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miércoles, 9 de octubre de 2013

UNA APROXIMACIÓN CONCÉNTRICA A “RADIOGRAFÍAS DE UNA EXPLOSIÓN” (Modernito Books)


No resulta tarea fácil pretender abarcar de forma crítica un cómic tan plural, caleidoscópico y multi-referencial como es “Watchmen”, una de las obras maestras de Alan Moore y también uno de los principales motivos de que su status como uno de los escritores más exitosos y valorados permanezca casi inalterable más de veinticinco años después de su publicación. Modernito Books es una editorial joven, poseedora de un interesante catálogo y es la que se ha lanzado a la piscina con una obra tan poliédrica y simétrica como su objeto de estudio. Quizás por el hecho de que aquí en “Embryo” nosotros también compartimos esa utópica tarea de crear un aparato crítico en torno a la obra de Moore –en nuestro caso aun más psicopático, dado que pretendemos abarcar toda su carrera, aun en marcha- no podemos más que apoyar este esfuerzo con toda nuestra admiración y simpatía. Hablemos pues de “Radiografías de una Explosión: 12 aproximaciones concéntricas a Watchmen”. Coordinado por Oscar García.

Existen varias monografías sobre “Watchmen” en varios idiomas. Ahora mismo se me vienen a la cabeza -en la lengua de Shakespeare- “Watchmen and Philosophy” del 2009 y “Minutes to Midnight” del 2010, que comparte con el libro que nos ocupa el hecho de ser un recopilatorio de doce ensayos en torno a la obra, y además si nos metemos en el mundillo de los artículos de estudio en revistas, tesis doctorales, anotaciones de internet, etc… los árboles no nos dejarían ver el bosque e incluso podrían darnos ganas de quemarlo. Así que lo mejor de este “Radiografías de una Explosión” es el reunir por fin a algunos de los más laureados expertos en la obra de Moore en nuestra lengua, diseccionando sin compasión y de forma muy enriquecedora la que muchos consideran su obra magna. Tiene todo el sentido del mundo que se mezcle en el índice a teóricos del cómic de fuste como Manuel Barrero y escritores como Javier Calvo, que nunca han ocultado su admiración por el bardo de Northampton. Así como imprescindible era la participación de una eminencia en Alan Moore como es Juan J. Vargas Iglesias, que ya publicó con Dolmen “La Autopsia del Héroe”, una de las más extensas biografías de Moore en castellano.

Y no olvidemos el atractivo diseño y planificación del libro Homenajeando la estructura de “Watchmen” y el propio título de esta obra, el libro es simétrico, dividido en dos caras como si fuera un disco –por supuesto de seis artículos cada una- que convergen en el centro. El caso es que a veces esa simetría parece arbitraria, porque aunque en una de ellas parecemos encontrar una mayoría de ensayos sobre la obra a nivel histórico-conceptual y en la otra predominan los más filosóficos, en realidad en ambas mitades podemos encontrar ensayos que no desentonarían en la otra simétricamente opuesta. 

Índice simétrico.

Abren fuego –si decidimos empezar por la portada con los rostros de los personajes- Jorge Carrión y Gerardo Vilches con dos ensayos absolutamente imprescindibles a modo de introducción. El del primero por desgranar en pocas y muy divertidas páginas la forma de escribir y la carrera de Alan Moore, en un recorrido introductorio a su obra y su vida sumamente conciso –magia, tebeos viejos, metaficción,-. Y el de Vilches porque también sirve de genial introducción a este propio recopilatorio, dividiéndose en una disertación sobre la historia y la –polémica- definición de “novela gráfica” y una extensa introducción contextual sobre “Watchmen” y su importancia histórica en el medio. Continua el excelente reportaje de Manuel Barrero “Una conspiración triste y burlona”, que es quizás uno de los más completos del libro en todos los aspectos. No solo habla de Moore, el contexto histórico del cómic, sus orígenes, impacto, etc… sino que además analiza los referentes políticos y literarios que impregnan la obra con algunos comentarios realmente enriquecedores, como por ejemplo el posible origen de los nombres de los personajes. 

