¿Esperaban la tópica lista con mis
eventos artísticos favoritos del 2012? Yo es que este año he estado un poco
ausente en mi máquina del tiempo “wellsiana”
–concretamente… ¡¡100 años atrás!! Allí me he encontrado con uno de mis
antepasados, el ilustre Lord Michaelus
Wolfville I, al cual le he pedido que elabore un recopilatorio con sus diez
momentos más memorables de la cultura popular en este 1912 que estan a punto de
abandonar. Un año en el que hemos tenido algunos momentos de crisis –vaya tela
lo del Titanic ese que se hundió,
además de las movidas sufragistas con las mujeres que quieren votar y todo- y
en el que han muerto grandes personajes -R.I.P Bram Stoker-, pero que a pesar de todo ha dado grandes momentos que
celebrar en la escena, las artes y por supuesto la literatura. Así que, sin
ningún orden concreto, aquí van:

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No pierdan de vista a estas chicas. |
Grandes ojazos y
una gran capacidad dramática hace que vea múltiples posibilidades para estas
dos jóvenes en un futuro no muy lejano. Con decirles que Griffith ya se ha cascado otras doce películas con la Lillian en este mismo año. Que ansia de
hombre, por Dios.
3- “LA
HABITACIÓN DE LA TORRE Y OTRAS HISTORIAS DE FANTASMAS” De E.F. Benson. Si hablamos de ficción macabra hay mucho donde elegir
en épocas recientes –mismamente el año pasado se publicó “Más Historias de Fantasmas”, otro excelente volumen del señor M.R. James-, pero esta recopilación del
trabajo de mister E.F. Benson en
diversas revistas tiene gran calidad e interés para fanáticos y neófitos de los
espantos espectrales. A pesar de que el señor Benson es más conocido por sus dramas histórico-realistas, lo
cierto es que demuestra tanta versatilidad como el señor Doyle a la hora de abordar todo tipo de narraciones; incluidas las
del género tenebrista. Historias con aparecidos, ánimas, ángeles que advierten
de luctuosos hechos… Aire fresco, después de tantos años de cadenas, sábanas e
indecencia gótica. Un cuento aquí incluido, e intitulado “Como desapareció el miedo de la galería alargada” –que tuve el
placer de descubrir hace un añito en la revista Windsor- es tan sumamente macabro, desasosegante y de indeleble
recuerdo, que solo por él ya vale la pena hacerse con este delicioso tomo. No
recomendado para espíritus sensibles, ancianos con problemas cardíacos o
damiselas con tendencia al desvanecimiento.
4- “ARIADNA
EN NAXOS” De Richard Strauss. La verdad es que a
pesar de que el caballero Strauss es
más conocido por sus polémicas obras y la poca vergüenza de Pauline, su insoportable mujer (alguien
debería poner a picar piedra a esta niña mimada), yo he sido siempre uno de los
que han defendido la música de este hombre intachable. Incluso vi en primera
fila la polémica danza de los siete velos de su adaptación del “Salomé” de Wilde –rollo necrófilo incluido-, y defendí que a veces el
verdadero arte requiere de algunos sacrificios del buen gusto.
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Un boceto de la escenografía de este exitazo |
Con esta “Ariadna en Naxos” el compositor se
destapa con un tema mitológico basado en textos de Moliere y regala un despliegue visual además de artístico que ya
quisieran muchos teatros. Lo cierto es que algunas partes se me hicieron
soporíferas (sobre todo porque no paran de cantar en alemán todo el rato), y
eso de mezclar opera con ese género de comedia propio del cine actual (“slapstick” o algo así), me resultó algo
chirriante. Pero seguro que en un futuro se estrena una versión “remasterizada”
mucho más disfrutable. Así y todo, buen intento.
6- “LA
CÁMARA DE TORTURA ACUÁTICA”
De Harry Houdini. Y pasamos –ahora
sí- a un auténtico “entertainer”, por
no decir el showman definitivo:
mister Houdini.
5- “MAGICK:
LIBRO CUATRO”
De Aliester Crowley. Admito que no
soy muy dado a las charlatanerías de circo, pero cada vez que este réprobo
caballero aparece en los tabloides me divierto de lo lindo con sus peripecias,
imprecaciones y distraídas filosofías. Allí donde Blavatsky solo ofertaba sopor y creencias peregrinas en un más allá
insondable, el señor Crowley aporta
gracejo, espectáculo y unas sanas intenciones lúdicas.
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Crowley ("La Bestia 666" en persona) les desea un feliz año. |
De un epicureísmo
satánico a un hedonismo mágico, todo lo que encontrarán -¡oh, iniciados!- en
este práctico manual, es una guía de la vida basada en las propias creencias
filosóficas de este excéntrico caballero; parece ser que encargadas por el ser
místico de nombre Abuldiz en uno de
los más recientes saraos ritualescos del autor. Todo lo que nazca del vino
derramado, de las ganas de “cultivar” el cuerpo y de un alma de “vodevil” tiene que ser bueno por
necesidad, así que en este tratado tan espiritual como cárnico, hallaréis varios
hechizos y ensayos diversos sobre magia práctica que enriquecerán vuestras
vidas y cualquier próxima bacanal que queráis organizar.
