las décadas inmediatamente posteriores a su muerte nadie, repito, NADIE dudara de que Shakespeare fuera un autor (si hasta hay panegíricos y textos de Johnson y Marlowe refiriendose a Shakespeare como escritor, y no como actor), pero hete tu aquí que de repente se eleva a Guillermito a la categoría de mejor escritor de la historia. Nada, nada, que igual de repentinamente hay que tirarlo del pedestal como sea. Una vez muertos todos los testigos, lo único que queda es la calumnia, los datos poco fiables o la simple y llana gilipollez.

Jamás acabaré de entender como una teoría surgida hace tantos siglos (y por tanto totalmente rancia): "Shakespeare no escribió sus obras porque era un paleto iletrado", siga teniendo adesiones tan entusiastas. ¿O sea que una persona del pueblo, de clase baja y sin estudios, no puede escribir alta literatura? Que se lo digan a los cientos de escritores en las mismas circunstancias que han entregado tantas y tantas obras maestras, a lo largo de esos mismos siglos que esta peña ha desperdiciado escribiendo chorradas.

-Cambiando de tema y dado que algunos me preguntásteis en la entrada sobre "La Mujer de Negro" si había edición castellana de la novela... pues hela aqui, y recientemente editada como consecuencia del film estrenado hace poco. La excelsa Edhasa se ocupa de la publicación y si no os importa tener a Danniel Radcliffe en portada, aquí tenéis una gran oportunidad para hincarle el diente a esta excelente obra de la señora Susan Hill. ¡Por lo visto está siendo todo un éxito de ventas! Aun hay esperanza para el neo-goticismo de calidad.

-Y para seguir reivindicando clásicos y editoriales arriesgadas, nos vamos a nuestros bienamados chicos de Alpha Decay que no solo van a
publicar "House Of Leaves" de Mark Danielewski el año que viene (Sí, amigos, habéis leido bien: "HOUSE OF LEAVES" EN ESPAÑOL) sino que además acaba de sacar al mercado una coqueta edición de "La Llamada de Chtulhu", nada menos que con traducción y prólogo de Javier Calvo. Tenía que resaltar esta noticia no solo porque este cuento es casi mi favorito de la producción de H.P. Lovecraft -y si no lo es, está en el TOP 3 seguro-, sino también porque hay que congratularse de que uno de los mejores traductores de nuestro pais le haya metido al fin mano al genio de Providence. También incluye el genial poema en prosa "Nyarlatothep", pero solo por el cuento estrella y la intro de Calvo vale la pena hacerse con esta joyita.

jueves, 8 de marzo de 2012

MISCELÁNEA MÓRBIDA: ESPECIAL PULP


Hoy unas cuantas gozosas y salivantes novedades editoriales relacionadas con el papel amarillento, la "sci-fi" divertida y los mamporros sangrientos:

-Esta semana se estrena la versión cinematográfica de "A Princess Of Mars" de Edgar Rice Burroughs, aquí titulada escuetamente "John Carter". Ya saben, esa superproducción de Pixar que esta ocasionando algún que otro comentario desafortunado de los legos "pulperos" estilo "Esta peli es un copieteo de "Star Wars" y "Avatar"", sin tener ni pajolera de que Burroughs publicó esta novela en 1912 (concretamente en la revista "pulp" "All-Story") y que de hecho tanto George Lucas como James Cameron han copiado de John Carter hasta el peto que lleva en el pecho.

El caso es que los amigos editores de "La Biblioteca del Laberinto" -laboriosos administradores de maravillas en castellano provenientes de la época de las novelas de a duro y la "space opera"- van a reeditar las tres primeras novelas de la saga de "John Carter de Marte" en primorosas ediciones especiales. Hace unos años escuché noticia de esta maravillosa iniciativa, sobre que pensaban recopilarlas en un tomazo único, pero parece ser que ahora serán publicadas de forma independiente, con traducciones revisadas y cada una con sus correspondientes y maravillosos extras, empezando por láminas a color. Estarán listas para la Feria del Libro de Madrid y llevarán el fundacional título de "Bajo las Lunas de Marte".