Después vienen los artículos de Sánchez y McAusland que tienen en común mirar “Watchmen” desde una perspectiva llena de sociología y simbolismo. En ambos queda de manifiesto el tema de la identidad, las máscaras y la divinidad de nuestros tiempos, resultado ambos también increíblemente reveladores. Concretamente el de McAusland pensaba que iba a ser una simple exploración del lado femeníno de la obra (con un título tan explícito como “Mis Problemas con las Watchwomen”), pero eso resulta ser solo el punto de partida para llegar a esferas mucho más altas y significativas. Me resultan odiosas, en ese sentido, las comparaciones con este tomo y un reciente libro de ensayos de Alpha Decay sobre el hombre murciélago: “Batman desde la periferia”. Mientras que en este volumen hay dos artículos sobre la mujer en el mundo de Batman y ambos hablan más o menos de lo mismo y alguno de ellos con bastante poca gracia, en el libro que nos ocupa, McAusland logra trascender la mera anécdota y convierte una supuesta mirada feminista de Watchmen en una fascinante reflexión global de los géneros y su impacto en sociedad. El libro de Alpha Decay es más que correcto, pero concretamente con ese espinoso tema –“lo femenino”-, el ensayo de “12 miradas concéntricas…” llega a muchas más altas cotas de profundidad e interés. Pero volviendo a lo que es el análisis crítico puro y duro de “Watchmen”, Trabado realiza en “Radiografías de la Fragilidad” un repaso impresionante a los apéndices de la obra. Esas porciones de información textual que aparecen al final de cada número de la obra a modo de complemento. El autor de este ensayo nos guía de forma amena por todos los recovecos de estas piezas aparentemente anexas pero con mucha más importancia de lo que parece, al ser verdaderos antecedentes de sucesivas situaciones de la obra. Centra su mirada en Manhattan, Rorschach, Espectro de Seda y Ozymandias, analizando como sus complementos revelan su verdad oculta (“las máscaras” un “leit motiv” temático en este libro) y además apunta un dato que siempre hay que resaltar: la importancia que Moore da a la colaboración con el dibujante hace que incluso estos apéndices, mayormente textuales, sean visualmente importantes tanto en su disposición como en el material gráfico incluido.


En esta línea de análisis de la obra y sus múltiples facetas, se sitúa también “De Piratas y Caníbales” de Javier Fernández que es un extenso recorrido por un detalle pocas veces comentado –o solo de pasada- sobre la obra de Moore: su relación con los recordados comics de Will Gaines para la línea E.C. No solo pasa revista, como es lógico, a las referencias directas que encontramos en “Watchmen”, con la inclusión de Joe Orlando y el juego metaficcional de poner a los cómics de horror y piratas en primera línea de los gustos en el mundo distópico de la obra, sino que además aprovecha para dejar claro que la influencia de los viejos tebeos de E.C. se dejan notar no solo en las partes más insospechadas de “Watchmen”, sino en muchos otros cómics del maestro; resaltado así la tremenda influencia que sin duda han tenido en su obra. Destapando algunas asociaciones que jamás se me habrían ocurrido, este ensayo en su aparente sencillez se revela como una de las joyas del libro gracias precisamente a ese trabajo de investigación.

 
Si he de ponerle una pega, solo una, a un libro tan sumamente maravilloso como el que nos ocupa, es el hecho de que a veces hay una cierta pérdida de la heterogeneidad. A pesar de la división en dos mitades, un par de los ensayos parecen recorrer territorios similares, como es el caso de los de Vargas Iglesias y Antonio Sanchez. Ambos deciden mirar “Watchmen” desde una perspectiva filosófica y humanista muy parecida, y ambos usan un lenguaje excesivamente recargado para ello. No pienso quitarles ni un ápice de mérito –ya quisiera yo escribir así-, pero a veces el mensaje de esos artículos se me disipa entre tanta semiótica, hermenéutica y “palabreréutica”. Por supuesto que son, al igual que el resto del libro, un ejemplo estupendo de las mil vías de estudio que puede provocar el tebeo de Moore y Gibbons, pero hay que ser muy profesional del asunto para llegar a disfrutarlos del todo. Yo los he disfrutado más bien a destellos, la verdad. Y en cuanto a “Una Charla Filosófica”, el ensayo de Javier Calvo que abre una de las mitades de la obra, es una auténtica maravilla. Documentado, enfocado y escrito de forma impresionante… pero en el que no se menciona a “Watchmen” en ningún momento. A pesar de su polémica inclusión (quizás hubiera encajado mejor en un libro de ensayos sobre Moore en general, o sobre la magia en su obra) el texto es tan divertido y profundo que prefiero una pérdida de la coherencia compiladora antes que perderme este viaje ocultista a “Promethea”, otra de las genialidades de Moore.


