lunes, 18 de noviembre de 2013

“CUENTOS NEGROS” De Ambrose Bierce



Siguiendo con la lectura de los relatos de Bierce, llegamos a un punto de auténtico no retorno. “Cuentos Negros” en edición Alianza (a cargo del estudioso “bierciano” Aitor Ibarrola-Armendariz) recopila en su mayoría los relatos incluidos en el canon con el nombre “Tell Tale”, y son, básicamente, terrorismo literario. Si el “amargo Bierce” dedicaba sus cuentos de soldados a hacer una macabra radiografía anti-belicista y sus columnas periodísticas eran blanco para descargar todo el vitriolo que la sociedad que conoció merecía, estas piezas oscurísimas son auténticas patadas al estómago del lector. Más que cuentos son fábulas descacharrantes que ponen en solfa, ridiculizan y dinamitan no solo cualquier tipo de estamento social, sino también todo comportamiento humano. Bierce nunca estuvo más “bitter” que en estas piezas cargadas de odio. Eso sí, la selección tiene dos partes muy bien diferenciadas.

En la primera encontramos parricidios, maltrato animal, asesinatos que sobrepasan todos los niveles de sadismo, chantajes, robos, infanticidio, enterramientos en vida… los relatos son una auténtica juerga. Pero lo más terrible de todo es su tono “blanco” en el que seres despreciables cuentan sus aventuras en primera persona con un tono biográfico de total normalidad. Para ellos, sus acciones no son censurables ni mezquinas, sino simplemente la única forma posible de comportarse en la sociedad que les ha tocado vivir. Pese a todo, no hay moral alguna, sino que el toque de humor negro de estos testimonios casi acerca estas historias a un surrealismo macabro. El comienzo de “Un Incendio Imperfecto” es un maravilloso resumen para todo lo que vamos a encontrar en este libro: “Una mañana temprano de junio de 1872 asesiné a mi padre, un acto que por entonces me afectó profundamente”. Observamos a personajes que están por encima del bien y del mal y que, a pesar de actuar sin ningún tipo de arrepentimiento, al final también pueden ser burlados. No importa lo manipulador o criminal que se pueda llegar a ser para lograr los objetivos, siempre puede haber alguien más listo e implacable que te pase por encima.

“Mi Asesinato Favorito” es, básicamente, eso. La sádica descripción de un crimen sin motivo que en su exageración puede llegar a ser hilarante –inolvidable el momento en que la víctima es colgada en un árbol dentro de un saco, con un carnero embestidor rondando por allí cerca-, pero cuyo peso del estómago jamás se te aliviará durante su lectura, debido a la satisfacción que siente el criminal con su acto. En la negra realidad reconfigurada de estas historias, no hay justicia ni ley. Y todo se mira desde el prisma de la ambición y el lucro propio, independientemente de lo luctuoso de los hechos narrados. En “Aceite de Perro” –obra cumbre de este tomo- se mezclan abortos y el asesinato de perros para fabricar aceites, y además la mezcla es literal. Pero lo más fascinante es que la debacle final de este relato es juzgada por el narrador en términos económicos, expresando su remordimiento por el desastre comercial que suponen sus actos sin mención a la pérdida de vidas. Eso es lo que distingue esta primera fase de los “Cuentos Negros” y lo que hace que esta denominación sea tan apropiada para el veneno que recorre estas fábulas.

En la segunda mitad del libro, en cambio, y sin abandonar cierta oscuridad ni el tono satírico, los relatos parecen un poco más “luminosos”, si es que podemos asociar ese adjetivo a la narrativa de Bierce. No hay tanta violencia y predomina la crítica social un poco más amable, por lo que estos cuentos resultan algo más accesibles y divertidos aun siendo tan críticos como los otros. Pero desde luego si este libro deja huella es por lo cafre de las primeras historias, que colocan al autor como una figura auténticamente única en las letras americanas, y que justifican a la vez su excesivamente escaso predicamento en el “panteón” de los autores clásicos de finales del siglo XIX y primeros del XX, así como la absoluta necesidad de una reivindicación mucho más estrepitosa de la que actualmente goza entre los estamentos literarios y público lector por igual. Estudiosos de la ficción macabra tan prestigiosos como S.T. Joshi se encuentran en estos momentos realizando tan loable labor, que hay que apoyar sin miramientos.

6 comentarios:

Al rico libro dijo...

Otro de esos autores clásicos que tenemos pendientes. Seguramente que se puede encontrar en Gutenberg.
Por cierto, que creo que en Historias de RNE hicieron recreaciones de alguno de sus relatos.

Luis Miguez dijo...

Qué grande es Ambrose Bierce. Pero qué grande.

Oscar dijo...

Yo descubrí a Bitter Bierce gracias a Borges (como tantas otras cosas) y comencé con los cuentos de soldados y civiles en la edición de Edhasa hace muchos años. Fue un libro cuya sorpresa e impacto recordaré toda mi vida lectora. Creo sinceramente que fue una de las lectoras mas sorprendentes y emocionantes que he encontrado por casualidad.
Estos relatos los leí en varios volúmenes que tuve que rebuscar cielo y tierra (mucho antes de que Edhasa se dedicara a esta edición), en la (creo recordar que se llamaba) "Biblioteca del terror". "El clan de los parricidas" o "Aceite de perro" simplemente me descubrieron otro mundo literario. Un mundo efectivamente en el que podía llegar a entender al criminal en cierta manera (Además coincidió con la lectura de "Sobre el asesinato considerada como una de las bellas artes" de T. de Quincey).
No hace mucho que releí (esta vez en inglés) todos sus relatos, precisamente en la edición de tapa negra cuya foto pones en el post.
Creo sinceramente que es un autor esencial de la literatura norteamericana. Un inmenso escritor.

PD: Odio "Gringo Viejo" de Carlos Fuentes....

Saludos.

WOLFVILLE dijo...


Pues fijaos, chicos, que la modernidad de Bierce es tan acusada que ayer una compañera de trabajo vio mi artículo y, casualmente, se había interesado hacía poco por la novelita de Bierce "El Monje y la hija del Verdugo". Cuando buscó información sobre el autor y comprobó que era un escritor del XIX se quedó atónita. Argumentos tan actuales y sórdidos solo podían provenir de "bitter bierce" en persona :)

Oscar dijo...

Si, esa novelita le encontré también en una editorial sudamericana en edición de mucho tiempo atrás y me fascinó...

miquel zueras dijo...

Los textos de Bierce siempre te dejan con ese cosquilleo en el estómago, señal de que has leído un buen relato. Me pasó con "Aceite de perro" por ejemplo. ¡A ver cuándo me dan un texto suyo para ilustrar!
Saludos. Borgo.