miércoles, 24 de julio de 2013

GARY SPENCER MILLIDGE INTERVIEW (ENGLISH/ESPAÑOL)


Gary Spencer Millidge es un prestigioso artista británico que lleva más de 15 años trabajando en el negocio de los comics. Ya sea con su serie de culto “Strangehaven” –actualmente en “stand-by”- o con sus sesudas aportaciones al campo ensayístico con libros didácticos como “Comic Book Design”, Millidge es un referente “underground” muy premiado y apreciado por los entendidos del noveno arte. Su militancia y conocimientos en el terreno de la auto-edición, que está siempre dispuesto a compartir con cualquier artista emergente que le pida ayuda, y sus conocimientos sobre el medio le convierten en un auténtico referente. Su vinculación con Alan Moore le hicieron el candidato perfecto para escribir “Alan Moore: Storyteller”, uno de los ensayos biográficos definitivos sobre el genio de Northampton y que ha sido recientemente publicado en lengua castellana con gran éxito. Millidge tuvo la amabilidad de responder a nuestras preguntas sobre esta obra para el número cinco de “EMBRYO: A.MOORE EN ESPAÑOL”. Dada la exclusiva mundial, aquí re-publicamos la entrevista en versión bilingüe para que la red de redes no se quede huérfana del documento.:


EMBRYO – ¿Fue una sorpresa que te encargaran este largo ensayo? ¿O ya tenías intención de escribir un libro como este antes de recibir la llamada? 

GARY SPENCER MILLIDGE: No, para nada. Había pasado varios meses en el 2003 trabajando en la antología “Alan Moore: Retrato de un Caballero Extraordinario” y nunca tuve intención de volver a escribir sobre Alan Moore de nuevo. Pero Tim Pilcher, de Ilex Press, me llamó justo cuando me encontraba buscando algún tipo de trabajo como escritor independiente, y parece ser que tengo bastantes conocimientos sobre el asunto así que no fue un asunto muy complicado.

Al final resultó ser tres veces más extenso de lo que yo tenía pensado; la parte de documentación fue inmensa y las intenciones del libro se desarrollaron solas mientras lo escribía, además de que había una gran cantidad de material fantástico con el que me topé y que debía ser incluido.


E.– Tus comentarios sobre cada uno de los comics son realmente complejos y enriquecedores. ¿Tuviste que releer todos los trabajos de Moore o al menos refrescar un poco tu memoria sobre ellos?

GSM: No había tiempo material para releerlo todo, dado que estaba trabajando en el libro con un “planning” bastante ajustado. Pero obviamente refresqué mi memoria leyendo fragmentos y pedazos de los trabajos más importantes, buscando y examinando las obras más oscuras a las que aun no había accedido y leyendo una ingente cantidad de entrevistas con Alan, así como reseñas y opiniones sobre sus libros.

E.– Con un corpus literario tan extenso, supongo que quizás encontraste algún material del que ni siquiera conocías su existencia.

GSM: Creo que tenía conocimiento de casi todo ello, aunque yo mismo no lo poseyera. He seguido la carrera de Alan desde primeros de los ochenta y viviendo en el Reino Unido este material ha estado bastante disponible en un momento u otro. Al final acabé gastándome una enorme proporción de mi salario comprando en Ebay el material que me faltaba, mientras investigaba y escribía para “Storyteller”.

E.–¿Hasta que punto conocías a Alan personalmente antes de este libro? Tenemos entendido que su ayuda en este proyecto fue muy generosa.

GSM: Tuve una corta correspondencia con él cuando yo publicaba un fanzine de noticias comiqueras a mediados de los ochenta y le conocí personalmente en uno de los famosos mercados del comic de Westminster, cuando el trabajaba en “Warrior”. Pero no tuve otro ningún tipo de contacto con él hasta que Chris Staros, mi representante americano (para mi serie de comics autopublicada “Strangehaven”), se convirtió  en el editor de Alan.
 
Desde 1998 Chris viaja una vez al año a un festival de comics en U.K y para tener una reunión de negocios con Alan (y su esposa Melinda, por supuesto) y yo le hago las veces de chófer durante la semana. Así que esas reuniones anuales me dieron la oportunidad de reconstruir mi relación con Alan, que fue también reforzada por el libro “Retrato de un Caballero Extraordinario” que yo ayudé a recopilar en 2003 (con la ayuda importantísima de mis colegas italianos smoky man y Omar Martini).

