jueves, 15 de noviembre de 2012

STEAMPUNK: ANTOLOGÍA RETROFUTURISTA (Varios Autores)


Los que soléis dejaros caer por aquí habréis notado que siento bastante apego por la estética steampunk, y es que desde siempre he sido un enamorado de los engranajes, las válvulas chorreantes de petroleo, los relojes llenos de tuercas y todo tipo de cachivaches que echan humo. En ficción me pasa un poco lo mismo. ¿A quíen no le gustan cosas como la “League Of Extraordinary Gentlemen”, o personajes míticos del acervo victoriano como Spring Heeled Jack? Desgraciadamente en literatura no encuentro tantos iconos modernos y posmodernos del estilo como debiera, porque si bien los pioneros H.G. Wells o Julio Verne –que no sabían nada de lo que estaban ayudando a dar a luz- son incontestables, lo cierto es que no siento el mismo fervor por los clásicos “popes” del steampunk escrito, como por ejemplo Tim Powers. Supongo que para mi el asunto pasa por encontrar referencias en obras que en principio no tienen que ver con ningún movimiento o filiación –no olvidemos que el steampunk ya es también una tribu urbana, con su idiosincracia estética- y sentir algún tipo de pulsión electromagnética cuando aparece un robot a vapor, un campanario desarticulado o una locomotora guiada por autómatas.

Por eso es un goce absoluto esta recopilación que ha reunido Felix J. Palma de autores españoles metiendo el dedo en un género que para él es tan querido. El autor de la estupenda “El Mapa del Tiempo” y de la (para mi) decepcionante “El Mapa del Cielo”, se saca de la manga una selección de alguno de los escritores hispanos más en el candelero en la actualidad para rendir homenaje a todo un género del que se oye hablar mucho pero se lee poco. ¡Chapeu! Aunque como ocurre siempre en estos casos, se dan inclusiones que no solo no están a la altura en calidad con el resto del libro… ¡Pero es que casi ni entran en la temática a veces! Para algunos autores incluidos (me vienen a la mente los relatos de Care Santos y Andres Neuman), la marca steampunk parece más una excusa para aparecer en el libro que un auténtico interés por escribir algo del género en sí. Pues todos sabemos que este estilo es un despiporre de ciencia loca, aventuras con sabor clásico, misterio retro-futurista y diversión “pulp”; Pero algunos de los incluidos prefieren dejarse llevar por un “gafapastismo” de los 20 duros y realizar “algo” –no sabemos muy bien qué-, conectado debilmente con el steampunk pero alejado de su espíritu.

Asi pues, voy a quitarme lo malo de encima rápido. “Animales y Dioses” de Ignacio del Valle, es un pedante relato de vampirismo de pocas páginas y que aun así se hace eterno. Mientras que “In a Glass Darkly” de Mariam Womak, a pesar de usar un contexto tan atractivo –y ligado al steampunk- como el de la feria circense, resulta igual de plomizo que el anterior y encima con el triple de páginas. Entre ellos dos, destaca como soso –e igualmente vanguardísta y aburrido- “Lapis Infernalis” de Pilar Vera, que al menos por comparación se eleva un poco ahí colocado. Y hablando de colocación… no hay duda del ojo de Palma en el orden de los relatos incluidos. Con esta “trilogía” de pretenciosidad abriendo la selección en lugar de cerrándola, más de uno hubiera desistido de completar la lectura. El otro cuento que me deja mal sabor de boca es “Farenheit.com” del mencionado Andres Neuman, que aunque tiene la virtud de la brevedad me resulta fuera de sitio, poco interesante, algo sentimentaloide y encima colocado un poco con calzador.

Por suerte el resto de la propuesta si que es muy steampunk del que realmente nos gusta disfrutar. Entre los cuentos en los que los robots, autómatas, androides victorianos, etc… tienen su mayor protagonismo hay que destacar joyas como “Flux” en la que Fernando Royuela inserta un jugador de cartas robótico en la españa carlista, en un cuento lleno de misterio y cierto toque perverso muy entretenido. Igual de bueno es el de Care Santos, que a pesar de hacer una especie de falso "manifiesto-protesta" sobre la prostitución robótica antes que en contar una historia, está perfectamente conseguido en su tono y detalles escabrosos como para ser disfrutable. El estupendísimo y nunca lo suficientemente reivindicado Jose Maria Merino, vuelve a demostrar en “Prisa” sus tablas y pericia literaria con otra especie de protesta ante el exceso tecnológico, pero tan bien desarrollada y repleta de sabor clásico y carisma que no podemos más que quitarnos el sombrero. Al igual que el de Santos, el cuento de Merino no es steampunk puro, pero ambos son totalmente bienvenidos. Al igual que el atmosférico y soberbio “Dynevor Road”, escrito por Luis Manuel Ruiz, una pieza bastante larga sobre extraños experimentos científicos en el siglo XIX y que tiene el sabor misterioso y desarrollo artístico de todo un Machen –salvando las distancias-. A pesar de su oscuridad en algunos momentos, explorar los recovecos de este relato lleno de personajes interesantes vale realmente la pena.