Después podemos también agrupar los ensayos de Óscar García y Erea Fernández Folgueiras. A pesar de llegar a distintas conclusiones y ser cada uno una perfecta pieza en si mismo, ambos escritores encaran sus análisis con un ánimo artístico que casi nos hacen pensar en poemas en prosa antes que en ensayos. El de García es un soberbio recorrido por, entre otras cosas, la influencia científica que impregna la obra. Un elemento fundamental que Moore siempre ha incluido como una de sus obsesiones –la física cuántica, las matemáticas fractales, etc…- y que García sitúa en el contexto de “Watchmen” y el de otros trabajos “mooreanos”-, abriéndonos el camino para una mayor profundización en esa faceta mecánica y a la vez simbólica de sus escritos. 

Mientras que el de Folgueiras vuelve a reflexionar sobre las máscaras y el humanismo en una sociedad deshumanizada que Moore propone. También es disfrutable desde un punto de vista artístico, en el sentido de que es un texto bello y que se sale del molde habitual de los reportajes filológicos. Y terminamos con otro ensayo que ralla a gran altura: el de Ángel Moreno, que explora una noción fundamental de la obra como es el tiempo. Tiempo encapsulado, tiempo recordado, tiempo perdido... el concepto temporal como broma científica que se mete en nuestras vidas y juguetea con nosotros, igual que con los personajes de “Watchmen”, por supuesto. Tan cercanos y reales que a veces pueden dar miedo.

En definitiva estamos ante un libro-objeto imprescindible para el fan de la obra de Moore y para cualquier estudioso de lo mucho que puede dar de si un género minoritario como el cómic, y también un género tan importante y a veces devaluado como el del ensayo. En un panorama tan poco dado a los libros especializados en estas áreas como es el de lengua castellana, no podemos más que quitarnos el sombrero ante iniciativas como la de Modernito Books, que esperamos se repita en el futuro con la digresión de algún otro icono imprescindible como es la obra de Moore y Gibbons.

domingo, 29 de septiembre de 2013

“EL CRUCERO DE LAS SOMBRAS” De Jean Ray



Una vez más nos sumergimos en los neblinosos y lóbregos dominios del belga Jean Ray con una terrorífica antología publicada en 1932. En “El Crucero de las Sombras”, Ray se aleja de la pura trama de las aventuras de Harry Dickson, pero sin perder un ápice de ese tono de locura y diversión que caracteriza a la obra del autor de “Malpertuis”. Pero con el añadido en este caso de un cierto toque “fabulador” que le da una sensación muy acogedora a estas piezas, con un cierto ambiente marino y de historia contada en tabernas junto a la chimenea.

En “La Presencia Horripilante”, Ray abre fuego con una clásica historia de manos fantasmales golpeando puertas a medianoche, venganza y extrañas llagas que aparecen en la piel, no se sabe desde donde…. El ambiente de “reunión” en la que comienza a contarse el asunto del relato nos retrotrae a clásicos del fantástico como “Otra Vuelta de Tuerca” o “La Mujer Alta”, pero con un toque de bizarría “pulp” más que bienvenido. Con un ánimo menos canónico y más original podrías encuadrar el cuento llamado “El Fantasma de la Cala”, que es más bien una historia de fantasma “con truco”. Nuevamente dos marineros planean beberse las botellas de un barco de cargamento en el muelle, encontrando uno de ellos un destino atroz. Un espíritu verde y cadavérico será el cebo dejado por Ray para que el final sorpresa nos pille con el paso cambiado.

 
En “El Libro de los Fantasmas” y “Casa en Venta” nos alejamos del ambiente estibador y caemos de lleno en una caterva de demonólogos mezquinos, siempre dispuestos a hacer maldades con sus grimorios mágicos. Hechicería desbocada, viejas rencillas por un juicio injusto y el fantasma en llamas de un juez implacable, que se aparece en sucesivas generaciones de inquilinos en su mansión, asustándonos, asombrándonos, matándonos de placer con una prosa tan directa como afilada. El tono amistoso de “te voy a contar una anécdota” reaparece en “La Cól Ácida”, un originalísimo cuento de gastronomía fantasmal, con una evocadora parada de tren en la que nadie parece apearse y que da a una ciudad aparentemente muerta… pero con un curioso restaurante iluminado, abierto toda la noche.