Y sí, Alan fue tan amable como para conceder muchas entrevistas expresamente para “Storyteller”, y también para abastecerme de gran cantidad de tesoros de archivo. Incluyendo un pequeño montón de sus notas, de las cuales aparecen fragmentos en el libro. Esto es un tipo de material que nunca pensé que llegaría a ver con mis propios ojos.

E.–  Hablando del material que te proporcionó tenemos que darte las gracias por poner a nuestra disposición el largo y detallado esquema de “Big Numbers”. Un auténtico “Santo Grial” como tú mismo lo llamas. ¿Cómo es la experiencia de verlo en directo y no en una fotografía?

GSM: Bueno, en realidad Alan no pudo encontrar el original y ni siquiera recordaba si aun lo tenía o no. Por suerte su colaborador musical Gary Lloyd le había hecho fotocopias cuando estuvieron trabajando juntos en el CD y “performance” de “Brought To Light”. Así que realmente fue Gary quién me pasó el esquema de “Big Numbers” y eso explica porque hay algunos pequeños cortes en el filo de los márgenes. No se debe a un fallo del diseñador del libro, sino a las algo imprecisas habilidades de Gary como fotocopiador.

Sigue siendo increíble verlo en cualquier forma, a pesar de todo. ¡Y gracias a Glycon que Gary hizo esas fotocopias!

Imagen de “Storyteller” que muestra el obsesivo esquema de “Big Numbers”
E.– En “Storyteller” aparecen fotos familiares muy raras de ver. Algunas de ellas ya aparecieron en el también excelente libro de entrevistas “The Extraordinary Works Of Alan Moore” pero muchas otras son completamente nuevas. Siempre me ha parecido chocante que Moore no tenga problema en compartir este material. En estos casos su reputación como un misántropo, malhumorado y oscuro artista parece fuera de lugar. ¿Cuál es tu opinión sobre este asunto?

GSM: Alan bajó a su sótano durante una de mis visitas y volvió con un pequeño baúl lleno de fotografías, las cuales procedió a enseñarme, y las comentó casi de una en una. Él me permitió sin problema que me llevara todas las que quisiera y escanearlas para el libro.

Alan Moore, de hecho, es una persona abierta, genuina, amigable y con los pies en la tierra. Su reputación de misántropo proviene de su negativa a aparecer en cualquier convención de comics, después de muchas malas experiencias en la cumbre de su fama, inmediatamente después de “Watchmen”. Tuvo la ocasión de saborear un poco eso de ser una superestrella y no le gustó demasiado. Según parece tampoco le gusta viajar, pero nunca ha sido un recluso.

Yo tampoco diría que tiene mal genio. Supongo que es más propio de él ponerse de mal humor que dejarse llevar por la ira. Si que me da la impresión de que si se siente engañado no es probable que olvide con facilidad, pero a un hombre de tal genio deberíamos permitirle tener un pequeño defecto o dos, ¿No crees?
 
Es un hombre de altos principios que no se compromete con nada ni nadie, y creo que su proceso creativo y la pureza de sus ideas son para él lo más importante. No el dinero, ni la fama ni la popularidad.

E.– Por desgracia el CD extra no ha sido incluido en la versión española de “Storyteller” –menos mal que algunos tenemos una copia en inglés-, pero ¿Fue difícil incluir este regalo en la edición original? ¿Y conseguir que Gary Lloyd hiciera la remasterización?

GSM: Los editores británicos querían ofrecer algún tipo de contenido extra, así que se nos ocurrió la idea del CD. El material raro y a veces apenas conocido que Alan nos proporcionó –dándonos amablemente permiso para reproducirlo- podía haber llenado un CD completo, y eso aparte de los fragmentos de sus discos editados comercialmente –Bastante raros ya de por sí- y que también incluimos.

Trabajé con Pádraig Ó Méalóid y Gary Lloyd en la selección de canciones y Gary fue tan amable como para remasterizar las pistas. Había una enorme diferencia en sonido y fidelidad entre las canciones, y Gary hizo un increíble trabajo equilibrándolas. Todos acabamos muy orgullosos de que como quedó el disco.

