miércoles, 9 de octubre de 2013

UNA APROXIMACIÓN CONCÉNTRICA A “RADIOGRAFÍAS DE UNA EXPLOSIÓN” (Modernito Books)


No resulta tarea fácil pretender abarcar de forma crítica un cómic tan plural, caleidoscópico y multi-referencial como es “Watchmen”, una de las obras maestras de Alan Moore y también uno de los principales motivos de que su status como uno de los escritores más exitosos y valorados permanezca casi inalterable más de veinticinco años después de su publicación. Modernito Books es una editorial joven, poseedora de un interesante catálogo y es la que se ha lanzado a la piscina con una obra tan poliédrica y simétrica como su objeto de estudio. Quizás por el hecho de que aquí en “Embryo” nosotros también compartimos esa utópica tarea de crear un aparato crítico en torno a la obra de Moore –en nuestro caso aun más psicopático, dado que pretendemos abarcar toda su carrera, aun en marcha- no podemos más que apoyar este esfuerzo con toda nuestra admiración y simpatía. Hablemos pues de “Radiografías de una Explosión: 12 aproximaciones concéntricas a Watchmen”. Coordinado por Oscar García.

Existen varias monografías sobre “Watchmen” en varios idiomas. Ahora mismo se me vienen a la cabeza -en la lengua de Shakespeare- “Watchmen and Philosophy” del 2009 y “Minutes to Midnight” del 2010, que comparte con el libro que nos ocupa el hecho de ser un recopilatorio de doce ensayos en torno a la obra, y además si nos metemos en el mundillo de los artículos de estudio en revistas, tesis doctorales, anotaciones de internet, etc… los árboles no nos dejarían ver el bosque e incluso podrían darnos ganas de quemarlo. Así que lo mejor de este “Radiografías de una Explosión” es el reunir por fin a algunos de los más laureados expertos en la obra de Moore en nuestra lengua, diseccionando sin compasión y de forma muy enriquecedora la que muchos consideran su obra magna. Tiene todo el sentido del mundo que se mezcle en el índice a teóricos del cómic de fuste como Manuel Barrero y escritores como Javier Calvo, que nunca han ocultado su admiración por el bardo de Northampton. Así como imprescindible era la participación de una eminencia en Alan Moore como es Juan J. Vargas Iglesias, que ya publicó con Dolmen “La Autopsia del Héroe”, una de las más extensas biografías de Moore en castellano.

Y no olvidemos el atractivo diseño y planificación del libro Homenajeando la estructura de “Watchmen” y el propio título de esta obra, el libro es simétrico, dividido en dos caras como si fuera un disco –por supuesto de seis artículos cada una- que convergen en el centro. El caso es que a veces esa simetría parece arbitraria, porque aunque en una de ellas parecemos encontrar una mayoría de ensayos sobre la obra a nivel histórico-conceptual y en la otra predominan los más filosóficos, en realidad en ambas mitades podemos encontrar ensayos que no desentonarían en la otra simétricamente opuesta. 

Índice simétrico.

Abren fuego –si decidimos empezar por la portada con los rostros de los personajes- Jorge Carrión y Gerardo Vilches con dos ensayos absolutamente imprescindibles a modo de introducción. El del primero por desgranar en pocas y muy divertidas páginas la forma de escribir y la carrera de Alan Moore, en un recorrido introductorio a su obra y su vida sumamente conciso –magia, tebeos viejos, metaficción,-. Y el de Vilches porque también sirve de genial introducción a este propio recopilatorio, dividiéndose en una disertación sobre la historia y la –polémica- definición de “novela gráfica” y una extensa introducción contextual sobre “Watchmen” y su importancia histórica en el medio. Continua el excelente reportaje de Manuel Barrero “Una conspiración triste y burlona”, que es quizás uno de los más completos del libro en todos los aspectos. No solo habla de Moore, el contexto histórico del cómic, sus orígenes, impacto, etc… sino que además analiza los referentes políticos y literarios que impregnan la obra con algunos comentarios realmente enriquecedores, como por ejemplo el posible origen de los nombres de los personajes. 

