domingo, 17 de mayo de 2015

DRÁCULA De Tod Browning [ANÉCDOTAS E IMÁGENES] -(Primera Parte)-


ARCHIVOS EXPIATORIOS: Dado que últimamente vivo un "DRACULA STATE OF EXISTENCE" gracias a la publicación (¡al fin!) en España del "Hollywood Gothic" de David J. Skal, que casi se ha solapado con la reedición en color y de lujo de "La Tumba de Drácula" de Colan/Wolfman, nada mejor que sacudirle el polvo a un viejo compilatorio de anécdotas de rodaje sobre la primera adaptación de éxito de la novela de Bram Stoker, que redacté hace unos siete añitos de nada. Casi todos los datos y chascarrillos aquí contenidos fueron fusilados de fuentes como la biografía "Bela Lugosi: Drácula Vampirizado" de Javier Cortijo (también reeditada hace poco), los libros de ensayo "Lo esencial del cine de terror de la Universal", "El Cine Fantástico" de Jose María Latorre, el mencionado "Hollywood Gothic" o los documentales y comentarios en audio que el propio David Skal preparó para las ediciones en DVD de estas joyas cinéfilas.

Casi todos estamos de acuerdo en que a pesar de que el “Drácula” de Tod Browning es una película excelente, no es tan buena como los “Frankensteins” de Whale. Tiene algunos momentos fuera de tono y en general la segunda parte de la película es algo inferior a la primera. Algunas interpretaciones dejan que desear, así como algunos efectos demasiado rudimentarios.


Y sin embargo ¿Qué mágia tiene este film que te deja completamente embriagado? ¿Cuál es ese hechizo que hace que no podamos parar de verla una y otra vez? ¿Por qué es una pieza maestra absolutamente imprescindible en cualquier libro de historia del cine? Intentaremos acercarnos a esa respuesta y a la leyenda de esta gran obra a través de algunas de sus imágenes y de las anécdotas de rodaje.

*Es el primer film de terror sonoro de la historia del cine. De hecho, en 1930 muchas salas de cine aún no contaban con el material técnico necesario para proyectar películas sonoras, lo cual originó que se proyectaran algunas copias mudas de “Drácula”.

*El primer diálogo del film (recitado por la muchacha en el carromato que viaja por Transilvania y que lee un libro sobre folklore vampírico) corre a cargo de Carla Laemmle, sobrina del mandamás de la Universal. Carla ha declarado recientemente que aún recibe cartas de fans de todo el mundo felicitándola por pronunciar las primeras frases de la historia del cine de terror. ¡Y eso que ni siquiera aparece mencionada en los créditos!


*El caso es que Carl Laemmle no estaba muy convencido de llevar a “Drácula” a la gran pantalla, fue su hijo el mayor impulsor de un proyecto maldito. A pesar del éxito de la versión teatral (donde despuntó Bela Lugosi en el papel), el tema era demasiado sangriento para el público de la época. El proyecto no se veía muy alentado por opiniones como esta de la prestigiosa revista Variety:“…se corre el riesgo de caer en lo estremadamente grotesco” . Y no obstante todo ello provocó gran expectación en el público de la época.

Reacciones polémicas de antes del estreno, desde dentro de la propia productora:

“Si se conserva el texto teatral, la película podría ser un insulto para los espectadores” (Directivo de la Universal desconocido).

“Aunque esta obra puede ser fascinante en teatro, no se me ocurre como puede convertirse en una película. Es sangre, sangre y más sangre, y todo lo que puede hacer vomitar o asquear a un ser humano corriente”. Steve Miranda (del departamento de guiones de la Universal).

*Sin embargo, a pesar de la popularidad teatral de Lugosi en el papel, no fue el principal candidato para interpretarlo en el cine. Browning hubiera querido contar con su amigo Lon Chaney, que seguramente nos hubiera sorprendido con uno de sus geniales maquillajes, pero por desgracia murió de cáncer ese mismo año. El alemán Conrad Veidt fue otro de los principales candidatos (sin duda hubiera sido genial).


