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sábado, 23 de julio de 2016

EL DETECTIVE EN LA TRINCHERA De José Goás Jul



Como muchas veces ocurre, en este caso tenemos que irnos al terreno de la autoedición para rastrear la verdadera excelencia. ¡Fans del mayor detective de todos los tiempos! ¡Amantes de la aventura clásica por excelencia! ¡Investigadores de las curiosidades literarias! En este “El Detective en la Trinchera”, el autor, investigador, ensayista y traductor José Goás Jul nos muestra todas sus facetas en un “tour de forcé” holmesiano que funciona a, al menos, dos o tres niveles diferentes. Lo cual quiere decir,  por tanto, que el disfrute de este tomo de 200 páginas excelentemente editado… ES TRIPLE.  Los fans de Sherlock ya sabemos lo bien que se desenvuelve Goás Jul trayendo a la vida aventuras nunca contadas del personaje de Conan Doyle (algo que aquí también podemos disfrutar en el pastiche/novelette “La Aventura del Veneno en el Cielo”), pero en este volumen además nos descubre, traduce y anota una serie de inéditas parodias sobre Holmes que suponen una magnífica curiosidad histórica. Os cuento.

Los soldados de la primera guerra mundial, entre balacera y balacera, (y en este caso concreto, entre 1916 y 1918) publicaban un periódico de distribución exclusiva en las trincheras. Noticias del frente, fotos, chascarrillos y todo en un lenguaje propio del conflicto bélico, además de un esfuerzo considerable por alzarse entre la barbarie con notas de humor y una fascinante celebración de la vida. En el primer caso, se incluían todo tipo de seriales cómicos entre los que destacó en el “The Wiper Times” (una de las más míticas de entre estas publicaciones) las aventuras de Herlock Shomes, trasunto jocoso del inquilino de Baker Street. Y en este tomo, como previo a la nueva narración, el propio Goás Jul nos traduce estas aventuras, con un “Sherlock” metido en fregados relacionados con el frente y en unas tramas repletas de surrealismo. En un estupendo estudio introductorio, se nos coloca en el contexto en el que estos cuentos fueron escritos, se relata la historia del “Wipers Times” y alucinamos con los datos sobre las vidas de los soldados que lo redactaban. Muchas veces las imprentas que usaban eran incautadas de las zonas de guerra, y además de los seriales había poemas, noticias y secciones “picantes”. Todo lo que el soldado necesitaba para su disfrute. En el prólogo vemos fotos originales de estas revistas, así como de Fred J. Roberts, impulsor del asunto. 
 
Toda una lección histórica que sirve de perfecto prólogo a la traducción de los seriales de Herlock Shomes (aunque el paródico nombre podía cambiar sutilmente de número a número, dado el tiempo que pasaba entre ellos y a los estragos pasados entremedias), y que constituyen la primera parte del tomo. En ellas encontramos el clásico despiporre “brittish” estilo Woodehouse o Monty Python. Quizás no tienen tanta calidad como estos dos inmensos nombre mencionados, pero su toque “naif” sin perder la mala baba es altamente disfrutable, y cuenta con escenas desternillantes. Una pieza de importancia, que ve a Shomes y a su ayudante, el doctor Hotsam, envueltos en mil y una ridiculas peripecias ambientadas en el frente. Persecuciones propias del “slaptick”, muertes absurdas, damiselas en peligro y amantes cernícalos… incluso una referencia al famoso sabueso en el último de estos seriales (“The Bound Of the Baskershires”), auguran diversión sin cuento para el aficionado “sherlockiano” que pillará los guiños y el público incidental que se quedará ojiplático al ver como echaban los tiempos muertos los soldados de la gran guerra. Y precisamente de este último pastiche “a lo Baskerville”, incompleto, pasamos a la nueva aventura escrita por Goás Jul y que ocupa buena parte del volumen, la mencionada “…Del Veneno en el Cielo”.

En esta entretenidísima novela, de la raigambre “pulp” más aventurera, el autor nos lleva junto a Holmes, Watson y a Percy Reville (personaje recurrente de la obra de Goás Jul), por una sucesión de eventos a cual más chocante. Empezando, como no podía ser de otra forma, por un extrañísimo caso de asesinato –que incluye cuerpos flotantes y misteriosos francotiradores- y pasando por varias localizaciones geográficas de la gran guerra, excelentemente retratadas, nuestros héroes pasaran por el Club Diógenes (donde tendremos un clásico cameo del gran hermanísimo Mycroft) y de ahí a lóbregos edificios, misteriosa campiña, cuevas oscuras… acompañados por una plétora de asesinos y espías que les pondrán en más de un agobiante brete. El detective está tan bien caracterizado como de costumbre, y la acción en este caso, es menos historicista que en su anterior pastiche (“La Conexión Kashmir”), decantándose más por el periplo más trepidante. Personajes que revelan su verdadera cara y más de una sorprendente revelación con amenaza bestial de por medio –de la que no mencionaré nada por no “espoilear”- que nos dejan con ganas de más. Y por supuesto, con el entrañable periódico “The Wiper Times” como común denominador de todo el asunto.