Después vienen los artículos de Sánchez y McAusland que tienen en común mirar “Watchmen” desde una perspectiva llena de sociología y simbolismo. En ambos queda de manifiesto el tema de la identidad, las máscaras y la divinidad de nuestros tiempos, resultado ambos también increíblemente reveladores. Concretamente el de McAusland pensaba que iba a ser una simple exploración del lado femeníno de la obra (con un título tan explícito como “Mis Problemas con las Watchwomen”), pero eso resulta ser solo el punto de partida para llegar a esferas mucho más altas y significativas. Me resultan odiosas, en ese sentido, las comparaciones con este tomo y un reciente libro de ensayos de Alpha Decay sobre el hombre murciélago: “Batman desde la periferia”. Mientras que en este volumen hay dos artículos sobre la mujer en el mundo de Batman y ambos hablan más o menos de lo mismo y alguno de ellos con bastante poca gracia, en el libro que nos ocupa, McAusland logra trascender la mera anécdota y convierte una supuesta mirada feminista de Watchmen en una fascinante reflexión global de los géneros y su impacto en sociedad. El libro de Alpha Decay es más que correcto, pero concretamente con ese espinoso tema –“lo femenino”-, el ensayo de “12 miradas concéntricas…” llega a muchas más altas cotas de profundidad e interés. Pero volviendo a lo que es el análisis crítico puro y duro de “Watchmen”, Trabado realiza en “Radiografías de la Fragilidad” un repaso impresionante a los apéndices de la obra. Esas porciones de información textual que aparecen al final de cada número de la obra a modo de complemento. El autor de este ensayo nos guía de forma amena por todos los recovecos de estas piezas aparentemente anexas pero con mucha más importancia de lo que parece, al ser verdaderos antecedentes de sucesivas situaciones de la obra. Centra su mirada en Manhattan, Rorschach, Espectro de Seda y Ozymandias, analizando como sus complementos revelan su verdad oculta (“las máscaras” un “leit motiv” temático en este libro) y además apunta un dato que siempre hay que resaltar: la importancia que Moore da a la colaboración con el dibujante hace que incluso estos apéndices, mayormente textuales, sean visualmente importantes tanto en su disposición como en el material gráfico incluido.


En esta línea de análisis de la obra y sus múltiples facetas, se sitúa también “De Piratas y Caníbales” de Javier Fernández que es un extenso recorrido por un detalle pocas veces comentado –o solo de pasada- sobre la obra de Moore: su relación con los recordados comics de Will Gaines para la línea E.C. No solo pasa revista, como es lógico, a las referencias directas que encontramos en “Watchmen”, con la inclusión de Joe Orlando y el juego metaficcional de poner a los cómics de horror y piratas en primera línea de los gustos en el mundo distópico de la obra, sino que además aprovecha para dejar claro que la influencia de los viejos tebeos de E.C. se dejan notar no solo en las partes más insospechadas de “Watchmen”, sino en muchos otros cómics del maestro; resaltado así la tremenda influencia que sin duda han tenido en su obra. Destapando algunas asociaciones que jamás se me habrían ocurrido, este ensayo en su aparente sencillez se revela como una de las joyas del libro gracias precisamente a ese trabajo de investigación.

 
Si he de ponerle una pega, solo una, a un libro tan sumamente maravilloso como el que nos ocupa, es el hecho de que a veces hay una cierta pérdida de la heterogeneidad. A pesar de la división en dos mitades, un par de los ensayos parecen recorrer territorios similares, como es el caso de los de Vargas Iglesias y Antonio Sanchez. Ambos deciden mirar “Watchmen” desde una perspectiva filosófica y humanista muy parecida, y ambos usan un lenguaje excesivamente recargado para ello. No pienso quitarles ni un ápice de mérito –ya quisiera yo escribir así-, pero a veces el mensaje de esos artículos se me disipa entre tanta semiótica, hermenéutica y “palabreréutica”. Por supuesto que son, al igual que el resto del libro, un ejemplo estupendo de las mil vías de estudio que puede provocar el tebeo de Moore y Gibbons, pero hay que ser muy profesional del asunto para llegar a disfrutarlos del todo. Yo los he disfrutado más bien a destellos, la verdad. Y en cuanto a “Una Charla Filosófica”, el ensayo de Javier Calvo que abre una de las mitades de la obra, es una auténtica maravilla. Documentado, enfocado y escrito de forma impresionante… pero en el que no se menciona a “Watchmen” en ningún momento. A pesar de su polémica inclusión (quizás hubiera encajado mejor en un libro de ensayos sobre Moore en general, o sobre la magia en su obra) el texto es tan divertido y profundo que prefiero una pérdida de la coherencia compiladora antes que perderme este viaje ocultista a “Promethea”, otra de las genialidades de Moore.


