lunes, 24 de marzo de 2014

“CHAMPIÑONES DE YUGGOTH” o “Lo que hice en mis vacaciones”



No, amigos, no es una reseña. Esta vez vengo a contaros en pequeños pildorazos –o champiñonazos-, lo que este vestigio de protoplasma con máscara de gas (su servidor Mr. Wolfville) hizo durante este agotador hiato:


-Fui a ver “El Nombre de la Rosa” versión teatral a los madriles. Decepción absoluta. Es básicamente la película trasplantada tal cual a los escenarios. Y punto. Una escenografía muy curiosa y bonita, unos actores excelentes –exceptuando quizás a El Bola haciendo de Adso de Melk, que soltaba algún histrionismo de vez en cuando- y una sensación de tongo, cuando resulta que en vez de ir a la novela de Umberto Eco y hacer su propia versión, los responsables del invento han hecho un “screener” del film de Jean Jacques Annoud. Es muy fácil hacer una adaptación de este tipo cuando resulta que el trabajo de poda y recorte te lo hicieron unos guionistas de cine hace unos añitos. ¡Si es que hasta los actores son clavados!

-Vi la tan cacareada “True Detective” enterita, una serie que básicamente esta hecha a mi medida. Atmósfera negruna (por “noir” y por siniestra), investigación criminal, toques de terror, referencias a Lovecraft, Bierce y al resto del catálogo editorial de Valdemar, influencia de Alan Moore –hay un diálogo entero en el capítulo final que esta copiado/homenajeado/fusilado de “Top Ten”, obra del barbudo- y, para acabar de arreglarlo, nihilismo y un poquito de sexo sórdido. Parece que acabo de describir mi vida. ¿Quién podría pedir más? Yo desde luego no, así que me siento un poco escéptico ante esa futura segunda temporada, ya con otros personajes, otro escenario y otro enfoque.

-Asistí con gran placer –aunque poco tiempo-, a la VII Tertulia Sherlockiana de Madrid, que por lo que pude inferir (y a pesar del holmesiano título) es un hervidero para todo tipo de diálogos en torno a la literatura popular, el cine, la música, el oficio de escritor y las espumosas jarras de cerveza. Por allí desfilaron Alberto López Aroca, que nos enseñó unos rarísimos incunables pastichianos del detective de Conan Doyle –con un fascinante tacto y olor añejos-, y también pude estrechar la mano de iconos para mi del estudio de la fantasía en este país, como Carlos Díaz Maroto o Javier Jiménez Barco, y otros eruditos y sabios varios en torno al mundo del cómic, el siglo XIX, los iconos del bolsilibro y mucho más. Y encima Juan Carlos Fernandez nos obsequió con unas tazas sherlockianas a elegir. Yo me quedé con la de la foto, con la ilustración de “Hound Of The Baskervilles” de Sydney Paget.  Ni que decir tiene que los hermanos Wolfville garantizan la asistencia a sucesivas ediciones en las que nos sea posible.


-Me he releído al completo las colaboraciones de Lovecraft –es decir, historias que él corrigió, completó y mejoró-, y he leído todas las que faltaban gracias a las tres ediciones que actualmente existen en España sobre este material tan oscuro e incitante. Como planeo hacer un comentario (quizás en varias partes) sobre todo esto, no voy a decir mucho más al respecto. Así que os dejo una imagen imprescindible extraida de "El Mundo Today":

Por fin podremos recibir la llamada de Chlulhu.

-También me leí al fin –tras años esperando una edición en castellano- “La Casa de Hojas” de Mark Z. Danielewski. Y sí, es un libro estupendo que he gozado infinito… pero no puedo evitar la sensación de que ha llegado tarde. El fallo que le veo es que “la casa…” se derrumba cada vez que la atención de la trama se va de la parte terrorífica a la parte… no sé como describirla… ¿dramático-social-lujuriosa? del subnarrador Jhonny Truant. Y aun peor, a pesar de que la trama de la casa es la más interesante, creo que se han hecho ya tantas historias de este estilo desde entonces –“El Proyecto de la Bruja de Blair” se estrenó casi a la vez que se publicó la novela- que a veces me da la molesta sensación de que el libro ha perdido actualidad y, por ende, eficacia. No obstante, y a pesar de ello, la obra es un auténtico disfrute que recomiendo. Quizás en una futura relectura cambie de opinión.

-Y siguiendo con los libros, por supuesto que me hice con todos los volúmenes que aparecen en esta entrada, ¿Había alguna duda al respecto?

Y por ahora esto es todo lo que recuerdo. El resto del tiempo me lo he pasado en una nube de alcohol y sustancias alimenticias de todo tipo que no me ha dejado ver mucho más, así que ya os voy contando.

4 comentarios:

Al rico libro dijo...

Desde luego, te han cundido las vacaciones. Una pena lo de El nombre de la rosa. A True Detective y a House of Leaves les tenemos muchas ganas.

Belknap dijo...

Mr. Wolfville, celebro su regreso; esa tertulia debio ser muy jugosa, bonita la taza, cuidela, a "La Casa de Hojas" le tengo bastante ganas, vere si me lo consigo, cuando me lo lea ya es otro tema. Por mi parte, recientemente, me he terminado de leer: "He Oido a los Mares Gritar Mi Nombre" de Victor Conde, en confianza, me parecio algo flojo, le tenia mas esperanzas. Esperamos con ansias su comentario lovecraftiano en entregas. Caballero de lo Gotico, un cordial saludo y nuevamente celebro su regreso.

WOLFVILLE dijo...


Muchísimas gracias, señor Belknap por su interes y re-bienvenida.

No disfruté mucho de la anterior novela de Victor Conde, esa space-opera de la que ni recuerdo el título. Pero la obra que usted menciona esta encuadrada en Stoker, un sello nuevo de autores de terror en español al que -pese a tropiezos- habrá que seguirle la pista.

Un saludo!!

Anónimo dijo...

Hola: no tengo nada que comentar, pero me aterra que César Vidal (o su negro) escriba otro libro.
Un saludo