*Pero al final Lugosi se ganó el papel, parece ser que de una forma bastante curiosa. Se cuenta que logró convencer a Florence, viuda de Bram Stoker (como todos sabéis, escritor de la novela original) para que rebajara la cesión de derechos de 200.000 dólares a… 40.000!!!! Todo un maestro del regateo nuestro amigo el húngaro. Normal que la mujer estuviera reticente con el tema del cine, no olvidéis que Murnau había adaptado “Drácula” sin pagar un céntimo. Cualquier otro hubiera tenía sus dudas. Pero Bela logró convencerla tras ocho meses de correspondencia contínua, asegurándole que el cine sería el arte definitivo del siglo XX y le daría más inmortalidad a la obra. No podemos más que quitarnos el sombrero ante las dotes adivinatorias de Lugosi y su contribución a la conversión de Drácula en un icono absoluto. Tanta carta tambíen tuvo consecuencias para él ya que comentó que le daban calambres en las manos de tanto escribir (y eso que no es que dominara el inglés precisamente), pero el objetivo estaba logrado. Y lo más importante, Laemmle le dio el papel.



* Pero en fín, él tampoco cobró demasiado. Los 500 dólares semanales que recibió por hacer historia del cine parecen irrisorios comparados con lo importante de su aportación, pero puede que solo fuese el primero de los muchos tropiezos de la carrera de Lugosi, llena de mala suerte y quizás destinada a acabar tan mal como lo hizo.


* Para encarnar a Mina se eligió a la actriz Helen Chandler, proveniente de Broadway. Aquí la tenemos en un descanso del rodaje leyendo la novela con esos ojos alucinados que tan bién le vinieron al papel de la víctima de Drácula. El género de terror como sabéis ni existía del todo cuando se rodó este film ni gozaba del prestigio que tendría después, así que tanto Helen como David Manners (el galán del film que interpretaba a Jonathan Harker y que más tarde volvería a cruzarse con Lugosi en un par de ocasiones), se tomaron bastante a risa el proyecto. Además de forma literal, porque a veces estallaban en carcajadas mientras declamaban los diálogos.


La pobre Helen tuvo una trágica vida a partir de “Drácula”, cayendo en el alcoholismo que le provocó la muerte en 1959, tras años de sufrimiento e inútiles intentos de abandonar el hábito. Manners tuvo una vida más agradecida, dedicándose al teatro hasta su retiro en los años cincuenta y posteriormente publicando varias novelas hasta su muerte a los 98 años.

* El rodaje tampoco fue fácil para el gran Tod Browning. De regreso a la Universal tras siete años rodando películas memorables para la Metro, su recibimiento en el estudio para el que había recaudado mucho dinero con su film “El Tigre Blanco” fue más bien tibio. Todo el tiempo se sentía frustrado porque la productora le obligaba a reducir presupuesto, lo cual no casaba con sus primeras intenciones como cineasta. Como contaba Bela Lugosi:

“Todo cuanto Tod Browning quería hacer era objeto de discusión. Le preguntaban constantemente si el resultado no sería el mismo si se rodaba de forma más económica. Era muy desalentador.”

*Lo más humillante fue que la versión en lengua española, rodada a la vez ¡superó en recursos técnicos a la de Browning! Paul Kolhner, su productor, optimizó y movilizó los recursos del estudio para que luciera mucho más vistosa y visualmente impactante que la versión americana. Los artífices de esta versión, dirigida por George Melford, tenían acceso a lo que rodaban Lugosi, Browning y compañía por la mañana, y ellos, inspirados, hacían cambios y mejoraban muchas de las escenas. Por eso hoy mucha gente la considera superior a la de Browning, y no les falta parte de razón.

* Browning por cierto ya había trabajado con Lugosi en “The Thirteenth chair” que fue el segundo trabajo sonoro del actor. La relación entre ambos fue cordial pero no tan fluida como mucha gente podría pensar, no olvidemos que la primera opción del director para interpretar a Drácula era au querido (y con razón) Lon Chaney. No obstante Browing no aceptó a Bela a regañadientes. Como declaró el cineasta:

“Claro que me gustaba Lugosi. Hizo un buen trabajo en “The Thirteenth chair” y en Broadway ERA Drácula.”


