domingo, 4 de mayo de 2014

MATINEE: “Calling Dr. Death” / “Murders In The Zoo”



Me encuentro actualmente alternando los dos mega-packs que Latelier 13 dedicó a dos grandes del fantástico clásico. Un actor soberbio e icónico, Lionel Atwill, y otro actor… no tan soberbio pero igualmente icónico, Lon Chaney Jr. andan últimamente mezclados en mi cerebelo y sus villanías fluyen de un lado a otro de mis hemisferios. Así que, vamos a hacer crónica:


“CALLING DR. DEATH” (1943) De Reginald Leborg


“Llamando al Dr. Muerte” es la primera de las incursiones de la Universal en el universo de misterio “weird” de nombre “Inner Sanctum” y protagonizados por el limitadito pero siempre entrañable Lon Chaney Jr. En una trama de falsos culpables, hipnosis reveladoras y celos asesinos. El bajo presupuesto –que le da un aire forzadamente teatral al asunto- en este caso no es un aliciente, pues quitando un par de escenas de genuina atmósfera “B”, como los claroscuros de las sesiones de hipnotismo y los asesinatos “en off”, el tono es excesivamente soso a ratos. Y algunos actores son tan chungos que parecen elegidos a conciencia para que Chaney Jr. resalte un poco más interpretativamente. Y hablando de “en off” la susurrante voz de la mente de Chaney logra mantener la atención en momentos en los que la trillada trama detectivesca no lo consigue. Y con un secundario de lujo (el único) como J. Carrol Naish, el mítico jorobado de “La Zíngara y los Monstruos”, ¿Qué más se puede pedir? A destacar un par de secuencias oníricas bastante chulas, como esa en la que una de las protagonistas ve las paredes de una calle cerrándose sobre ella. El resto flojo, pero con encanto.

“MURDERS IN THE ZOO” (1933) De A. Edward Sutherland


 Lo que comienza como una especie de safari de pesadilla (ahí es nada que el primer plano del film sea el malévolo personaje de Lionel Atwill cosiéndole la boca a un infortunado que ha mirado con lujuria a su mujer) deviene pesadilla urbana cuando este artero y celoso criminal se lleve sus bestias selváticas a un zoo de la gran ciudad. Allí sigue con sus tejemanejes para quitarse de en medio a los competidores, se encuentra con Randolph Scott –el John Wayne de la serie B- que esta vez no hace de vaquero sino de un improbable toxicólogo, aguanta estoico las chorradas del comicastro infumable de turno -el pasado de rosca Charlie Ruggles- y, en definitiva, sonríe, acecha, maquina y aterroriza con un simple levantamiento de ceja. El film es “pre-code” así que la censura no había puesto sus garras aun sobre ella, por lo que podemos disfrutar de cocodrilos devorando personas, piernas gangrenadas por picaduras de mambas venenosas y cierta sordidez sexual en los diálogos de Atwill. Su personaje es un monstruo con forma humana, mucho más peligroso que las fieras que se ha traido del Congo y, por tanto, enormemente disfrutable. Al igual que el film. Y si en la anterior peli teníamos a Naish de secundario de lujo, aquí tenemos a otro icono de la fantasía “vintage” en la forma de Kathleen Burke, la inolvidable mujer pantera de “La Isla de las Almas Perdidas”

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué le voy a decir... dos peliculones, a mí toda la serie Inner Sanctum me gusta (con la salvedad de Strange confession, muy flojita), pues policial weird con el aliciente añadido de tío Lon, del que soy fan irredento... Y Murders in the Zoo, magistral, especialmente algunas secuencias como el inolvidable comienzo o el banquete organizado en la casa de fieras...
EL ABUELITO

miquel zueras dijo...

Conozco la serie "Inner Sanctum" de un ciclo en TV-3. Tiene un extraño y atractivo combinado de terror y misterio. De "Calling..." recuerdo especialmente unas escenas rodadas en cámara subjetiva muy raras para la época y que motivaron a Robert Montgomery rodar "La dama del lago".
Saludos. Borgo.

Belknap dijo...

Mr. Wolfville, titulos encantadores que hacen que el espectador pase el mejor de los ratos. Saludos cordiales y una entrada doble muy gustosa.