E.– Y ahora hablando del trabajo del propio Moore… ¿Qué fue lo primero que captó tu atención cuando comenzaste a leer sus comics?

GSM: Fue debido a que pulsó el botón de reset; él reinventaba cada personaje que escribía, desde sus primeros trabajos en “Captain Britain” y “Marvelman”. Antes de Moore, era insólito para un lector encontrar cualquier cambio de estilo cuando un superhéroe británico cambiaba de guionista. Moore hacía renacer al personaje y encontraba formas novedosas de hacerlo suyo. Un truco que repitió con “Swamp Thing” con grandes resultados. Todo resultaba más dinámico, más visceral. ¿Cómo sería descubrir que tienes superpoderes? ¿O que te has convertido en un vegetal con consciencia? De la forma en que Moore escribía los personajes podías saberlo.

E.– Siendo tú mismo un autor independiente, ¿Aprendiste algunas lecciones de la carrera de Moore? Quizás no en el campo de la autoedición –porque Moore por desgracia pareció fracasar en ese campo- sino desde la perspectiva de un autor independiente y fuera del sistema.

GSM: En realidad la incursión de Moore en la autoedición (“Big Numbers”) fue una de las mayores inspiraciones para “Strangehaven” –junto al “Cages” de Dave McKean y el “Heartbreak Soup” de Gilbert Hernandez-, en el sentido de que podía crear una serie en el mundo real, sin superhéroes, y aun así seguir siendo irresistible y hermoso de ver.

¡Aparte de eso no creo que sea apropiado que yo compare mi trabajo o mi carrera con la de Alan Moore!

Portada de la edición francesa de “Alan Moore: Storyteller” ilustrada por Frank Quitely
E.–  ¿Crees que conseguiremos ver “Marvelman” reeditado durante nuestra existencia?

GSM: Creo que deberías dirigirle esa pregunta a mi buen amigo Pádraig Ó Méalóid, que parece ahora mismo el experto en la materia, después de la increíblemente exhaustiva investigación sobre el tema que hizo para “The Beat”. Pero el tema de los derechos es tan complejo y hay tanta mala sangre y desencuentros entre las partes interesadas que mis instintos me llevan a decir que no.

E.–  Parece ser que Lance Parkin va a publicar otra biografía de Alan Moore este otoño. Él dijo algunas amables (y verdaderas) palabras sobre “Storyteller” y estoy seguro de que ambos libros pueden coexistir, dado que las aproximaciones al tema de ambos son en cierto modo diferentes- ¿Cuál crees que es la causa de todo este interés por analizar la figura de Moore? ¡Nosotros, por supuesto, pensamos que él es ya un clásico!

GSM: Muy sencillo: él es único e incomparable. El “corpus” de su trabajo no solo es inmenso, sino además de alta calidad durante todos estos años. Él abrió un camino para que los escritores británicos comenzaran a trabajar en los Estados Unidos y además creó un culto para los escritores, que hasta entonces habían sido unos segundones al lado de los dibujantes. No solo mantuvo e incrementó la calidad de sus comienzos, sino que la trasladó a obras cada vez más sofisticadas, reinventándose a si mismo de forma constante como solo los creadores a un nivel superior pueden hacer.

E.–  Para finalizar, tenemos que preguntarte por tu próximo paso. No haremos la típica pregunta sobre “Strangehaven” –de la cual debes ya estar harto-, pero ¿Habrá otros proyectos pronto? Nosotros pensamos que tu carrera artística y la documental son igualmente interesantes. ¿Quizás tienes un nuevo ensayo entre manos?

GSM: Escribir libros como “Storyteller” o “Comic Book Design” es un arma de doble filo. Es muy agradable recibir dinero que los editores te envían por escribir sobre temas que disfrutas de verdad, pero no creo que sea el mismo nivel de satisfacción que creando mi propio material.