-Para entonces, la editorial del señor Paco Arellano también va a darnos otra alegría relacionada con John Carter, esta vez en formato comic. Nada menos que una de las primeras adaptaciones tebeísticas de "A Pricess Of Mars", (en 1941) y realizada -para añadirle aun más fetichismo al asunto- por John Coleman Burroughs. Sí, el hijo de nuestro admirado Edgar Rice. Según comenta Arellano en "El Foro de los Pulps", han conseguido las 73 placas del comic original en perfecto estado, así que podemos esperar una edición en calidad de resolución de auténtico lujo.


-Y saliéndonos ya del Marte de Burroughs nos vamos a Rober E. Howard. Aqui tenemos las portadas de las dos nuevas ediciones de material rescatado del autor de Cross-Plains a cargo de la excelentísima "The Robert E. Howard Foundation". La primera, "Spicy Adventures", recopila las aventuras "picantes" que el autor publicó en el magazines "Spicy-Adventure Stories":


A pesar de la inocencia del concepto "picante" en estas historias de primeros del siglo XX, los editores aseguran que los borradores de Howard eran mucho más atrevidos que las versiones "límpias" que acababan publicando las revistas. Esta recopilación vuelve a las versiones originales, o eso proclaman sus responsables. Veremos. Y el segundo, "Adventures in Science Fantasy", luce así de contundente y "howardiano":


A pesar de la falta de detalles -este libro aun no está disponible-, el título no deja muchas dudas sobre su contenido. Sí sabemos que, entre las piezas esperemos que inéditas y raras, estará incluida la mítica novela corta "Almuric". Una de las escasas obras largas de Howard, la cual, mira que cosas, era un claro homenaje al "John Carter" de Burroughs.

jueves, 1 de marzo de 2012

RICHARD MATHESON “Las Playas del Espacio” O “Acero Puro y otras historias”

A veces tenemos que dar gracias porque una lamentable película destroce la obra de uno de nuestros autores favoritos. Gracias al dramón mezcla de “Campeón” y “Transformers” que protagonizó Hugh Jackman el año pasado, se ha obrado el milagro de reeditarse en castellano la antología que incluye “Acero”, el cuento del maestro Richard Matheson que supuestamente adapta el film. Y digo supuestamente porque de tan magna obra solo queda la premisa –el boxeo se prohíbe debido a una ley anti-violencia y los combates pasan a organizarse entre robots-, esquivando toda la amargura, violencia visceral y devastador mensaje del relato de Matheson para convertirlo en una exhibición de cacharros dándose de ostias y un padre haciendo pucheros junto a su hijo (ambos inexistentes en la obra original). ¿Patético? Pues sí, pero gracias a tal bodrio tenemos de nuevo en las librerías el libro “Las Playas del Espacio”, descatalogado desde que Nebulae lo publicara en el 77 y posteriormente lo recuperara Edhasa. Una obra maestra del relato fantástico que no solo incluye el muy recomendable “Acero” –aunque solo sea para comprobar cuan errados anduvieron los responsables del film de 2011-, sino que golpea al lector con otros doce trallazos literarios imprescindibles.

Cada vez que vuelvo a Matheson no puedo evitar recordar lo que Stephen King
comentó acerca de su forma de escribir: “Cuando pensabas que se tenía que acabar, cuando tus nervios ya no podían seguir soportándolo, entonces era cuando Matheson encendía el turbo y pasaba a la máxima potencia”. Nunca hubo verdad más grande. En esta recopilación es inevitable leer al menos la mitad o más de los relatos con el alma en un puño, dejándose llevar por un “tour de force” de suspense, horror, drama y emoción difícilmente igualables. A pesar de que la mayoría de historias pueden encuadrarse dentro de la ciencia-ficción, Matheson se aleja de los tópicos y propone su habitual mezcolanza de humor negro, acción grotesca y terror puro. Nada mejor, por tanto, que “El Ser” para arrancar esta antología; un relato pesadillesco en el que una pareja se detiene en una gasolinera para encontrarse con un horror humano y otro de fuera de este mundo. Y ambos, como es habitual en este pionero del malestar terrorífico, insertados en un entorno soleado, apacible y cotidiano. Una tónica que cumplen estas narraciones es que encontramos más un ambiente de surrealismo y angustia que de género propiamente dicho, aunque Matheson como siempre use con acierto las convenciones del terror o la “sci-fi” como simples excusas para agarrar al lector por donde más duele. Otra historia con pareja en apuros es la soberbia “El Invasor” en la que un naturalista regresa con su esposa tras
una ausencia de seis meses para encontrársela embarazada. Por supuesto él no es el padre, y ella jura y perjura que no le ha sido infiel. La confusión y dudas morales del protagonista se mezclan con la extrañeza de su casi desconocida esposa, que ahora no para de beber sal con azúcar y leer libros de filosofía y ciencia, a los que antes no se acercaba.