El famoso escapista
e hipnotizador de masas continúa con su “Más difícil todavía” y este año nos ha
presentado su más novedoso y terrorífico número hasta la fecha (Y van…): ¡¡La
celda acuática!! Fue toda una experiencia contemplar esta nueva atracción en
Berlin el pasado septiembre. Si ya era una angustia terrible ver al genio
intentando escapar de un minúsculo barreño lleno de leche, ¡Imaginen el horror
de contemplarle bregando con unos grilletes en los pies dentro de una cabina
llena de agua! ¿Será este el fin del ilusionista más famoso del mundo? ¿Veremos
una terrible muerte en directo? Nadie sabe como, pero Houdini logra escapar como siempre mientras se producen gritos,
vítores y desmayos en la platea. Por lo visto otra forma de llamar a este
instrumento diabólico es “Cámara de tortura china”. Ahh, esos aviesos diablos y
sus peligros amarillos.
8- “TARZAN
DE LOS MONOS”
De Edgar Rice Burroughs. A pesar de
mi condición de “Lord” ya habrán notado que gusto de entretenimientos
folletinescos como el que más. Por eso me tuve que sentir atraído hacia este
serial que publicó una revista llamada “All
Story” y que me ha enganchado de una forma algo irracional. Quizás es porque el
protagonista es otro “Lord” que no ha sido educado en la noble y vieja Inglaterra
sino en la áspera jungla africana. Un comienzo más propio de un drama
sociocultural se transformará pronto en la lucha del más fuerte por sobrevivir
entre animales selváticos e indígenas poco amistosos. Todo ello guiado por un
chaval salvaje que buscará posteriormente su asimilación a la sociedad pero que
se lo pasa pipa saltando de árbol en árbol, comiendo carne de animales… y eso
cuando no se hace un taparrabos con la piel de los mismos. La saga parece que
continuará hasta que el señor Burroughs
quiera, así que seguiremos atentamente las aventuras de este “chico salvaje”
tan terrible como entrañable a la vez.
9- “MEMPHIS BLUES” De W.C. Handy. Que no se diga que uno es un inculto
en esto de las músicas de moda. Obviamente nadie le arrebatará jamás el puesto
de la fama a los compositores clásicos pero es curioso que este año se ha
publicado, con gran clamor, esta composición de un tal señor Handy que se supone es una especie de
melodía “sureña” americana. No había oído la palabra Blues en mi vida y no sé muy bien como va esto –tiene pinta de
haber sido fusilada de algún canto negroide, porque es fácil de bailar en forma
lasciva-, pero lo cierto es que el asunto tiene ritmo; y triunfa en la misión
de llevar otro tipo de música folklórica a un estado más decente y disfrutable
por un audiencia masiva. Dado que me resulta casi propio de una novela de Julio Verne eso de que un miembro de la
raza negra consiga llevar su música a lo más alto de las listas, supongo que hay que alabar al señor Handy.
10- “UNA PRINCESA DE MARTE” De Edgar Rice Burroughs. “¿Otra vez el
señor Burroughs?” Exclamarán
ustedes. Pues lo cierto es que es también un tributo a un autor que no sé como
diablos lo ha hecho, pero ha puesto en marcha dos maravillosas sagas el mismo
año.
7- “MATRIMONIO” De H.G. Wells. Esto en realidad no debería estar aquí, en mi lista de
lo mejor del 1912, porque realmente la novela me ha resultado algo aburrida y decepcionante
en líneas generales. Esta claro que el señor Wells se está tomando sus cruzadas políticas muy en serio, como
bien vemos en sus enconadas polémicas en cualquier periódico de prestigio
actual. De hecho este “Matrimonio”
podría verse como una sana sátira a la burguesía y a las patochadas de los
ricos (a pesar de que también es una historia de amor algo ñoña según el
momento), por lo que las ganas de pontificar a través de la alta literatura
dramática, del señor Wells y,
suponemos, de su editor son notorias. Si le coloco aquí es para recordarle que
fuimos muchos los que disfrutamos con sus delirios de literatura de
anticipación y que, sinceramente, echamos de menos cositas como “El Hombre Invisible” o los animalejos
humanoides del Doctor Moreau. Señor Wells ¡¡Vuelva a lo suyo, hombre
de Dios!! Dudo yo que la posteridad le recuerde por sus acartonados
melodramones familiares.

Si con el rey de los monos nos mostró una especie de drama de la jungla con
ecos filosóficos y morales, en esta novela simplemente nos metemos en la piel
de John Carter y nos embarcamos en
una aventura espectacular en la que lucharemos a espada, pilotaremos naves
espaciales, rescataremos a bellísimas princesas de piel roja –y sin rasgos
apaches- e incluso aprenderemos a convivir con razas de otros planetas en un
canto a la camaradería entre los distintos tipos de especies. ¿Será que mi snobismo
socio-cultural está ya algo caduco? Por si acaso voy a pinchar de nuevo “Memphis Blues” en mi fonógrafo y
seguiré batallando por la vida junto a mis colegas alienígenas entre las rojas
estepas de Marte/Barsoom.
Asi pues, sin más ni más...