En “M. Wohlomuth y Frankz Benscheider” volvemos a las lecciones de “folletín” grotesco con dos científicos locos y unos bebedizos que conectan dimensiones. Una planicie de ensueño y un rostro monstruoso en la pared son los elementos que consiguen desasosegar al lector en este divertido y a la vez profundo cuento. Aunque sin duda uno de los mayores “tour de forcé” de esta antología es “La noche de Pentonville”, un estupendo relato ambientado en un penal con ahorcados que se vengan de sus verdugos. Además del clasicismo inherente a una historia de fantasmas clásica, encontramos un gozoso toque gore, por ejemplo con la aparición de la cal viva derritiendo un cuerpo. Todo para desarrollar un sentido alegato contra la pena de muerte, resumido en esa genial frase: “Ellos Vuelven”. Sin embargo, quizás mi favorito personal de este crucero sea “Ronda nocturna en Koenigstein”: Un hotel ocupado solo por 12 artistas, un misterioso poema que reza “los 12 que en realidad son 13” y esa presencia del treceavo impidiendo la fiesta desde la oscuridad. Escalofrío.

sábado, 21 de septiembre de 2013

MISCELÁNEA MÓRBIDA: "Teatro Über Alles", Wallace recuperado y... ¡Drácula contra Jack el Destripador!

Antes de empezar os recuerdo que os quedan unas escasas ¡¡20 horas!! para apoyar el "crowdfunding" del veterano Lem Ryan, lo cual podéis hacer Aquí o en el enlace perenne en la cabecera de este, vuestro querido y hediondo blog. Esta casi conseguido, solo quedan unos eurillos pero... ¡Daos prisa, necesitamos esta novela YA!


-Como ultimamente estoy viviendo un gozoso "shakespeare state of mind", estoy echandole un ojo a la serie que el año pasado rodó la BBC adaptando la tetralogía histórica del bardo de Avón. "The Hollow Crown", por tanto, es el concepto que une versiones modernas de "Ricardo II", "Enrique IV" (primera y segunda parte) y "Enrique V". Todas ellas con excelente factura técnica y una mezcla actoral de primera, en la que se unen clásicos de La Royal con excelentes intérpretes actuales, entre ellos mis admirados Ben Winshaw y Tom Hiddleston. Seguramente le dedicaré entrada a esta serie, pero por ahora os dejo la recomendación. A pesar de alguna -levísima- tara valen muchísimo la pena.

Y en el mismo London, y a la espera del estreno de la versión cinematográfica de Joss Whedon, algún afortunado puede ver estos días en el teatro Vic a James Earl Jones y a Vannesa Redgrave protagonizando "Mucho Ruido y Pocas Nueces". Sí, están un poco viejunos para hacer de Benedict y Beatrice pero... son James Earl Jones y Vannesa Redgrave, y eso basta. Aquí unas fotos de la parejita sobre las tablas:



-Más teatro en el West End. El cada vez más solicitado Mathew McFayden se mete en la piel del mítico Jeeves (de las obras de P.G. Woodhouse, que sé que aparte de mi, hay por aquí más de un fan suyo). "Jeeves y Wooster in Perfect Nonsense" también se estrena estos días y promete mucho cachondeo "brittish", cócteles que acaban en desastre y la eterna diatriba entre este entrañable zumbado y su sufrido mayordomo. Foto promocional:


 -Y el montaje de "El Nombre de la Rosa" en España -primera adaptación teatral en todo el mundo y aprobada por Umberto Eco- llegará al fin a los madriles a partir del 5 de Febrero de 2014 tras un exitoso periplo por la península. Karra Elejalde hace de Guillermo de Baskerville y Juan José Ballesta es su "sidekick" Adso de Melk. Llevo meses deseando verla:


-¿Pero cómo? Jack el Destripador aliándose con el inspector Abberline en pos de una amenaza mayor que él mismo. Nada menos que cierto conde europeo que aparece en Londres con aviesas intenciones conquistadoras. ¿Kim Newman? ¿Fred Saberhagen? ¡NO! Gracias a gente como Alberto López Aroca o Rodolfo Martínez hace tiempo que no tenemos que irnos muy lejos para encontrar los mejores pastiches victorianos actuales. En este caso hablamos de Miguel Ángel Naharro, un escritor salido de la encomiable factoría Action Tales y que nos presenta este loco cruce de monstruos salido de una nueva editorial a la que llevo tiempo siguiendo la pista: Tyrannosaurus Books. Libros sobre cine, novelas de terror y... lo que nos ocupa. Una colección de nombre "Monsters Unleashed" que, en propias palabras de la nota de prensa:

"...pretende trasladar al papel la experiencia de estar viendo una película grindhouse a través de novelas pulp protagonizadas por monstruos clásicos alejados de su concepción original y situados en ambientes y desarrollos más propios del cine de exploitation que de la literatura clásica de terror."