En resumen, fans completistas de Holmes, interesados en la historia (literaria y bélica) o simples seguidores de las aventuras bien narradas y al estilo más clásico, sin perder el mordiente, por favor… ¡Ataquen! Podéis encontrar más info sobre como conseguir este libro y los anteriores de su autor en su propia página:


domingo, 27 de septiembre de 2015

GASMASK EDITORES - Del Ensayo Iconoclasta al Más Clásico




Estando yo metido en todo esto (conspirando en las sombras) es casi doloroso que en este Wolfville–Blog no hubiera hecho aun ni una mísera mención a esta aventura, en la que nos hemos embarcado yo y algunos otros zumbados más, y que, por supuesto, me quita algo de tiempo para visitar este carnaval (que, como os dije en la anterior entrada, no va a morir). Seguro que algunos de los que seguís esta página, si es que queda alguno en este proceloso mundo de redes sociales rápidas actual, sabéis ya de este asunto u os suena el nombre. Resumiendo: GasMask Editores es una asociación dedicada al ensayo postmoderno, iconoclasta, clasicista, de género, científico, popular, miscelánico, pop, literario… y en un formato lo más cuidado y atrayente posible. Para que no parezca todo esto un “totum revolutum”, el sello aglutina cuatro colecciones abiertas cada una con su personalidad y temática. Y hemos abierto con dos novedades por las que hemos percibido un interés, además de un gran apoyo a la iniciativa en general, que nos dan muuuuuchas ganas de seguir al pie del cañón. Podéis echarle un ojo a nuestro manifiesto y estética en la flamante página web:

 

Abrimos la colección “Desiderata”, dedicada al ensayo escrito por autores clásicos con “Cruzando la Puerta Mágica” de Sir Arthur Conan Doyle. Un bello y muy erudito estudio literario del creador de Sherlock Holmes en torno a sus autores favoritos y el libro como concepto. Doyle nos invita a un paseo por su biblioteca y glosa sus filias literarias en un estilo conversacional que invita a descubrir esos otros clásicos.




Y luego continuamos con la colección “Embryo” dedicada a ensayos en torno al noveno arte, el cual comenzamos con uno de nuestros autores-fetiche, mister Alan Moore. “Hechizo en Northampton: Una Biolocalización de Alan Moore” es el primer libro publicado del arquitecto, dibujante, guionista de cómic y ensayista Alejandro Barba, que propone un recorrido a la trayectoria vital y creativa del genio Moore desde una perspectiva psicogeográfica, tan afín a este escritor fundamental. Mágia, arte y biografía todo en uno.




Y a finales de año esperamos tener nuestras dos siguientes novedades. Una de ellas ya esta anunciada y casi lista. La inauguración del miscelánico y gamberro sello “Pop Kills” que abre fuego con “Bastard Movies”, un libro de reseñas de películas malas en un estilo absolutamente incendiario y destructivo, quizás no apto para todos los paladares pero de alta diversión. Y lo siguiente… ahhh, no puedo decir más. Todo dependerá de la aceptación y el apoyo que sigamos recibiendo, que ojala nos permita editar todas las maravillas que tenemos pensadas ya de aquí a, mínimo, dos años vista. Somos independientes, somos minoría, pero esperamos gritar mucho para que se nos oiga y, poco a poco, sumar más amigos enmascarados. Lo decimos en la web y lo repetimos: Habrá máscaras para todos.



Proximamente en Wolfville: ¡¡COMENZAMOS A RESEÑAR BOLSILIBROS!! ¡¡YEAH!!

viernes, 3 de octubre de 2014

SHERLOCK HOLMES Por Lem Ryan. ¡A NO PERDERSELO!

