lunes, 8 de julio de 2013

“MAN OF STEEL”: O “SUCKER MAN” Y LA PRETENCIOSIDAD DEL VACÍO (Segunda y Última Parte)


Peluquín épico
NI QUE DECIR TIENE -one more time- QUE “SPOILERS” A TUTIPLÉN. Bueno, tras la pequeña polémica surgida en los comentarios de la primera parte de este descuartizamiento, continuamos el viaje. Y ya que estamos hablando de despieces –y como homenaje a la soporífera estructura por episodios de Zack Snyder-, aquí también vamos a analizar lo que nos queda de película por “set-pieces” e interacción entre personajes. Y entre edificios que aplastan personas también:

-Sucker Man / “Redneck” Kent / Jó Con Él: En este primer sub-apartado vamos a analizar la relación del protagonista con sus dos padres: el natural y el paleto. En uno de los mareantes “flash-back” colocados sin ton ni son Ke Bien Costner le dice a su aturrullado hijo adolescente, que no es de este mundo y que seguro que ha sido puesto aquí por alguna razón divina que nadie sabe, pero que bueno, que seguro que llegará su momento un día de estos. Así que le da un “pen drive” con el logo de Superman para que busque a ver por donde lo puede meter. La trama continúa con la sosa aparición de Lois Lane, de la que hablaremos luego y, sin venir a cuento, otro “flash-back” nos muestra el destino final del Papá Kent. Estando en el coche la familia al completo, sobreviene una absurda pelea entre padre e hijo –copiada del “Spiderman” de Sam Raimi, donde el tío Ben y Peter Parker también tenían unas palabritas antes de la muerte del primero-, Clark le suelta un “Tú no eres mi padre, solo eres un tío que me recogió en el campo” totalmente fuera de personaje. 

"Tú escóndete, hijo, lo demás va rodado (por un incompetente)"
Justo después, un tornado aparece llevándose coches por medio y Clark no puede hacer nada porque no debe mostrar sus poderes (dado el coñazo que le ha dado Costner al respecto), así que, ¿Cómo demostrarle a su nene la verdad de estas palabras? Pues resulta que el perro de los Kent se queda atrapado en el coche, con el tornado acercándose peligrosamente, y por supuesto el que va a salvarle es Papá Kent, que tras largar al perro se queda atrapado en el coche en una escena que se supone que debe dar pena y ser épica y lo único que consiguió es provocarme hilaridad. Con un gesto de mano tonta, Costner le dice al hijo “quieto paraooo…” y deja que el Tornado se lo lleve por la cara. Y por supuesto Superman deja morir a su padre de forma absurda, pero eso sí, con la intención de recibir la lección de “nunca muestres tus poderes en público, ni siquiera para salvarme de una muerte ridícula”. A esto se reduce la gran enseñanza de un personaje masacrado no por un tornado, sino por un guionista y un director sin idea del material que están adaptando.

El holograma de Jor Él fumando
Tras dejar a nuestro ¿esforzado? héroe descubriendo su pasado en esa nave sonda que dejaron los kriptonianos en el polo años ha, Clark usa el “pen-drive” kryptoniano que le había dado el ceporro de su padre adoptivo en un boquete que hay por allí. Inmediatamente aparece el clásico holograma de Jor El dispuesto a sermonear a su hijo debidamente y seguir haciendo avanzar la trama a golpe de “deus ex - machina”. Ese científico que murió a manos del General Zod, por defender que un niño kryptoniano debería poder ser lo que él quiera y no lo que le imponga la sociedad… decide imponer a su propio hijo que debe ser el salvador de los humanos. El redentor de la humanidad, cual la clásica metáfora mesiánica (ya usada hasta la saciedad en todas las adaptaciones de Superman), pero aquí especialmente machacada para tontos: No solo es enviado con un propósito sino que además tiene 33 años, decide guiarse por la FÉ –en una escena con un cura particularmente horrorosa- y cuando se tira de la nave para ir a la tierra, lo hace en pose de crucificado, por si algún espectador idiota todavía no se había dado cuenta de la aburrida, tópica y beata referencia. Pues bien, Jor El es el portador de la llave, el que le da el traje, el referente, el que abre puertas en las naves en plan “hago chas y aparezco a tu lado”, el que salva a Lois Lane cuando Zod la tiene atada en la nave… en definitiva, el fantasma de Jor El es el recurso narrativo del escritor/director que no sabe como coño avanzar una trama. Y que con la misma sutileza que hace metáforas cristianas –a golpe de brochazo-, usa a Jor Él para salir de cualquier brete en el que se haya metido la historia. Por cierto que Zod al final re-escribe en plan virus el software de la nave y hace desvanecerse al fantasma de Jor Él. O sea, que no le basta a Snyder con cagarla haciendo que Zod mate al padre de Superman... sino que encima lo mata DOS VECES