Mi objetivo más presente sigue siendo continuar y completar “Strangehaven” tan pronto como pueda. Por desgracia las circunstancias de estos últimos años no me han permitido el lujo ni el placer de poder de llevarlo a cabo. A pesar de todos mis esfuerzos no fui nunca capaz de vender las suficientes copias o producir el trabajo lo suficientemente rápido como para ganarme la vida con la autoedición por mí mismo. Así que tengo que encontrar el modo de combinar otro tipo de trabajo, como escribir estos libros o trabajar en el campo del diseño, para poder subsistir.

En algun momento creo que "Strangehaven” volverá, y con suerte otros proyectos de creación pura le seguirán, así que estoy trabajando activamente hacia esa meta. ¡Gracias por tu interés!

____________________________________________________________________


 01 – It was a pleasant surprise to be commissioned for the writing of this long essay? Any intentions to write a book like this before you received the call?

No, not at all. I had spent very many months working on the 2003 anthology Alan Moore: Portrait of a Gentleman and never had any intention of writing about Alan Moore again. But Tim Pilcher of Ilex Press called me at a time when I was looking for some freelance work, and it seemed like I already had a good knowledge of the subject, so wouldn’t be too much trouble to write.

As it turned out, it took me about three times as long as I intended; the research stage was massive and the book’s focus developed while it was being written in addition there was a great deal of  fantastic material which I uncovered which had to be included. 



02 – Your commentaries about each of the comics are really complex and enlightening. Did you have to re-read all Moore works or at least refresh your memory about them a bit?

There simply wasn’t time to reread everything, as the book was required on a fairly tight schedule. But obviously I refreshed my memory by reading bits and pieces of the important works, tracking down and reading the more obscure works I didn’t already own, and reading a vast number of interviews with Alan, as well as reviews and opinion pieces about his books.

03 – With so long a corpus of writings, I suppose maybe you find some pieces of stuff that you weren’t aware of its existence.

I think I was aware of almost all of it, if I didn’t actually own it myself. I had followed Alan’s career since the start of the 1980s and being in the UK meant that most of his material was readily available at one time or other. I did end up spending a large proportion of my author’s fee on buying the stuff I didn’t actually own on eBay during the research and writing of Storyteller.

04 – To what extend did you know Alan personally before this book? We heard that his help in the project was very kind.

Chris Staros with "Lost Girls"
I had a short correspondence with him when I was publishing a comics news fanzine in the mid-1980s and met him at one of the famous Westminster Comic Marts while he was working for Warrior. But I didn’t have any contact with him until my American representative (for my self-published Strangehaven comic book series) Chris Staros became Alan’s publisher.

Since 1998 Chris has flown in once a year to attend a UK comic festival to have a business meeting with Alan (and his wife Melinda of course) and I acted as Chris’ chauffeur for the week. So those annual meetings  gave me the opportunity to re-establish a relationship with Alan which was fortified by the Portrait of an Extraordinary Gentleman book which I put helped together in 2003 (with the able assistance of my Italian partners smoky man and Omar Martini). 

Yes, Alan was kind enough to grant me several interviews specifically for Storyteller, as well as supplying me with a lot of archival treasures – including a small stack of his notebooks, excerpts from which appear in the book. This was stuff I never thought I’d see.

05 – Speaking of the material he provided to you, we have to thank you for make available for us readers the long and detailed script-plot for “Big Numbers”. A real “holy grail” as you call it. How is the experience to actually see it with your own eyes?

Well actually Alan couldn’t find the original, and couldn’t even recollect whether or not he still had it. Fortunately, his musical collaborator Gary Lloyd had taken photocopies of it when they were working together on the Brought to Light CD and performance. So it was Gary who actually supplied me with the Big Numbers chart – and that explains why there are small margins cut off at the edges – it’s not the book designer’s fault, but Gary’s slightly imprecise photocopying skills.

It’s still wonderful to see it in any form though, and thank Glycon Gary took those photocopies!


"Big Numbers"
06 – There´s some rare family photos in “…Storyteller”, some of them We already saw in the also excellent interview-book “The Extraordinary Works Of Alan Moore”, but a lot others completely new. I always find shocking how Moore don´t have any problem on share this material. His reputation as a reclusive, bad-tempered, dark artist really seems out of place. What´s your opinion on this subject?

Alan actually went down into his basement during one of my visits and resurfaced with a small trunk full of photographs which he proceeded to go through and comment on, almost one by one. He pretty much allowed me to take what I wanted in order to scan them for the book.