Victorianos de pro, amantes de la acción "vintage" y el horror cósmico, mirad lo que tenéis arriba, en ese elegante banner. Nuestro mítico y admirado escritor todoterreno Lem Ryan -un referente del "pulp" español- publica su nueva obra en formato mecenazgo "crodwfunding", esta vez nada menos que... no un pastiche, sino EL MEGA-PASTICHE.:


La trama de "SHERLOCK HOLMES: EL HOMBRE QUE NO EXISTÍA" incluye a Holmes -of course- a Doc Savage, a La Sombra, Quatermain, John Carter... enfrentados a cierta gigantesca amenaza "lovecraftiana" y, muy posiblemente, tentacular. El mismísimo H.G. Wells esta metido en todo el meollo y cierto par de superhéroes con capa (una roja y la otra negra) parecen tener también cierto papel en una historia que se prevee tan excesiva como atrapante. Pero me callo, ahi va sinopsis:

Londres, a comienzos del siglo XX. El escritor Herbert George Wells, padre de la ciencia ficción moderna, es invitado a participar en una sesión de hipnotismo en la que Sherlock Holmes intenta averiguar la verdad sobre un hombre amnésico que dice llamarse Jorge Luis Borges y que le ha pedido ayuda. Durante la ceremonia, dirigida por el eminente psiquiatra Sigmund Freud, el enfermo hace revelaciones que dejan a todos desconcertados y convencidos de su irremediable locura, pero, una vez acabada ésta, Borges es secuestrado por unas extrañas criaturas.

Viajes en el tiempo, seres extraterrestres, conspiraciones internacionales, y una amenaza venida de lo más profundo del espacio que hará tambalear a la propia realidad. Además de héroes tales como Doc Savage, La Sombra, Allan Quatermain, John Carter de Marte... Y, sí, también uno que proyecta una sombra de murciélago, y otro vestido de rojo y azul capaz de volar. Y un espantoso devorador de mundos. Y, por supuesto, sadritas, muchos sadritas, aunque algo diferentes a los que conocéis, emparentados éstos con bestias surgidas del imaginario de Lovecraft.

Ahi es nada ese "all star cast" del "pulp" de todas las épocas reunidos contra una amenaza más grande que la vida. Si queréis más alicientes, Sergio Bleda se encarga de las portadas del proyecto (sí, portadas, porque en realidad hablamos de dos libros), de las que podéis ver un abocetado avance a continuación:


Para apoyar el "crowd" solo tienes que entrar AQUI y elegir tu aportación y tu recompensa.

Para avances, pequeñas muestras textuales del libro y mucha expectación, el facebook oficial del proyecto es ESTE.

Van recaudados 3.099 euros de los 4.500 necesarios para la consecución del objetivo así que, seré breve... ¡¡Queremos esta novela!! Si eres tan fan de los bolsilibros, la aventura "old school" y las reuniones de todos los iconos que adoramos, debes hacer tu aportación a la voz de YA y -de nuevo- AQUI. Ocho días quedan. ¡Sé tan rápido como un kriptoniano en la atmósfera terráquea!

domingo, 18 de mayo de 2014

"POR QUÉ ELIJO A BATMAN" Por Stephen King



ARCHIVOS EXPIATORIOS: Este mismo mes se celebra el 75 aniversario de la primera aparición del hombre murciélago (mayo 1939), así que nada mejor que recuperar la traducción de este artículo que Stephen King escribió para el número 400 de la serie original “Batman”. Aquel número incluyó una divertidísima historia de Doug Moench con impresionantes dibujos de Joe Kubert , Briand Bolland y Jim Aparo entre muchos otros.

Cuando era pequeño había ciertas preguntas que aparecían y tenían que ser respondidas... o al menos formuladas, al resultar imposible encontrar una respuesta definitiva.

Una era si el record de beisbol de la serie mundial de Don Larsen era su habilidad, el destino o simple suerte. Otra sería qué era lo que había dentro de las pelotas de golf, justo en el centro. O sea, todos sabíamos que bajo la superficie blanca punteada había millones de cuerdas de goma, pero había algo más en el mismo centro, algún líquido que unos creían que era el veneno más mortífero del mundo, otros pensaban que era una sustancia tan corrosiva que te derretiría los dedos de la mano hasta los huesos y aún otros creían que era una sustancia que explotaría si la derramabas en el pavimento caliente.

Estaba la pregunta de por que todos los personajes de Disney usaban guantes; o si existía o no una colección completa de la serie verde de las figuritas de David Crockett (las rojas eran fáciles, pero las verdes eran extrañamente esquivas); o si sería posible aparecer en China boca abajo si uno atravesaba la Tierra cavando un pozo.Estas preguntas formuladas y contestadas cuando uno estaba demasiado cansado para seguir nadando en el agua y se tiraba en la playa. O cuando volvías a casa del campo de beisbol en un dulce atardecer de verano, con los pies ardiéndote dentro de las botas; o quedándote dormido en un campamento.