¿A qué suena de lujo? Pues esperad a leer la sinopsis de la novela que presentamos: 

DRÁCULA Y LOS CRÍMENES DE JACK EL DESTRIPADOR

En las calles del Londres victoriano, varias prostitutas de la ciudad aparecen horriblemente asesinadas. Un siniestro personaje, el Conde Drácula, el señor de los vampiros, que controla la sociedad masónica londinense e intenta sembrar de cadáveres y sangre el Imperio Británico, es quien está detrás de estas muertes; y sólo a quien los periódicos llaman Jack el Destripador, acompañado del Inspector Abberline, el alocado padre Mordeaux y la prostituta llamada Charlotte Reilly, se enfrentarán al príncipe de las tinieblas y a su legión de no muertos.

¡El horror indescriptible de los vampiros! ¡El poder de Drácula en toda su magnitud! ¡Los hijos de la noche atacando al mundo de los vivos! Y el afilado filo del bisturí de Jack el Destripador... ¡dispuesto a verter la sangre de los vampiros y detenerlos a cualquier precio!

La novela podéis encargarla ya en la web de la editorial, y a partir del día 28 de septiembre la encontraréis en librerías, pero yo desde luego no pienso esperar. ¡Vivan los choques de monstruos!


-Y para terminar un anuncio para una próxima actualización: Ahora que la semana pasada se cumplieron cinco años desde el suicidio de David Foster Wallace... (y se ha editado un nuevo libro de ensayos para celebrar la efeméride) ¿Qué os parecería que continuara con el especial "Expediente Wallace" que comencé hace un tiempo en este blog para analizar a mi especial manera toda la obra del malogrado escritor? Veamos, me impuse ese propósito en noviembre de 2011, y desde entonces he subido... ¡Una actualización! ¿Qué os parece una reseña en dos años? Bastante prolífico, ¿Verdad? Bueno, en unos días continuamos con otra, esperando que no pasen tres o cuatro años hasta la siguiente.

El cameo de Foster Wallace en... a ver si adivinais en qué serie.

viernes, 13 de septiembre de 2013

“LA FRATI NIGRA” ¡Tú puedes ayudar a abrir el Necronomicón!


Como veis bajo la nueva imagen del blog y cómo ya os comenté en la anterior entrada, el proceso de “crowdfunding” de la nueva novela de Lem Ryan –un clásico del “pulp” ibérico que se curtió en los bolsilibros de Bruguera- esta en marcha y requiere de vuestra amable participación. Tenemos una novela envenenada que promete escalofríos, aventura, erudición y misterio todo en uno, y a cuya publicación tú puedes ayudar con tu aportación. Pero ¿Qué es esto de “La Frati Nigra”? Para empezar promete ser una de las mejores novelas “lovecraftianas” de la actualidad, además de una trama clásica de suspense hechizante. ¿No sientes escalofríos ante la posibilidad de conocer al fin el origen del “Necronomicón”? Pero veamos lo que dice el avance del proyecto:

¿Qué es La Frati Nigra? ¿Qué pretenden, y porqué buscan un libro que no existe? ¿Quién es Hermes, el asesino que aterroriza Londres, y qué relación tiene con Lewis Miller, un escritor especializado en temas parapsicológicos? Y todos ellos, ¿qué tienen que ver con Nicholas Farmer, un viejo anticuario que guarda un secreto terrible que puede destruir el mundo?

Pronto, muy pronto, se conocerán las respuestas... Pero sólo si vosotros queréis que eso suceda, que este libro vea la luz y se sepan los misterios que encierra.


¿Salivando ya? Os entiendo. Sé que estáis ya abriendo vuestros cofres y contando los doblones que añadir para que este proyecto vea la luz (y que, como toda campaña “crowdfunding”, no se os cobrarán hasta que el proyecto sea una realidad)… Pero dejadme tentaros un poco más. ¿Y si completamos el placentero proceso echándole un vistazo a una sinopsis más completa?