Alan Moore, by default, is an open, genuine, friendly and down-to-earth person. His reputation for being reclusive comes from refusing to attend any comic conventions after several bad experiences during the height of his fame immediately after Watchmen. He had a taste of superstardom and didn’t like it much. As I understand it, he doesn’t really like to travel either, but he’s never been a recluse.

I wouldn’t say he’s bad-tempered either – I’d guess he’s more likely to sulk than fly into a rage. But it certainly appears to be the case that if he feels wronged, he’s not likely to forgive easily. But a man of such genius should be allowed a minor fault or two, shouldn’t he?

He’s a highly principled, uncompromising man and I believe that it’s the act of creation and his purity of his ideology that’s the important thing to him, not money, not fame, not popularity.

07 – Sadly the CD was not included in the Spanish edition of “…Storyteller” –through some of us luckily own one copy in English-, but it was difficult for you to make this special gift with the book, and to get Gary Lloyd to do the remasters?

The British publishers Ilex wanted to offer some extra content, so we came up with the idea of offering a CD. The fabulously rare and in some cases, barely ever heard material that Alan supplied - and kindly gave permission to reproduce – could have filled a CD on its own, quite aside from the excerpts from his (also quite rare) commercially released CDS that we also included. 

I worked on the track selection with Pádraig Ó Méalóid and Gary Lloyd, and Gary was very keen to remaster the tracks himself. There was a huge difference in sonic fidelity between the songs and Gary did an incredible job balancing it all out. We were all very proud how that CD turned out.

Alan Moore and Gary Lloyd on stage.
07 – And now speaking of Moore work itself… What it´s that first caught your eye when you began to read his comics?

It was that he pressed the reset button; he reinvented the characters he wrote, right from his early work on Captain Britain and Marvelman. Prior to Moore, it was unusual for a reader to notice any change of style when a British superhero character had a change of writer. Moore completely reconcieved the character and found novel ways of making them his own. A trick of course that he repeated with great accomplishment with Swamp Thing. Everything was more dynamic, more visceral. What was it really like to discover you had superpowers, or had become a vegetable with a consciousness? The way Moore wrote the characters, you knew.

08 – As an independent author yourself, did you extract some lessons from Moore´s career? Maybe not in auto-publishing –because Moore sadly failed on that- but from the perspective of an underground independent author.

Actually, Moore’s foray into self-publishing – Big Numbers – was one of the major inspirations (alongside Dave McKean’s Cages and Gilbert Hernandez’s Heartbreak Soup) for Strangehaven, in that you could create a series set in the real world, with no superheroes, and yet it still be compelling and beautiful to look at.
 

Apart from that I don’t think it’s appropriate for me to compare my work or career path to Alan Moore’s!
09 – ¿Did you think we´ll manage to see Marvelman reissued in our lifetime?

I think you should address that question to my good friend Pádraig Ó Méalóid who seems to be the expert on the matter now, after his incredibly exhaustive investigation into the subject at the Beat. But the ownership issue is so complex, and there is so much bad blood and disagreement between the interested parties that my gut instinct is to say no.

10 – Lance Parkin is apparently publishing another Moore biography this fall. He said some kind (and true) words about “…Storyteller” and I´m sure both books can co-existed, since their approaches to the subject seem to be somewhat different. What do you think is the cause for all this interest in analyzing Moore figure? We of course think he is already a classic!

Quite simply, he’s unique and unparalleled. His body of work is not only vast, but of high quality throughout. He blazed a trail for British writers to start working in the US, and created the cult of the writer, which until then had always been second to artists. He not only maintained and increased the quality of his output, but moved on to more sophisticated works, constantly reinventing himself like only the top level of creative people can do.

11 – Finally we have to ask for your next move. We will not do the usual question about “Strangehaven” –of which you must be really tired at this point- but there will be any other projects for soon? We think that both your artistic career and your essays are equally interesting. Maybe a new essay could be on the works?