Y una de esas era ésta: "¿Quién te gusta más, Superman o Batman ?" Yo siempre elegía a Batman .

 
Creo que algunos de mis amigos de la infancia ya no recuerdan ni las cómics ni la pregunta, pero a mi me complace decir que nunca crecí del todo, solo me creció mas pelo en varias partes de mi cuerpo y un sentido de responsabilidad en el corazón, y tengo amigos que hicieron lo mismo: amamos a nuestras mujeres e hijos, hacemos nuestro trabajo, pero también seguimos leyendo cómics. Y yo sigo eligiendo a Batman. Esto no quiere decir que no me guste Superman;  permitanme tranquilizar a todos los que estén clamando por mi sangre (incluyendo editores, guionistas y entintadores que darían sus vidas, su honor y sus sagrados cheques para proteger la imagen y el buen nombre del Hombre de Acero); me gusta muchísimo. No podría no gustarte porque era un buen tipo  -y contrariamente a lo que creen algunos cínicos tanto entonces como ahora, los chicos sienten una atracción natural por los buenos tipos... Gracias a Dios- porque tenía todos esos grandes poderes, porque tenía ese atractivo conjunto de enemigos con quienes combatir (incluyendo a ese duendecito del nombre impronunciable, -que nosotros solíamos pronunciar "Mixtaplik"- y que para mandarlo a la cuarta dimensión había que engañarlo para que dijera "Kilpatzim" o algo así), porque tenía amigos geniales (como Perry White , que era J. Jonah Jameson mucho antes de que cierto lanza-redes se graduara de los pañales a los pantaloncitos de entrenamiento).

Pero había algo en Superman que siempre me resulto un poco... déjenme ver. No decepcionante, no es eso lo que quiero decir, pero... esperen, ya lo tengo: Facilón. Para mí era demasiado fuerte, demasiado capaz, tal vez porque yo era un chico que usaba gafas gruesas o tal vez porque el concepto de la invulnerabilidad lo hacía parecer un héroe que tenía una ventaja injusta (ser bueno debería ser siempre mas difícil que ser malo). Tomemos, por ejemplo, el super-aliento: ¿Es justo poder devolver a Metrópolis a su lugar de un soplido después de que Lex Luthor la mandara al Atlántico con unos jets de energía nuclear? Tal vez si, pero a mi no me convencía el concepto. Tenia su talón de Aquiles, por supuesto, pero era (al menos hasta que los editores empezaron a liar las cosas con la Kriptonita roja, Kriptonita amarilla y casi casi con la Kriptonita de pistacho) muy pequeño.


Batman en cambio, era solo un tipo.

Un tipo rico, si. Un tipo fuerte, claro. Un tipo inteligente, puedes estar seguro. Pero... no podía volar.

Creo que eso definió mi preferencia mas que nada. Recuerdo la publicidad de la primera película de Superman (¿se acuerdan de la primera película de Superman, allá cuando el mundo era joven y los dinosaurios caminaban por la tierra?), esos que decían "USTED CREERA QUE UN HOMBRE PUEDE VOLAR". Bueno, yo no me lo creí. No en la película y para nada en las historietas (irónicamente, donde mas estuve a punto de creerlo fue en la serie de TV). Pero cuando Batman se tiraba por una soga hacia la guarida del Joker o impedía que el Pingüino soltara a Robin en un tanque de grasa hirviendo mediante un Batarang bien lanzado, yo me lo creía. No eran cosas probables, lo concedo abiertamente, pero eran cosas posibles. Yo podía creer en una Cruzado Enmascarado que se colgaba de sogas, tiraba Batarangs con una precisión letal y conducía como Richard Petty llevando una mujer embarazada al hospital.

El super-aliento era difícil de creer, pero un tipo que llevaba un pequeño compuesto disolvente (para esas molestas sogas con las que los rateros insisten en atarnos) en un bolsillo de su cinturón utilitario, una poderosa linterna en otro y una útil y rápida anestesia en otro (Batman ponía a dormir a la gente con dardos tranquilizantes antes de que realmente se empezaran a utilizar para sedar animales y personas)... Bueno, esa clase de tipo era mi clase de tipo. Aunque eventualmente le dieron su propia revista, era y sigue siendo con "Detective Comics" que Batman está más asociado en mi mente. Él era un auténtico detective: al negársele todas las características divinas y la supuesta inmortalidad de los Super-héroes, esos dioses del olimpo modernos, tenía que ser un detective. No podía contar con el super-aliento para devolver a Gotham City a su lugar correcto después de que el crimen ocurriera: tenía que atrapar al Acertijo o al villano que fuera antes de que pudiera encender los cohetes nucleares. Como Sherlock Holmes , Batman buscaba los rastros dejados por los maleantes; tomaba huellas digitales; recogía cabello de la escena del crimen y hacía interrogatorios. Llevaba archivos - Holmes también - del modus operandi de varios criminales. Buscaba patrones, sabiendo -cómo todos los grandes detectives- que si puede encontrar un patrón, se puede estar ahí, esperando al criminal en su siguiente parada. Batman vivía de su ingenio, combatía y desarmaba -a veces brillantemente- a algunos de los mas grandes villanos jamás creados, impedía todo, desde masivos robos de joyas a planes para secuestrar perros... y a la vez se las arreglaba para vivir otra vida al mismo tiempo, la de Bruce Wayne , prominente filántropo. Reunía dinero, en los sesenta elevo su conciencia social y hasta tenía un crío como protegido, Dick Grayson . Ah... y otra cosa. Tal vez el verdadero motivo por el que Batman me gustaba mas que el otro tipo.