"Bésame, Clark. Mientrás el mundo explota gracias a ti"
-Sucker Man / Luisa Lanas / Perry “Black”/ “Ladyboy” Olsen

En efecto, la presentación de la intrépida periodista Lois Lane en este film es la de una ganadora del premio Pulitzer que además es una espía internacional de altura, una detective que deja a Sherlock Holmes a la altura del betún y una persona que, a pesar de todas esas maravillosas cualidades… parece no pintar nada en la historia. Porque hay que tener talento a la hora de escribir un personaje para ponerlo en todos los fregados, que se camela a los militares del gobierno, se infiltra en bases vigiladas, descubre en dos patadas que la identidad secreta de Superman viene de un pueblucho perdido en Kansas (localizando inmediatamente la granja Kent), que fostia cuando es necesario, que se fuga de naves en marcha –con la ayuda de “Jor Él Ex Machina”, eso sí-… Y que a pesar de todo esto… sea un personaje más plano que un tablero de parchís. Supongo que a esto contribuye la química CERO que tiene con Henry Cavill / Sucker Man, en uno de estos casos de moda en los que la relación sentimental entre los personajes no sucede porque haya una atracción obvia, tengan cosas en común o una profunda historia que los une, sino que el “enchochamiento” sucede POR LA CARA. Y el beso final con chascarrillo penoso hasta decir basta. Una amiga con la que vi la peli me dijo “Esto parece “Crepúsculo”. Y creo que con eso esta todo dicho.
"Huyamos, Jenny, mientras esos dos idiotas se besan innecesariamente"
Perry White y Jimmy Olsen están en la historia simplemente porque hay que hacer bulto. La película es de “Superman” y ya que no aparece Lex Luthor al menos hay que meter a estos dos secundarios míticos; pero claro, tampoco es necesario desarrollarlos lo más mínimo. Con plantarlos allí ya vale, no hace falta que su presencia tenga ningún tipo de incidencia en la trama, hasta el punto de que si los eliminaran la historia sería la misma. Olsen de hecho, no es Jimmy, sino Jenny. Al igual que la Watson de “Elementary” el personaje ha sido feminizado y con el mismo objetivo y planteamiento: “Bastante tenemos con ser originales y cambiarle el sexo a un personaje. Tampoco nos vayáis a pedir que encima le demos algún tipo de justificación al cambio que no sea estética”. Impactante momento el de la destrucción final de Metropolis, en el que Olsen queda atrapada bajo unos escombros y Perry White –en este caso no es white, sino black, pero este cambio no tiene tanta importancia- la coge de la mano y se quedan mirando unos segundos, de forma estética y con musiquita de fondo… ¿Pero qué relación tienen estos dos para que tengamos que sentir algún tipo de empatía o emoción por el momento? Total, antes no se  han visto en toda la película. Pero claro… deben estar ahí. La película es de Superman y es lo que toca. Pero vaya, que son tan maniquíes como el propio protagonista.


Y HABLANDO DE LA DESTRUCCIÓN DE METRÓPOLIS

 
Este Sucker Man -cuyo padre siempre le dijo que nunca usara sus poderes a la ligera y alegremente, peleándose con los abusones del colegio en modo macarra-, lleva a cabo tres acciones “in crescendo” que parecen sugerir que no hizo ni puto caso. Resulta que:

1) Cuando ve que Zod casi fostia a su madre adoptiva, va volando, lo agarra y lo estampa contra varias casas, trigales y graneros de Smallville al grito de “¡¡No te atrevas a amenazar a mi madreeeeeee!!” o algo igualmente patético. Cual “kinki” de barrio y encima destruyendo varias propiedades y sembrados de sus vecinos de la comarca. Esto desemboca en una pelea en el pueblo a base de destrucción de locales y viviendas particulares, con el único resultado de que haya acción en una serie de encuentros físicos insoportablemente largos que, además, están todos rodados de la misma forma.

2) Por supuesto este Sucker Man acaba realizando una acción agresiva mortal contra uno de sus enemigos en un arrebato de “quebrantacuellos” momentáneo. Normalmente Superman no mata, pero claro, estamos hablando de Sucker Man. Un ente creado para las generaciones de niños que se pasan la tarde matando civiles en el “Assassin´s Creed” y que quieren a su héroe cobrándose su tópica venganza con sangre, muerte y destrucción.