Writing books like Storyteller and Comic Book Design is a doubled-edged sword. It’s very nice to receive money from publishers by writing about subjects you greatly enjoy, but I don’t feel the same degree of satisfaction from creating my own material.
My ultimate aim remains to continue and complete Strangehaven at the earliest opportunity. Sadly, circumstances during the past few years haven’t allowed me the luxury and pleasure of being able to do so. Despite my best efforts, I was never able to sell enough copies or produce the work quickly enough to make a living at self-publishing alone. So I have to find a way of combining other work – like writing these books and working in the field of design to support myself.

At some point I believe that Strangehaven will return (and hopefully other purely creative projects will follow) and I am actively working towards that goal. Thanks for asking!

lunes, 8 de julio de 2013

“MAN OF STEEL”: O “SUCKER MAN” Y LA PRETENCIOSIDAD DEL VACÍO (Segunda y Última Parte)


Peluquín épico
NI QUE DECIR TIENE -one more time- QUE “SPOILERS” A TUTIPLÉN. Bueno, tras la pequeña polémica surgida en los comentarios de la primera parte de este descuartizamiento, continuamos el viaje. Y ya que estamos hablando de despieces –y como homenaje a la soporífera estructura por episodios de Zack Snyder-, aquí también vamos a analizar lo que nos queda de película por “set-pieces” e interacción entre personajes. Y entre edificios que aplastan personas también:

-Sucker Man / “Redneck” Kent / Jó Con Él: En este primer sub-apartado vamos a analizar la relación del protagonista con sus dos padres: el natural y el paleto. En uno de los mareantes “flash-back” colocados sin ton ni son Ke Bien Costner le dice a su aturrullado hijo adolescente, que no es de este mundo y que seguro que ha sido puesto aquí por alguna razón divina que nadie sabe, pero que bueno, que seguro que llegará su momento un día de estos. Así que le da un “pen drive” con el logo de Superman para que busque a ver por donde lo puede meter. La trama continúa con la sosa aparición de Lois Lane, de la que hablaremos luego y, sin venir a cuento, otro “flash-back” nos muestra el destino final del Papá Kent. Estando en el coche la familia al completo, sobreviene una absurda pelea entre padre e hijo –copiada del “Spiderman” de Sam Raimi, donde el tío Ben y Peter Parker también tenían unas palabritas antes de la muerte del primero-, Clark le suelta un “Tú no eres mi padre, solo eres un tío que me recogió en el campo” totalmente fuera de personaje. 

"Tú escóndete, hijo, lo demás va rodado (por un incompetente)"
Justo después, un tornado aparece llevándose coches por medio y Clark no puede hacer nada porque no debe mostrar sus poderes (dado el coñazo que le ha dado Costner al respecto), así que, ¿Cómo demostrarle a su nene la verdad de estas palabras? Pues resulta que el perro de los Kent se queda atrapado en el coche, con el tornado acercándose peligrosamente, y por supuesto el que va a salvarle es Papá Kent, que tras largar al perro se queda atrapado en el coche en una escena que se supone que debe dar pena y ser épica y lo único que consiguió es provocarme hilaridad. Con un gesto de mano tonta, Costner le dice al hijo “quieto paraooo…” y deja que el Tornado se lo lleve por la cara. Y por supuesto Superman deja morir a su padre de forma absurda, pero eso sí, con la intención de recibir la lección de “nunca muestres tus poderes en público, ni siquiera para salvarme de una muerte ridícula”. A esto se reduce la gran enseñanza de un personaje masacrado no por un tornado, sino por un guionista y un director sin idea del material que están adaptando.