“Cuando Acaba el Día” y “Una Manera de Sobrevivir” son divertidos y a la vez melancólicos ejercicios de meta-ficción, mientras que “Hijo de la Sangre” y “El Funeral” coquetean con el terror clásico. Estas historias son quizás las que resultan menos actuales –los vampiros y hombres lobos de estas historias suenan muy clásicos, como estribillos repetidos-, y aun así se las arregla Matheson para reflexionar sobre asuntos tan profundos como la educación de un niño aislado o la simple muerte. No hay solo escritura implacable y un estilo a prueba de bomba dentro del género, también es inevitable en el autor dedicarse a desentrañar algunos incómodos aspectos del ser humano, usando la ficción de género para la reflexión, además de para el disfrute del lector. En ese sentido aparecen dos obras maestras como “El Examen” y “El Último Día”, ambas con un trasfondo de ciencia ficción pero que se caracterizan por un sensible –y nada sensiblero- humanismo. La primera cuenta la historia de un octogenario que debe pasar un test para dilucidar si sigue siendo válido en la sociedad actual –con los contradictorios sentimientos de sus familiares al respecto- y la segunda es un inolvidable paseo por los últimos momentos de la humanidad antes de un cataclismo inminente. Es inevitable leer estas dos piezas soberbias con el corazón en un puño, y casi imposible apartarlas de tu mente hasta unas cuantas horas después de haberlas leído (o sufrido). En
un entorno como el de los años 50 y 60, donde proliferó la nostalgia por una “sci-fi” pulpera y la recuperación de las obras de Burroughs o Howard a base de pastiches sin gracia, Matheson se atrevió a abordar asuntos fundamentales envolviéndolos en una capa de fantasía embaucadora. Muy al estilo de lo que otros genios como Ray Bradbury estaban consiguiendo por aquel entonces.

No voy a hablar mucho más porque esta antología es para disfrutarla “in situ”, pero sí destacaré el último cuento, llamado “El Compañero de Juegos”. Una parodia llena de surrealismo amplificado –o realismo histérico, casi “pynchoniano” antes de Pynchon- que rezuma mala leche y humor negrísimo en la historia de una pareja de artistas (un poeta y una escultora), desesperados porque su salvaje hijo no para de molestarles y romper sus cosas. Diversión de muchos quilates y reflexión sobre la vida y el arte con un tono oscuro y estremecedoramente “naif” a la vez. Una buena coda para un libro que hace vibrar como solo la mejor literatura puede hacer y que vuelve a demostrar que cualquier tiempo pasado… fue perfecto.

lunes, 27 de febrero de 2012

A VUELTAS CON EL CINE DE AUTOR (Y LA VANGUARDIA LITERARIA)


Lo admito, me encanta dar leña a los "gafapastas". Y esto lo dice alguien que consume -e incluso admira- a algunos de ellos. Pero es que, aparte de que ciertos autores y obras de arte son directamente infumables, hay tanta gente demonizando el cine (o la literatura) de género, que siempre es bueno echar un vistazo a ciertas personas que se dedican a repartir estopa a todo lo contrario. Hoy rescatamos cuatro documentos: Dos antiguos, uno histórico y otro de reciente cuño. Por partes:

1) El blog Poder Friki da la mejor definición de la historia sobre la "Nouvelle Vague":

Ocurrió hace unos años en una reseña de "Percival Le Gallois", ese insoportable tostón medieval de Eric Rohmer. Para introducir el asunto este texto, el cual quedó para la historia:

Esta es otra abominación de la "Nouvelle Vague", ese movimiento maléfico a la altura del Ku klux klan que a punto estuvo acabar con el cine de verdad. Por que antes uno hacía una película y lo único que le interesaba era contar una historia... y si eso, sacar un poco de dinero en el proceso. Pero a partir de que esta gentuza coge una cámara ya salen los "artistoides" que son una subraza despreciable de MORLOCKS que no tienen ni idea de lo que hacen pero, eso sí, lo hacen con muchísima seguridad.

