At length their long kiss severed, with sweet smart:
And as the last slow sudden drops are shed
From sparkling eaves when all the storm has fled,
So singly flagged the pulses of each heart.
Their bosoms sundered, with the opening start
Of married flowers to either side outspread
From the knit stem; yet still their mouths, burnt red,
Fawned on each other where they lay apart.
Sleep sank them lower than the tide of dreams,
And their dreams watched them sink, and slid away.
Slowly their souls swam up again, through gleams
Of watered light and dull drowned waifs of day;
Till from some wonder of new woods and streams
He woke, and wondered more: for there she lay.
---------------------------------------------------------------
Con cálida aflicción, al fin se desprendió el largo beso:
y al igual que las últimas y lentas gotas repentinas caen
del resplandeciente alero cuando la tormenta se desvanece,
tan armónicamente vaciló el latir de sus corazones.
Sus pechos se apartaron, con el brotar abierto
de las flores de boda, a su lado desperdigadas
desde el tallo unido, pero con sus bocas ardiendo aun rojas,
se acariciaron mutuamente, allí donde yacían separadas.
El sopor los hundió más profundamente que la marea de los sueños,
y sus sueños los vieron sumergirse y deslizarse lejos.
Lentamente sus almas flotaron de nuevo a través de esplendores
de luz acuática, perezosos y ahogados objetos del día;
hasta que por una maravilla de mareas y madera, él despertó
Y al volverse más aun se maravilló: Pues ella allí yacía.
Este "Sueño Nupcial" (también conocido como Placata Venere o La Satisfacción De Venus) del artista y escritor londinense Dante Gabriel Rossetti (1828-1882) no solo fue polémico porque capturaba de forma poética el momento en el que los amantes -recien casados en este caso- se separaban y dormían en la cama después de hacer realizado el coito. De hecho, la historia del texto es aun más extraña, porque este poema fue uno de los que Rossetti colocó en el ataud de su mujer Elizabeth Siddal -que se suicidó bebiendo láudano tras dar a luz a un hijo muerto- y por tanto fue enterrado con ella en una fosa del cementerio Highgate.
Elizabeth Siddal, también poetisa.
Años después, fue convencido por sus amigos para exhumar el cadáver y recuperar estos poemas, pensando en su publicación y en pertenecer al fin a la élite literaria de Londres, de la cual estaba excluido por su mayor dedicación a la pintura prerafaelita. En una estos extrañísimos hilos de casualidad histórica que parecen unir a muchas personalidades victorianas, resulta que el secretario de Rosseti por entonces -y principal encargado de ayudar al artista en la exhumación de su amada- fue el también novelista Sir Thomas Henry Hall Caine. Nada menos que el "Hommy-Beg" al que esta dedicada la mejor novela de exhumaciones de finales del siglo XIX: "Drácula" de Bram Stoker.
Que ironía que este poema hable de amadas que yacen. Aunque sea después de un éxtasis más agradable que el que proporciona el láudano. Y para terminar, la obra maestra pictórica de Rossetti dedicada a su amada Elizabeth, Beata Beatrix:
And as the last slow sudden drops are shed
From sparkling eaves when all the storm has fled,
So singly flagged the pulses of each heart.
Their bosoms sundered, with the opening start
Of married flowers to either side outspread
From the knit stem; yet still their mouths, burnt red,
Fawned on each other where they lay apart.
Sleep sank them lower than the tide of dreams,
And their dreams watched them sink, and slid away.
Slowly their souls swam up again, through gleams
Of watered light and dull drowned waifs of day;
Till from some wonder of new woods and streams
He woke, and wondered more: for there she lay.
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Con cálida aflicción, al fin se desprendió el largo beso:
y al igual que las últimas y lentas gotas repentinas caen
del resplandeciente alero cuando la tormenta se desvanece,
tan armónicamente vaciló el latir de sus corazones.
Sus pechos se apartaron, con el brotar abierto
de las flores de boda, a su lado desperdigadas
desde el tallo unido, pero con sus bocas ardiendo aun rojas,
se acariciaron mutuamente, allí donde yacían separadas.
El sopor los hundió más profundamente que la marea de los sueños,
y sus sueños los vieron sumergirse y deslizarse lejos.
Lentamente sus almas flotaron de nuevo a través de esplendores
de luz acuática, perezosos y ahogados objetos del día;
hasta que por una maravilla de mareas y madera, él despertó
Y al volverse más aun se maravilló: Pues ella allí yacía.
Este "Sueño Nupcial" (también conocido como Placata Venere o La Satisfacción De Venus) del artista y escritor londinense Dante Gabriel Rossetti (1828-1882) no solo fue polémico porque capturaba de forma poética el momento en el que los amantes -recien casados en este caso- se separaban y dormían en la cama después de hacer realizado el coito. De hecho, la historia del texto es aun más extraña, porque este poema fue uno de los que Rossetti colocó en el ataud de su mujer Elizabeth Siddal -que se suicidó bebiendo láudano tras dar a luz a un hijo muerto- y por tanto fue enterrado con ella en una fosa del cementerio Highgate.
Elizabeth Siddal, también poetisa.
Años después, fue convencido por sus amigos para exhumar el cadáver y recuperar estos poemas, pensando en su publicación y en pertenecer al fin a la élite literaria de Londres, de la cual estaba excluido por su mayor dedicación a la pintura prerafaelita. En una estos extrañísimos hilos de casualidad histórica que parecen unir a muchas personalidades victorianas, resulta que el secretario de Rosseti por entonces -y principal encargado de ayudar al artista en la exhumación de su amada- fue el también novelista Sir Thomas Henry Hall Caine. Nada menos que el "Hommy-Beg" al que esta dedicada la mejor novela de exhumaciones de finales del siglo XIX: "Drácula" de Bram Stoker.
Que ironía que este poema hable de amadas que yacen. Aunque sea después de un éxtasis más agradable que el que proporciona el láudano. Y para terminar, la obra maestra pictórica de Rossetti dedicada a su amada Elizabeth, Beata Beatrix:



















