*De Broadway precisamente fueron contratados muchos de los actores del film. Es el caso de Edward Van Sloan, que repitió en cine su papel de Van Helsing teatral. En el caso de Dwight Frye nunca formó parte del reparto de la obra, pero era un versátil y reputado actor de Broadway.


 * El inolvidable Renfield de Fry, de ojos desquiciados y sonrisa maniaca, logra robar algunas de las mejores escenas con su indescriptible presencia. Nadie puede quedarse impasible ante el momento en que el barco que trae a Drácula (con toda la tripulación muerta) es encontrado y se abre la puerta de la garita, encontrándose allí a Renfield con su risita histérica y sus ojos desorbitados. Suyo es uno de los diálogos más memorables de la película, cuando cuenta lo que ha visto desde su celda del manicomio:

“Una niebla rojiza se extendió sobre el césped, propagándose como una llama. Él la rasgo. Vi millones de ratas con sus ojos rojos y brillantes como su única pequeñez. Él levantó sus manos y se detuvieron, llenas de roja sangre. “Te daré todo si me obedeces” me dijo entonces”.


Y esto acompañado de sus ojos alucinados y su suave e inquietante voz. La mirada de Frye incluso tenía un apodo, cosa que no se puede decir de muchos actores. La llamaban “la mirada de 200.000 vatios”.

Frye, como solía pasar en los clásicos de la Universal, se encasilló en el rol que le había tocado. Se convirtió en el típico asistente de laboratorio o secuaz malévolo del villano principal. En “Frankenstein” fue el cruel y jorobado Fritz y en “La Novia de Frankenstein” dio vida a un ladrón de tumbas y asesino sin escrúpulos ayudante del Dr. Pretorius. En ambos casos (y en “Drácula” también ocurre) la relación con sus superiores acababa muy mal. 


Como la propia carrera del actor. Nos dejó prematuramente en 1943 a consecuencia de un ataque al corazón. Su hijo, ya anciano, comenta que aún hoy en día, cuando va por ejemplo a restaurantes y dice como se llama, muchos camareros comienzan a imitar la risa psicótica que usó su padre para dar vida al secuaz come-insectos de “Drácula”.

* Al igual que en muchas otras producciones cercanas en el tiempo a esta, la música tiene un papel irrelevante. El cine estaba comenzando a tener sonido y apenas se le daba importancia a la música como elemento integrado en la trama de una película. En la Universal esto se nota, además de en “Drácula” por ejemplo en “Frankenstein” y en “Los Crímenes de la Calle Morgue”. De hecho en esta última y en “Drácula” los créditos son acompañados por ¡la misma melodía! Concretamente “El Lago de los Cisnes” de Tchaikovsky. Lo que da una idea de la poca importancia que se le otorgaba a este elemento.


Browning además, no estaba muy a gusto con el sonoro. El cine mudo era lo que el conocía y había perfeccionado durante años, para él el sonido era una complicación innecesaria y no le gustaba filmar diálogos. En “Drácula” hay gran cantidad de silencios que, irónicamente, vienen de maravilla para reforzar la atmósfera tétrica y la sugerencia del relato.

*Y para despedirme por hoy (PROXIMAMENTE LA SEGUNDA PARTE), nada mejor que otro vaticinio memorable de estos plumillas que veían la obra de teatro y se asustaban. La cita pertenece a un lumbreras llamado Fred Johnson que en el “San Francisco Call” nos dejó una frase para la historia:

“Drácula no tiene ningún futuro en el cine sonoro.”

Continuará...

2 comentarios:

Belknap dijo...

Mr. Wolfville, ¡genial entrada! A la espera de esa continuacion. Cordiales saludos.

miquel zueras dijo...

Una entrada de lo más nteresante. Mi padre me dijo que fue a ver la versión hispana en el cine Capitol de Barcelona y es que, curiosamente, el "Drácula" de Browning nunca fue oficialmente estrenado en España. Solo se ha proyectado en cine clubs, filmotecas y en pases televisivos.
Saludos!
Borgo.