Enlace a la reseña completa aqui:

http://poderfriki.blogspot.com/2009/02/cine-frances-vs-fantasia-ochentera.html

2) Shopenhauer distingue entre los dos tipos de literatura existentes

Cuando no soltaba diatribas sobre el amor, las mujeres o la necesidad de apalizar obreros, el gran filósofo teutón también soltaba perlas como esta:

"Para empezar se dan dos tipos de escritores: aquellos cuyo motivo para escribir es el tema y aquellos cuyo motivo para escribir es el hecho mismo de escribir. Los primeros han tenido pensamientos o experiencias que les parece que vale la pena compartir; los segundos necesitan dinero, y por eso escriben, por dinero. Piensan porque tienen que escribir. Se les reconoce en que se explayan en sus reflexiones haciéndolas todo lo largas posible y también en que elaboran pensamientos titubeantes, forzados, equívocos y verdaderos sólo a medias. En la mayoría de los casos, además, son amigos del claroscuro para aparentar lo que no son. Por este motivo desaparece toda precisión y exactitud de su escritura. De ahí que se pueda notar en seguida que escriben para llenar papel. [...] En el momento en que se perciba esto en un libro hay que desecharlo, ya que el tiempo es precioso. En rigor, el autor estafa al lector desde el momento en el que escribe para llenar papel, pues su tarea es la de escribir porque tiene algo que compartir."

Schopenhauer, "Sobre escritura y estilo"

Cazado en el maravilloso y recomendadísimo blog de Tongoy:

http://lamedicinadetongoy.blogspot.com

3) CARLOS BOYERO SE ABURRE EN LA "BERLINALE"


Este video demuestra que lo del renombrado reseñista de "El Pais" poniendo a parir el cine de autor y comprometido ya viene de lejos. Desde el Festival de Berlin de 1989 concretamente. También demuestra a las claras que a finales de los 80 las gafas setenteras seguían vigentes, pero eso es otro tema. Su reflexión es de las que dejan huella. He aqui el enlace:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/personajes-en-el-archivo-de-rtve/berlinale-1989-carlos-boyero-critica-cine-autor/399040

4) DALE PECK NOS OFRECE UN REPASO RÁPIDO A LA LITERATURA POSTMODERNA

El escritor y columnista americano Dale Peck (un apropiado nombre, leyendo lo siguiente) da su visión de las vanguardias literarias desde primeros del siglo 20 hasta la actualidad:

"...Una tradición en quiebra. Una tradición que comenzó con el flujo diarreico de "Ulises", continuó con los desvaríos incomprensibles del último Faulkner y las invenciones estériles de Nabokov (dos escritores que más o menos habían liquidado su brillantez inicial), y que después cobró plena y sucia vida con los titubeos ridículos de John Barth, John Hawkes y William Gaddis, las construcciones reduccionistas de cartón de Donald Barthelme, el malgasto de cada una de las palabras de un talento tan formidable como el de Thomas Pynchon, y finalmente se hizo pedazos como una acera agrietada bajo el peso de los estúpidos —simplemente estúpidos— tomos de Don DeLillo"

