sábado, 28 de enero de 2012

PORNO KAFKIANO


Está claro que un hombre tan obsesivo como Kafka tenía que tener unos gustos exóticos en el ámbito sexual. Reconocidas están sus visitas a clubes de alterne y las sospechosas referencias homo eróticas de sus diarios –esas que el bueno de Max Brod intentó censurar en vida-. No digo que las referencias homo sean algo raro sexualmente (al menos no hoy, que ha llovido mucho desde la época de Kafka) pero dedicar oscuras menciones en sus diarios personales a la posibilidad de lamer los muslos firmes de los atletas, con los que se topaba en el balneario en el que pasó una temporadita de sus habituales convalecencias, tampoco me parece propio de una persona de sexualidad sana.

¿Pero qué pasa cuando un iluminado biógrafo escribe un libro supuestamente riguroso sobre el genio de Praga y se dedica a comerciar con carnaza erótico-festiva para asegurar sus ventas? Es lo que hizo James Hawes con su libro (apropiadamente titulado) “Excavating Kafka”. Que descubras ciertas curiosas “negruras” de la vida privada de ciertos famosos artistas puede tener cierto interés antropológico, psicológico o “cotilleológico”. Pero que este señor promocionara su libro pretendiendo que gracias a haber descubierto que Kafka estaba suscrito a dos revistas porno (“Der Ametyst” y “Opals”), ya podía así ofrecer una radiografía más completa del artista y su torturada psique… esto ya me suena a cuando Mercedes Milá dice que “Gran Hermano” es un imprescindible experimento sociológico. Primero de todo, porque ya algunos estudiosos de Kafka conocían este dato y le había quitado hierro con toda la lógica del mundo. Y segundo porque encima Hawes ve perversiones sexuales por todas partes:

“Estas imágenes no son postalitas de playa traviesas, sino porno simple y duro. Alguno bastante oscuro, con animales realizando felaciones y acción chica-chica. Es bastante desagradable”

Vaya, si yo empecé este post diciendo que las inclinaciones homo no eran algo bizarro, el señor Hawes despacha la “acción chica-chica” como algo oscuro y desagradable. Empezamos mal. Pero encima eso de los animales realizando felaciones se reduce a los dibujos artísticos de pintores tan prestigiosos a primeros de siglo como Thomas Theodor Heine, que en una de las páginas de “Der Ametyst”, concretamente en 1906, publicó esta ilustración:

“Reh-Inkarnation” de Thomas Theodor Heine.

Que a pesar de ser bastante gráfica para la época, no entraría según mi criterio en la categoría de “porno”. O será que yo estoy curado de espantos. El caso es que la subscrición a estas revistas –que según dicen, Kafka ocultaba en un armarito fuera de la vista de sus padres- era un pago “en especias” por los relatos que el escritor les mandaba y acababan publicados. En una época en la que las pobres ventas de la literatura “seria” llevaba a las editoriales a publicar algunos magazines picantes para recuperar gastos, no sería raro que Kafka fuera remunerado a veces con ejemplares de estas revistas en vez de con dinero. Y en mi opinión si es arte erótico o sensual –o vanguardista, viendo el dibujo de Heine- sin fotos de “acción” chica-chico o chica-chica o lo que sea, esto de porno no tiene demasiado, la verdad. Y eso de pagarse un anuncio en “The Times” vendiendo este humo… en fin.


Como cita la web Papel En Blanco, el crítico Reiner Stach declaró que si Kafka tenía cerrada con llave la puerta del armarito donde guardaba estas revistas, era por la simple razón de que allí mismo guardaba su libreta de ahorros; la cual quería mantener oculta a su familia. ¿Una explicación prosaica para algo que parecía jugoso y sensacional? Sí. Tan prosaico como el ver dibujitos guarros de vez en cuando. Nada jugoso ni sensacional, pero si sensacionalista, usado en según que contextos.

6 comentarios:

Oscar dijo...

Desde luego que hoy la existencia de referencias homosexuales no solo no es raro sino que casi lo raro es la presencia de referencias heterosexuales. Están menos de moda. Dicha esta barbaridad y habiendome quedado tan pancho diré que lo de poner como ejemplos de depravación en la misma frase las "felaciones realizadas por animales" y las "acciones chica-chica" (Dios mio, que nombre) ya nos revelan bastante de la ideología sexual de dicho avieso analista-biógrafo.

Ay, como me aburren estos pseudoanalistas que o saben como vender(se). Pero imagino que son parte de la sal de la vida.

A este le daba yo a analizar la vida de Lytton Strachey o Duncan Grant. Ahi si que tenía material .
Por cierto ¿dice algo acercad e la obra de Kafka? Espero que no, que se limite a su entrepierna.

Saludos.

El niño vampiro dijo...

Precisamente le comentaba a Óscar hace un par de días que es muy enriquecedor, por no decir perversamente gratificante, leer críticas de libros malos.

A la luz de su investigación, ¿se atreve el señor Hawes a afirmar de modo concluyente que Kafka se masturbaba?

Yo leí (y reseñé, para quien le interese) la estupenda novela gráfica de título "Kafka" (en inglés, Kafka for beginners), con ilustraciones de Robert Crumb (las que ilustran tu entrada). En dicha reseña (y perdón por tanta autopropaganda), comentaba que una pareja de homosexuales americanos me obsequiaron con una lectura gay de La Metamorfosis, sin un ápice de ironía.

Deberías poner una advertencia de contenido para adultos si vas a incluir ilustraciones como la de Heine. Mi sensibilidad se ha quedado herida de muerte.

Un saludo.

Oscar dijo...

Si, coincido con BatBoy. Ponle como en los blogs finos un cartel de NSFW (Not Safe For Work), no vaya a ser que nos pille en el trabajo el jefe viendo cosas guarrindongas de estas....

Como me pille mi mujer viendo el dibujo ese de la jirafa me va a caer la del pulpo.

WOLFVILLE dijo...

Perdón, perdón. Voy a sustituir el dibujo de Heine por uno de Pocoyó XDD Ojala cuando me haga famoso alguien escriba a mi muerte un libro sobre mi psico-sexualidad debido a las fotos que ponía en mi blog, jajaja.

Sidhe dijo...

Leer Mercedes Milà mientras hablabas de Kafka y sus intimidades me ha trasportada a cuando la señora digo que le gusta hacer sus necesidades en la bañera. Asociando conceptos me ha venido a la cabeza que cerca del Museo de Kafka en Praga un estudiante se quemó a la bonzo. Disculpad, los Domingos la mente anda dispersa :)


En el fondo era dibujos bastante lights para los años que corrían y teniendo en cuenta a Kafka, creo...

miquel zueras dijo...

Lo que quería de verdad ese Hawes es asegurarse las ventas de su libro pues la palabra "sexo" siempre proporciona ventas incluso a costa del autor de uno de mis personajes favoritos de ficción: Gregorio Samsa.
Muy bueno ese Heine, recuerda un poco el estilo de Beardsley para "Salomé" de Oscar Wilde. Saludos. Borgo.