Lewis Miller es un escritor fracasado que sobrevive en Londres escribiendo artículos sobre temas en los que no cree para revistas de parapsicología. Sin embargo, el día en que, investigando sobre uno de esos asuntos, se convierte en el principal sospechoso de una serie de asesinatos, comprende que se ha metido en algo muy real.

Perseguido por la policía y por el verdadero asesino, emprenderá la búsqueda de un libro mítico que hasta entonces había considerado irreal, un libro escrito por criaturas sobrenaturales que puede desatar todas las fuerzas de la oscuridad: un libro que ha tenido muchos nombres, pero que por el que es más conocido es por el de Necronomicón. Ayudado por una mujer que asegura llevar siglos tras ese grimorio y bajo la perpetua amenaza de una secta milenaria que ansía su posesión, sus pesquisas le llevarán por un sendero salpicado de cadáveres y de horrores que le conducirán al borde de la locura. De Londres a Damasco, y de allí a unas ruinas junto a una montaña donde algo espantoso espera ser liberado.

Intrigas internacionales, horror ancestral liberado, sectas con propósitos ignotos… ¿Se puede pedir más? ¡Sí! Entre las recompensas por apoyar la consecución, maquetación y publicación de este grimorio se encuentran dos genuinos bolsilibros de nuestro autor en primorosas nuevas ediciones. Entre ellos “Cazadores de Vampiros”, un “weird western” en el que se mezcla a pistoleros del oeste con chupasangres de las tinieblas. ¡Delicatessen! Aparte de en los varios enlaces de esta entrada (donde podréis concretar vuestro mecenazgo), en el Facebook oficial podréis encontrar jugosas y literarias actualizaciones sobre la obra.

El resto esta en tus manos. Quedan 11 días para el fin de esta campaña y sé que muchos de los que os dejáis arrastrar por las telarañas de este blog sois más que aficionados a la aventura clásica, al horror primigenio salido de la mente de Lovecraft y de la, en fin, buena literatura “pulp” con mayúsculas. El poder de esta obra va a ser innegable y vuestra generosidad imprescindible para que vea la luz. Una vez más:


Y que los tentáculos nos cubran a todos.

lunes, 9 de septiembre de 2013

"CUENTOS DE SOLDADOS" De Ambrose Bierce



INTRO NO-RELACIONADA PERO INTERESANTE: Como podéis ver, amigos de lo ajeno a la realidad, estrenamos nuevo y polvoriento "look". La temporada estival nos ha dejado extenuados, góticos y más siniestros que el hombre al que dedicamos la entrada de hoy, así que el carnaval debe reflejarlo. En cuanto a "La Frati Negra" el proyecto de "crodwfunding" de un grande de nuestras letras como es Lem Ryan os conmino a que pinchés en el enlace de arriba y os ilustréis debidamente, pero aun así hablaré de ello en la próxima entrada. Os dejo con el "amargo Bierce":

Como me parece imperdonable no haber mencionado más que un par de veces a Ambrose Bierce en esta mansión de telas deshilachadas y polillas rampantes, vamos a comentar un par de cosas sobre una de sus obras magnas: “Tales of Soldiers and Civilians”. Sobre la parte “civil” del título me concentraré quizás en otra ocasión –estamos hablando de algunos de los mejores relatos de humor negro y horror de la historia, y eres réprobo si no los has leído o tienes intención de hacerlo pronto-, así que dado que le he echado una relectura a la parte “soldadesca” del asunto vía el estuchito tan mono con casi todos los relatos de Bierce que publicó Alianza hace un par de años, vamos con ellos.

Leer por primera vez los cuentos que el veterano de guerra yanqui (en todos los aspectos, porque luchó con los unionistas) dedicó a sus experiencias en la sangrienta contienda impacta y hechiza a partes iguales. Y para la relectura puedo decir que el efecto es exactamente el mismo. La prosa elegante y fluida de Bierce puesta al servicio de una descripción de horrores tan siniestra, es de las que se te clavan en el córtex y te retuerce de por vida, sean cuantas sean las veces que se vuelva a ella. No es de extrañar que estas fábulas –entre el realismo grumoso y el onirismo más gélido- no fueran plato del gusto de los lectores de la época, aun hipnotizados por los conceptos de la guerra basados en el honor, patria, etc… y que de repente se topaban de bruces con el barro, las vísceras derramadas, los ahorcamientos por traición y la ausencia de esa felicidad guerrera que se vendía desde los periódicos. Es sintomático el hecho de que Bierce se sintiera, pese a todo, a gusto en un contexto bélico que también le llevo a comprobar la grandeza del ser humano y la camaradería que puede surgir entre hombres al límite… pero en los “Cuentos de Soldados” apenas vemos nada de eso.