Después podemos también agrupar los ensayos de Óscar García y Erea Fernández Folgueiras. A pesar de llegar a distintas conclusiones y ser cada uno una perfecta pieza en si mismo, ambos escritores encaran sus análisis con un ánimo artístico que casi nos hacen pensar en poemas en prosa antes que en ensayos. El de García es un soberbio recorrido por, entre otras cosas, la influencia científica que impregna la obra. Un elemento fundamental que Moore siempre ha incluido como una de sus obsesiones –la física cuántica, las matemáticas fractales, etc…- y que García sitúa en el contexto de “Watchmen” y el de otros trabajos “mooreanos”-, abriéndonos el camino para una mayor profundización en esa faceta mecánica y a la vez simbólica de sus escritos. 

Mientras que el de Folgueiras vuelve a reflexionar sobre las máscaras y el humanismo en una sociedad deshumanizada que Moore propone. También es disfrutable desde un punto de vista artístico, en el sentido de que es un texto bello y que se sale del molde habitual de los reportajes filológicos. Y terminamos con otro ensayo que ralla a gran altura: el de Ángel Moreno, que explora una noción fundamental de la obra como es el tiempo. Tiempo encapsulado, tiempo recordado, tiempo perdido... el concepto temporal como broma científica que se mete en nuestras vidas y juguetea con nosotros, igual que con los personajes de “Watchmen”, por supuesto. Tan cercanos y reales que a veces pueden dar miedo.

En definitiva estamos ante un libro-objeto imprescindible para el fan de la obra de Moore y para cualquier estudioso de lo mucho que puede dar de si un género minoritario como el cómic, y también un género tan importante y a veces devaluado como el del ensayo. En un panorama tan poco dado a los libros especializados en estas áreas como es el de lengua castellana, no podemos más que quitarnos el sombrero ante iniciativas como la de Modernito Books, que esperamos se repita en el futuro con la digresión de algún otro icono imprescindible como es la obra de Moore y Gibbons.

5 comentarios:

Cinemagnific dijo...

Super super INTERESANTE. Me lo pillaré, porque creo que todo aspirante a escritor fantástico que se precie debería revisarse las interpretaciones de esta obra.

Ca dijo...

Pues, sí, muy buena pinta, creo que iré a por él en breve. Saludos.

miquel zueras dijo...

Me han parecido muy interesantes tanto el libro como esa editorial. Les enviaré algunas de mis portadas, a ver si cuela.
Confieso que descubrí "Watchmen" por su película. Me gustó mucho, la verdad.
Saludos. Borgo.

Belknap dijo...

Mr. Wolfville, enriquecedor y rico es el mundo de este autor; si alguna vez puedo hacerme con: " Radiografias... " no lo dejare pasar. Gracias por hacernos conocer esta obra. Saludos.

Barragan Daniel Horacio dijo...

WATCHMEN ES UNO DE LOS GRANDES PILARES DEL COMIC DE SUPERHEROES... SOBRE TODO PARA TAPARLE LA BOCA DE AQUELLOS QUE SE BURLAN DE ESTE GENERO. YO TUVE LA SUERTE DE QUE GIBBONS ME FIRMARA EL NUMERO 1, CUANDO ESTE DIBUJANTE VISITO LA ARGENTINA. UN GRANDE!