La pureza volvemos a recuperarla con dos piezas referenciales y demenciales que responden al nombre de “El Arpa Eólica” y “Gringo Clint”. En la primera, Oscar Esquivias propone un misterio ambientado en un conservatorio de Paris -con ecos de los Stevenson y Conan Doyle más despiadados-  en el que el mismisimo compositor Hector Berlioz es el centro de una trama que incluye instrumentos bizarros, robo de cadáveres y conciertos de ultratumba para nuestro disfrute y esparcimiento. Mientrás que en el segundo, Fernando Marias nos regala un “spaguetti-steampunk-western” en el que una mezcla entre Clint Eastwood y Robocop de primeros de siglo –un medio cyborg/medio humano conectado neuronalmente a su diligencia- se mete en un embrollo típico del oeste futurista que le llevará a profundas revelaciones sobre sí mismo. Un placer absoluto y además son los dos primeros cuentos que aparecen –“Un buen comienzo” que diría El Santo de los Asesinos, otro personaje muy Eastwood-, pero nada que nos hiciera sospechar las dos verdaderas joyas de la corona, que vienen luego.

Dos obras de arte escritas por Juan Jacinto Muñoz Rengel y Jose Carlos Somoza, verdaderos ejemplos de steampunk postmoderno y vanguardista –ese que me gustaría leer más a menudo en la época actual- que no renuncia a la diversión, a los guiños literarios ni a la diversión más descacharrante. “London Gardens” de Rengel, con su mezcla de ensayo científico, relato epístolar y cuento científico con profunda influencia de la tormentosa relación Edison-Tesla, tiene un lenguaje que no desentonaría en una obra victoriana genuina, además de un relato filosófico sobre los avances tecnológicos –y como podrían ayudarnos a descubrir vida en otros mundos- que deja un poso reflexivo que no elude el placer literario, por supuesto. 


Y auténtico placer para fans de la literatura es el otro eslabón de este díptico que ocupa el número 1 en el podio de este libro. En “That Way Madness Lies”, Somoza (un autor que conocía de oidas y que voy a explorar gracias a este cuento), realiza un auténtico “tour de force”, que mezcla erudición científica y literaria, fotografía del siglo XIX, una sutil perversión de los cuentos de hadas mezcladas con una atmósfera que no desentonaría en un cuento de Lovecraft, cameos de escritores famosos -alguno de los cuales solo reconocerán los muy avezados en ficción fantástica- y un final sorpresa que… ¡Maldita sea! a pesar de mi experiencia en estas lides no ví venir. Obra maestra y una razón de peso para hacerse con el libro.

En definitiva una buena opción para fans del género –que admitan alguna que otra variación al mismo-, de la literatura fantásica moderna en general y de los cada vez más numerosos y emergentes autores patrios especialistas en ella. ¡Ah! Y para los neófitos en el steampunk, el prólogo del propio Felix J. Palma es una maravilla como introducción a este fascinante mundillo.


3 comentarios:

Ricardo Signes dijo...

Cuando leo tus artículos a veces me espanto de mi desconocimiento de las nuevas tendencias literarias, pero luego me consuela saber que lo más moderno es un juego de relectura de algunos clásicos. Entonces sonrío y pienso que puede que yo mismo tampoco esté tan pasado.
Un saludo

SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT dijo...

Completísima reseña, me has despertado el afán de posesión pese a que soy más bien merodeador de bibliotecas, y me da que me costará encontrarlo por ese lado. Cuánto mundo por explorar!

miquel zueras dijo...

Voy a por ese libro del Steampunk que parece muy prometedor. Supongo que te gustará la película "Una invención diabólica" de Havel, todo un precursor del Steampunk. Saludos. Borgo.