Había algo SINIESTRO en el.

Así es. Lo que han oido.

SINIESTRO .


Como La Sombra y el Caballero Luna , como un vampiro, Batman era una criatura de la noche. Oh, si, a veces se lo veía combatiendo el crimen de día, pero era mas que nada una silueta en las sombras o un hombre-bestia de rostro severo atravesando una ventana a altas horas de la madrugada, con su capa flotando a su alrededor como una enorme sombra. En esas viñetas en que Batman irrumpía, uno veía casi siempre una horrenda clase de miedo en las caras de los matones a los que estaba a punto de tirar por el water, y yo siempre me sentí fuertemente identificado con esas expresiones.

Si, pensaba yo (y sigo pensando), sentado bajo árbol de mi jardín, o tal vez en el baño, o en el "trono" (o de pequeño bajo las sábanas, con una linterna). Si, eso es, tendrían que tener miedo. Yo seguramente tendría miedo si se me aparece algo así. Tendría miedo aunque no estuviera haciendo nada malo.

La noche era su hora, las sombras eran su lugar; como el murciélago del que tomó el nombre, el veía con las manos, los pies y los oídos. Como Bruce Wayne era alegre, con clase, lleno de savoir faire y bonhomía, un tipo fácil de imaginar frente a la chimenea en su biblioteca colmada de libros con una copa de brandy y un bol de caramelos Chez a mano. Pero cuando la Bat-señal flotaba contra uno de los rascacielos de Gotham (o tal vez reflejada en una nube pasajera), una criatura silenciosa y sin sonrisa emergía de la Bat-cueva . Si le disparabas, sangraba..., si le dabas un buen golpe en la cabeza, se desmayaba (al menos por un rato)... pero nunca, nunca podrías detenerlo.

Desde la cancelación de la bufonesca serie de TV, hasta más o menos 1982, Batman vivió en un mundo de sombras no solo como personaje sino como personaje de ficción. Hubo un tiempo, no me importa decirlo ahora, en que recuerdo haber ido a mediados de cada mes a sondear cuidadosamente (y un poco ansiosamente) los quioscos, seguro de que el cruzado enmascarado habría desaparecido, un personaje que simplemente había entrado a ese silencioso salón de la oscuridad a donde otras grandes creaciones como J'onn J'onzz el detective marciano , Plastic Man , Los Halcones Negros , El Capitán Marvel y Turok , se habían ido antes que él.

Parece que me equivocaba al preocuparme. Parece que no se puede acabar con un murciélago.


A lo largo de los últimos años, una o dos cosas han estado pasando: o nuevos fans se han interesado en las andanzas de Batman, o algunos de los viejos han vuelto sin hacer ruido. De cualquier forma, el impacto publicitario y las triunfales ventas de "El Regreso del Caballero Oscuro", probablemente la mejor pieza del noveno arte jamás publicada en una edición popular, parecen haber asegurado el éxito de Batman. Para mí, eso es un gran alivio y un gran placer.

Me gustaría felicitar al Cruzado Enmascarado por su larga y valiente historia, agradecerle por las horas de placer que me dio y desearle muchos años más de lucha contra el crimen.

Dales duro, grandullón. Que tu Bat-señal nunca falle, que a tu Batmóvil nunca se le acaben las píldoras nucleares que lo propulsan, que tu cinturón utilitario nunca quede fatalmente vacío en el momento equivocado.

Y, por favor, nunca irrumpas por mi ventana en medio de la noche. Probablemente me de una hemorragia cerebral del miedo...

Y, además, grandullón, recuerda que yo estoy de tu lado.

Siempre lo estuve.

STEPHEN KING. 1986