domingo, 15 de marzo de 2015

“MATARÉ A VUESTROS MUERTOS” De Daniel Ausente



Mientras que no es una sorpresa que la editorial “Prosa Inmortal” tiene en cartera algunos de los más originales y rompedores escritor@s de la nueva generación de literatura española –esa que se deleita por igual en el “weird”, la literatura experimental y la cultura popular–, lo que si admito que fue un “shock” para mi fue descubrir que Daniel Ausente, decano de los “bloggers” fuera uno de ellos. Este divertidísimo y brutal “Mataré a vuestros muertos” es la prueba perfecta. Cierto es que el señor Ausente, atalaya del “pulp”, de  la psicotronía desatada, de la bizarría de bueno (y mal) gusto y de la contraculturalidad más “destroyer” (un referente para el “Carnaval” que estáis leyendo, y que lo ha plagiado miserablemente en más de una ocasión) encaja como un guante en este conglomerado de gloria cañí enferma, que también incluye a luminarias de sobrado fuste agitador como Grace Morales, Riot Über Alles, Layla Martinez, Ángel Luis Sucasas o Francisco Jota Pérez. Y que además de por “Prosa Inmortal” también pululan por las siniestras y surrealistas estancias de “Aristas Martínez”, “Antipersona”, “Nevsky” y tantas otras. Si queréis haceros un auto-favor (consejo de amigo desviado), buscad toda esta miscelánea de nombres y seguid investigando.

¿Psicogeografía de bolsilibro en la ciudad condal? ¿Turbios sacrificios humanos y una entidad primigenia acechando en los estratos de la parte más callejera de Barcelona? Imitando a las horribles bandas promocionales que aparecen en las portadas de los libros, diré que si conseguís imaginar una mezcla entre Warren Ellis, el Vazquez cafre, H.S. Keller, Tarantino, Robert Crumb y… por supuesto el más importante de todos: H.P. Lovecraft, podréis atisbar algo de los recovecos que os aguardan en esta novela. La obra del mosquetero de “Weird Tales” forma parte imprescindible de la historia que se nos cuenta y, sorpresas de la vida, casa perfectamente con los canis del barrio, los mafiosos latinos y demás fauna decadente de las esquinas de la ciudad. La divertida película “Attack The Block” ha sido mencionada como referente por el autor, pero yo me quedo con su deconstrucción de género antes que con la de ese film. Hay mucha más sangre, incorrección política, sexo y patadas al “establishment” en esta novelita. Genialísimos los interludios epistolares en los que ciertos personajes de la historia cuentan sus peripecias relacionadas con la buscada entidad primordial que acecha en las alcantarillas de Barcelona, incluyendo a Heinrich Himmler. El señor Ausente se anticipó a la publicación de las cartas a su mujer de este entrañable personaje, en una misteriosa alineación planetaria que da que pensar. Tengo el libro de las cartas de Himmler a la espera de su lectura, y confieso que espero encontrarme alguna mención a Yog Shogoth entre sus páginas.

 
“Mataré a vuestros muertos” es una novelita de a duro mezclada con el cómic rabioso, la “historia–ficción” y el corpus “lovecraftiano” más desprejuiciado. Ahí son nada las menciones a la bichería tentacular del autor de Providence, la aparición de Obadiah Marsh, junto al concurso y referencias de/a personajes históricos que son ya casi más “pulp” que los iconos “pulp”, caso de Buffalo Bill, el mencionado Himmler o Enriqueta Martí. Esta última no podía faltar en lo que, al fin y al cabo, es una transgresora radiografía de una Barcelona salvaje, ocultista y de oscuro aliento vital. Barrios marginales en los que campa una fauna de mafiosos estrafalarios, encantadoras “merdellonas” y el lumpen más rancio, mezclados con sectas, mugre, colegialas desaparecidas y… ¡animales! Uno de los detalles que más he disfrutado ha sido la personalización de algunos bichos como ratas, palomas, etc… que a modo de observadores también cuentan algunas partes de la historia inaccesibles para los personajes humanos y que descubrimos a través de su punto de vista. 

Así pues, tenemos humor, violencia sangrienta, una trama desquiciada y llena de personajes memorables, junto a una revisión descacharrante de algunos de los elementos más reconocibles de los mitos de Cthulhu. Que se pueda hacer fluir una trama que mezcla elementos a priori tan dispares y no se baje el ritmo en ningún momento –además de conseguir hacernos empatizar con una galería de personajes en el que hasta el más cabrón tiene su toque de entrañabilidad–, es realmente algo al alcance del tipo de escritor al que hay que seguir la pista. Todo ello, el ruido, la furia, la diversión y lo impredecible, encapsulado en un formato de bolsilibro manejable, atractivo y muy, muy adictivo. Como la propia novela.