Heavy Metal, sin duda. La cita está sacada del libro de Steven Moore "La Novela. Una Historia Alternativa" y la traducción del primer capítulo -de donde sale la bomba de neutrones literaria de arriba- la podéis descargar en el otro excelentísimo blog (y van...) del señor Bolmangani:

http://bolmangani.blogspot.com

Por cierto, que también incluye una insólita entrevista al mismísimo y esquivo ¡¡Thomas Pynchon!! Un personaje al que, a pesar de su postmodernismo, admiramos en este Carnaval y que está pidiendo una entrada a gritos para ya mismo. Un autor clásico que rehuye la vida pública, las entrevistas y que no soporta que le fotografíen. Me pregunto porqué:

lunes, 20 de febrero de 2012

LA MUJER DE NEGRO: Inquietando de la Literatura al Cine, pasando por la TV

En esto de la ficción macabra se dan a veces curiosos fenómenos de culto que sin duda rebasan las intenciones de sus más apasionados valedores, logrando cobrar tanta vida después de la muerte como la de los espectros que la protagonizan. Nadie podía decirle a Susan Hill, prestigiosa escritora de género aun en activo a sus 70 años, que su novelita de horror clásico “La Mujer de Negro”, publicada de forma modesta en 1983 iba a convertirse en un pequeño favorito para fans del género, cuyo seguimiento no ha dejado de estar de moda desde que se adaptó al teatro en 1987.

No solo el libro original no ha dejado de reeditarse en todo este tiempo -¿Cuántos pastiches de terror victoriano han sido publicados y olvidados desde mediados de los años 50 hasta la actualidad?- sino que la obra teatral sigue representándose puntualmente año tras año en una carrera dramática que la posiciona en el segundo puesto de las obras más representadas de la historia del West End londinense (siendo la primera, como ya habréis adivinado, “La Ratonera” de la señora Christie). Pero aun hay más. En 1989 se estrenó un telefilm de la BBC que adapta la misma historia, de gran éxito y similar seguimiento de culto entre los aficionados a las rarezas macabras.
Y actualmente se estrena en nuestro país la primera versión cinematográfica del libro, producida por una Hammer Films resucitada y protagonizada por una estrella como Daniel Radcliffe –que apellido tan gótico-, en su primer papel sin gafas desde que salió de Hogwarts. El guión es de Jane Goldman, una escritora a la que tenemos especial aprecio aquí en el Carnaval. Dos curiosidades casi sobrenaturales unen al telefilm de 1989 y a esta lujosa versión de 2012. La primera, que el guión de la película televisiva fue escrito por el mítico Niguel Kneale, creador de la franquicia “Quatermass” que popularizó… Hammer Films, en efecto. Y para rizar el rizo, el papel protagonista de la versión ochentera fue interpretado por Adrian Rawlins, que recientemente interpretó en cine a James Potter, padre de cierto mago juvenil que hizo famoso al propio Radcliffe. Como diría Martin Walker: “¿Mera coincidencia o…?”


¿Y es necesario tanto revuelo? La respuesta es un contundente sí, en el caso de que seas fanático de la buena literatura siniestra, las historias de fantasmas clásicas –con su cuota de telarañas, venganzas de ultratumba y presencias inquietantes- y la mejor ficción oscura del siglo XIX. La novela de la señora Hill –o “novella”, dada su brevedad- es un ABC de los mejores momentos que hicieron grandes a Le Fanu, Blackwood o, sobre todo, M.R. James y sus espíritus peludos. Es cierto que en la novela de Hill no hay fantasmas melenudos (a Dios gracias. Esa influencia de James ya ha impregnado bastante el cine de terror oriental), pero su estructura netamente clásica y esa atmósfera en la que prima más lo sugerido que lo palpable, la convierten en digna sucesora de los cuentos decimonónicos de nuestro bibliófilo-escritor favorito. Es empezar su lectura y sentirnos transportados a una época mejor, en la que no había nada más fascinante que una lluvia golpeando las ventanas, una chimenea y alguien dispuesto a narrar una historia para poner los pelos de punta.
En este caso, el relato comienza así, al más puro estilo de la “Vuelta de Tuerca” del otro James, con una familia que celebra la navidad contando cuentos de terror y el protagonista, el abogado Arthur Kipps, obligado a recordar un pasado y traumático encuentro con un terror que no tiene nada de “cuento”. Una época, cuando tenía veintipocos años, en la que un trabajo le llevó a examinar los papeles de una anciana fallecida que vivía en una solitaria casa rodeada de mareas cambiantes, brumas capaces de provocar asfixia y pantanos llenos de peligro. Para al final descubrir de primera mano, que aquella señora no estaba tan sola en aquella casa como él pensaba.