 
3) Y sí, destrucción, machacamiento y demolición indiscriminada es lo que obtenemos en la última hora del film, que son básicamente dos peleas interminables de media hora cada una. Snyder se despereza y se da cuenta de que le han pagado por sus planos digitales, acción desenfrenada y manejo de las bellas poses de lucha así que nos bombardea con una pelea absolutamente ilógica, absurdamente estética y  abominablemente estúpida. En “Superman 2” de Donner/Lester, el héroe se negaba a luchar con Zod en medio de la ciudad por los posibles daños colaterales y muerte de víctimas inocentes, quedando ante esas víctimas como un cobarde. Una interesante idea aquí abandonada. Por suerte para las psicopáticas nuevas generaciones y los fans de la épica de baratillo, este “Sucker Man” es un machote que en sus peleas destroza edificios uno detrás de otro, revienta vehículos y se estrella contra docenas de rascacielos que caen al suelo en pedazos. No se nos muestran víctimas mortales pero si no han desalojado la ciudad me temo que, por lógica –algo ausente de todo esto- debería haberlas. Pero claro, ¿Qué importa la lógica cuando podemos poner explosiones, rascacielos cayendo como naipes, ladrillos volando, cristales destrozándose entre puñetazos, caídas de varios metros y otros generosos daños a la propiedad? Las posturitas quedan chulas, así que la coherencia es lo de menos. 


Aquí tenéis un enlace al genial juego “online” creado por el gran Kyle Baker llamado “Asesino de Masas de Acero”, en el que tu mismo puedes hacer rebotar a Superman y Zod destrozando Metrópolis y masacrando a las personas que supuestamente había que salvar:
Creo, en definitiva –y para terminar al fin esta operación quirúrgica- que Snyder ha sufrido un extraño ataque de “nouvelle vague” mezclado con “Nolan style” y mal empastados con su estilo narrativo de postalita sin alma. Si no, no se explican esos saltos adelante y atrás en el tiempo tan mal colocados –fascinante el momento en el que Kevin Costner muere su ridícula muerte y tras un pequeño avance de la trama, nos cuelan otro “flash-back” con Costner otra vez vivo y reiterando sus discursitos. A estas alturas ya sin venir mucho a cuento-, que parece que han agarrado las escenas y las han barajado, a ver por donde las pegamos. Y si a eso le añadimos rollo Godard de cámara en mano, fotografía apagada y feísta, planos “gafapastas” sin sentido y las pocas ganas de desarrollar una historia mínimamente cohesionada, nos sale el batiburrillo lamentable que tenemos aquí. Un insulto a Superman, a su 75 aniversario como icono del cómic, a la versión clásica de Donner y, lo más grave, a la inteligencia de los espectadores. En definitiva una muestra más del estilo Snyder de hacer cine: Una estética a priori muy currada y atractiva… pero llena de vacío y de basura. Casi parece una definición del nazismo.

6 comentarios:

Cinemagnific dijo...

Pues si ya has leído mi reseña... Ahí está lo que pienso X)

PD. A mi me parece genial que Superman tenga que matar a Zod (que es lo que no dije en la mía para no spoilear).

Lo dicho: nos esperan a mi vuelta cenas basura, alcohol y bollería industrial por un tubo :P

¡Es el maniatico que escapó de la continuidaaaaaaaad!!!!!!!!!!!

WOLFVILLE dijo...


Si Batman no mata, Superman MUCHÍSIMO MENOS. Y si encima lo haces en una escena tan simple como la de Superman diciendo "Ay, que va a matar a la familia" (¿Y a cuantos se ha cargado él peleándose en plena ciudad?), incluso con Zod diciendo ese "Nunca pararé, nunca" de vergüenza ajena... lo siento pero no. No funciona.

La bollería industrial, el alcohol a litros, y los mardonalds grasientos... eso si que funciona, joder!!!

Está usted buenito?

Julio_Alberto dijo...

Completamente de acuerdo en casi todo.
Pero bajo mi punto de vista, más que a Snyder, hay que echarle la culpa a Nolan, que creo que ha tenido más que ver en el desaguisado que el director, que ha estado muy maniatado.
En definitiva, lo que quiero decir es que este MoS no es una película de Snyder (no se nota su estilo, para lo bueno y lo malo, vamos).

Un saludo.

Luis Miguez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luis Miguez dijo...

Pues vea, Wolfville, me atrevo a hacerle una petición: En algún lugar de esta larga diatriba se fija usted en el "Batman Vuelve" de Tim Burton, creo que con buenos ojos (lo hace muy de pasada). No encuentro que en su blog haya aparecido hasta la fecha alguna crítica o comentario a esa película... Así que le animo a escribirlo. Aunque fuera en un par de párrafos. La he revisitado muy recientemente y... Bueno, tengo curiosidad por saber qué posición ocupa en la videoteca de este raro caserón de usted. A ver si es posible...

Por lo demás, absolutamente nada que tenga que ver con Superman me interesa lo más mínimo, como siempre, pero también como siempre, es de agradecer el buen hacer crítico e informativo que caracteriza su Blog.

WOLFVILLE dijo...


¡¡Batman Vuelve!! Acepto peticiones, así que lo tendré en cuenta.

Por cierto, el "Expediente Wallace" continuará en breve. Creo que fue usted uno de los pocos que se interesó en tal monográfico, así que unos diez años después de la primera parte, volvemos a él XDDD

Un saludo, señor Miguez.