Lo que si aparece de continuo es la sensación de que estas experiencias –fueran exageraciones de la realidad o puras invenciones al completo- son las que sin duda moldearon el carácter del que posteriormente fue apodado “bitter bierce” debido a sus sarcásticas columnas o su genial “Diccionario del Diablo”, es decir, el de un hombre amargado y receloso del género humano. Aunque por un lado parece ser que el autor tenía buen recuerdo de algunos momentos de su etapa militar, lo cierto es que no se puede evitar ser sacudido por el anti-belicismo de cuentos como “Chickamauga” un sobrecogedor encuentro nocturno entre un extraño niño y un grupo de soldados heridos que gatean. O por el tenso retrato de las instituciones militares que empaña historias como la famosísima “Episodio en el Puente de Owl Creek” o “El Golpe de Gracia”. Estos tres cuentos -especialmente los dos primeros-, pueden entrar sin problemas en el top de los mejores relatos cortos de la historia. Aunque solo fuera por la detallada ambientación, la belleza de la prosa o la profundidad de sus conceptos ya estaríamos ante joyas impolutas, pero es que además, su crudeza te patea de tal forma las entrañas que Bierce consigue lo que más aprecio en un escritor: que su relato siga aferrado a tu estómago unos cuantos días despues de haberlo devorado.

Es casi común a todos los cuentos el tema del aislamiento; suelen empezar “in medias res” y con un solo personaje (soldado la mayoría de las veces) perdido en un bosque, en un rio o, de alguna forma, “atascado” en una situación de la que le va a costar salir, si es que sale. En un libro tan negro y pesimista en general, el humor hace escasas apariciones. Podremos encontrar algo de la ironía de Bierce en las respuestas del espía “Parker Adderson, filósofo”, que comienza siendo interrogado y respondiendo de forma divertida e inteligente y que, poco a poco, se nos mostrará un trasfondo mucho más oscuro para todo ello. Algo similar ocurre en la obra maestra “Caído en Resaca”, llena de un humor negrísimo que nos recuerda que, al fin y al cabo, la valentía del soldado proviene a veces de lugares insospechados… y ridículos. Pero otro detalle importante: Exceptuando algunas, pocas, de las historias que sí tratan realmente de maniobras de los soldados durante la Guerra de Secesión (Como “La Batalla en la Vaguada de Coulter” que a pesar de eso aun se reserva una bellísima y necrófila imagen final), el resto, más que relatos bélicos entran más claramente en el género del horror que Bierce cultivó de forma tan certera en el resto de su obra.

Y ello es debido a una atmósfera ominosa y cruel. A unos personajes desorientados que piensan que están llevando a cabo alguna acción de evasión, o de gloria para su pelotón, para de repente despertar y darse cuenta de que su destino ya ha sido sangrientamente fijado desde un lugar superior. Se repite en muchos relatos el equívoco de un personaje que cree estar haciendo algo (huir de un derrumbamiento, recuperarse de una horca de la que se ha escapado), cuando en realidad su mayor miedo se ha cumplido de forma fatal y asistimos a una especie de purgatorio mental o fantasía que configura el relato y a veces nos golpea con el clásico, pero no por ello menos efectivo, final sorpresa. Nunca el determinismo ha tenido para mi tanto sentido como en esta oda a la vida de unos personajes (o personas) que firmaron su sentencia de muerte en cuanto pusieron el pie en el campo de batalla.

martes, 3 de septiembre de 2013

THÉÂTRE DU GRAND-GUIGNOL (Cartelería Mórbida)

Sí, sí, ya, mes y pico sin actualizar. No hagamos un drama, ¿eh? Ni siquiera uno del Grand Guignol de Paris:










Pronto en sus pantallas retomaremos las actividades con entradas dedicadas a Ambrose Bierce, William Hodgson, Jean Ray, Alan Moore... y alguna de las sordideces de rigor. ¡Feliz vuelta de las vacaciones, siniestros amigos!