El estilo de Hill fagocita los recursos de sus ilustres predecesores –caserones apartados, difuntos recientes de dudosa reputación, una herencia de venganza y locura que sigue impregnando las silenciosas paredes de una habitación de empapelado agrietado- sin aportar excesivas novedades al asunto. Ni falta que hacen, claro. Los que sabemos disfrutar de estos viajes a la oscuridad (atávicos y casi infantiles en su poder evocador) nos dejamos llevar sin problemas por una narrativa implacable que consigue erizar los vellos del cogote –como si alguien invisible vigilara
lo que estamos leyendo- con los mínimos elementos. Solo hay un personaje en toda la historia que lleve la carga de la trama, lo cual sin duda la hizo óptima para la adaptación escénica. No hay apenas estridencias efectistas (tan abundantes e innecesarias en el terror actual), ni pasan más que dos o tres cosas en toda la novela; y sin embargo la prosa de Hill consigue ser de lo más subyugante en su aseptismo bien entendido. A pesar de ser relativamente reciente en su concepción y publicación, en “La Mujer de Negro” desaparecen florituras literarias, juegos posmodernos y la típica condescendencia del autor actual, para lograr sumergirnos en una narración pura. Más emparentada, como es lógico, con los autores antes mencionados y muchos otros que seguro tenéis en mente ahora mismo. En resumen, leer “La Mujer de Negro” es una experiencia acogedora para todos los enamorados de la “ghost story” victoriana y de todo tipo de espectros clásicos. La casa en la que Arthur Kipps sufre el acoso de presencias cada vez más tangibles, para los lectores es como un auténtico hogar. Aquí es donde queremos estar, y no marcharnos nunca.


En cuanto a las adaptaciones fílmicas, ambas son deudoras de sus respectivos periodos. El telefilm original de 1989 tiene un tempo pausado acorde con un terror más atmosférico, y aunque hace algunos cambios en la historia el resultado es una adaptación básicamente fiel de la obra de Hill. Las escenas en el cementerio y las apariciones de la Mujer de Negro –interpretada por nuestra querida Pauline Moran, que también es merecedora de una entrada aparte- tienen todo el espíritu añejo de las historias de fantasmas más “vintage” y escalofriantes. Es inevitable evocar a Henry James y la adaptación más genial de su obra (“Suspense” de Jack Clayton), ante planos como este.


Lástima que en su media hora final, y tras una magnífica estancia del protagonista en la casa maldita (llena de susurros, mecedoras que se mueven solas, etc…), la trama derive en un anticlimático epílogo que añade varias capas de significados a la obra original. Las cuales, en mi opinión, no aportan demasiado a la historia. Eso sí, perfectamente plasmado el espectro vengativo, la tensión casi irrespirable en el pueblo y la sensación de continua amenaza en cada plano. Una joyita de culto a reivindicar.


Por supuesto la actual versión es un “quiero y no puedo” entre mezclar un tono serio, clásico y de “ghost-story” tradicional con toda la parafernalia informática de sustos de cartón y efectitos macabros propios del cine de horror actual. Estéticamente muy estilizada –con un interesante prólogo que consigue enganchar con una habitación de juegos, tres niñas y una presencia en las sombras- y con algunas partes muy fieles a la obra de partida; el último tercio, sin embargo, es un continuo rosario de golpes musicales, espectros desbocados y una trama de más difícil todavía con toques casi de aventura. La habitualmente tenue aparición del fantasma titular aquí se transmuta en una sucesión de sobresaltos casposos y guiños a la galería, algo alejada de la sobriedad de la obra.


No obstante sigue siendo meritorio el hecho de dedicar al menos tres cuartos de hora de un film rodado en 2011 a la peripecia de un personaje solo en un caserón –Radcliffe no brilla, pero carga bien con la trama sobre sus hombros- y es inevitable que entre tanta escena de sustos, alguna consiga su objetivo. El final es una vez más una derivación algo extraña del epílogo de la novela, con curiosos toques de redención algo fuera de lugar en esta propuesta. Por estas y otras cuestiones –y aunque ambas adaptaciones son disfrutables cada una a su manera- lo mejor es irse a la fuente original para pasarlo de maravilla con un buen cuento de fantasmas “como los de antes”.