El holograma de Jor Él fumando
Tras dejar a nuestro ¿esforzado? héroe descubriendo su pasado en esa nave sonda que dejaron los kriptonianos en el polo años ha, Clark usa el “pen-drive” kryptoniano que le había dado el ceporro de su padre adoptivo en un boquete que hay por allí. Inmediatamente aparece el clásico holograma de Jor El dispuesto a sermonear a su hijo debidamente y seguir haciendo avanzar la trama a golpe de “deus ex - machina”. Ese científico que murió a manos del General Zod, por defender que un niño kryptoniano debería poder ser lo que él quiera y no lo que le imponga la sociedad… decide imponer a su propio hijo que debe ser el salvador de los humanos. El redentor de la humanidad, cual la clásica metáfora mesiánica (ya usada hasta la saciedad en todas las adaptaciones de Superman), pero aquí especialmente machacada para tontos: No solo es enviado con un propósito sino que además tiene 33 años, decide guiarse por la FÉ –en una escena con un cura particularmente horrorosa- y cuando se tira de la nave para ir a la tierra, lo hace en pose de crucificado, por si algún espectador idiota todavía no se había dado cuenta de la aburrida, tópica y beata referencia. Pues bien, Jor El es el portador de la llave, el que le da el traje, el referente, el que abre puertas en las naves en plan “hago chas y aparezco a tu lado”, el que salva a Lois Lane cuando Zod la tiene atada en la nave… en definitiva, el fantasma de Jor El es el recurso narrativo del escritor/director que no sabe como coño avanzar una trama. Y que con la misma sutileza que hace metáforas cristianas –a golpe de brochazo-, usa a Jor Él para salir de cualquier brete en el que se haya metido la historia. Por cierto que Zod al final re-escribe en plan virus el software de la nave y hace desvanecerse al fantasma de Jor Él. O sea, que no le basta a Snyder con cagarla haciendo que Zod mate al padre de Superman... sino que encima lo mata DOS VECES

"Bésame, Clark. Mientrás el mundo explota gracias a ti"
-Sucker Man / Luisa Lanas / Perry “Black”/ “Ladyboy” Olsen

En efecto, la presentación de la intrépida periodista Lois Lane en este film es la de una ganadora del premio Pulitzer que además es una espía internacional de altura, una detective que deja a Sherlock Holmes a la altura del betún y una persona que, a pesar de todas esas maravillosas cualidades… parece no pintar nada en la historia. Porque hay que tener talento a la hora de escribir un personaje para ponerlo en todos los fregados, que se camela a los militares del gobierno, se infiltra en bases vigiladas, descubre en dos patadas que la identidad secreta de Superman viene de un pueblucho perdido en Kansas (localizando inmediatamente la granja Kent), que fostia cuando es necesario, que se fuga de naves en marcha –con la ayuda de “Jor Él Ex Machina”, eso sí-… Y que a pesar de todo esto… sea un personaje más plano que un tablero de parchís. Supongo que a esto contribuye la química CERO que tiene con Henry Cavill / Sucker Man, en uno de estos casos de moda en los que la relación sentimental entre los personajes no sucede porque haya una atracción obvia, tengan cosas en común o una profunda historia que los une, sino que el “enchochamiento” sucede POR LA CARA. Y el beso final con chascarrillo penoso hasta decir basta. Una amiga con la que vi la peli me dijo “Esto parece “Crepúsculo”. Y creo que con eso esta todo dicho.
"Huyamos, Jenny, mientras esos dos idiotas se besan innecesariamente"
Perry White y Jimmy Olsen están en la historia simplemente porque hay que hacer bulto. La película es de “Superman” y ya que no aparece Lex Luthor al menos hay que meter a estos dos secundarios míticos; pero claro, tampoco es necesario desarrollarlos lo más mínimo. Con plantarlos allí ya vale, no hace falta que su presencia tenga ningún tipo de incidencia en la trama, hasta el punto de que si los eliminaran la historia sería la misma. Olsen de hecho, no es Jimmy, sino Jenny. Al igual que la Watson de “Elementary” el personaje ha sido feminizado y con el mismo objetivo y planteamiento: “Bastante tenemos con ser originales y cambiarle el sexo a un personaje. Tampoco nos vayáis a pedir que encima le demos algún tipo de justificación al cambio que no sea estética”. Impactante momento el de la destrucción final de Metropolis, en el que Olsen queda atrapada bajo unos escombros y Perry White –en este caso no es white, sino black, pero este cambio no tiene tanta importancia- la coge de la mano y se quedan mirando unos segundos, de forma estética y con musiquita de fondo… ¿Pero qué relación tienen estos dos para que tengamos que sentir algún tipo de empatía o emoción por el momento? Total, antes no se  han visto en toda la película. Pero claro… deben estar ahí. La película es de Superman y es lo que toca. Pero vaya, que son tan maniquíes como el propio protagonista.


Y HABLANDO DE LA DESTRUCCIÓN DE METRÓPOLIS

 
Este Sucker Man -cuyo padre siempre le dijo que nunca usara sus poderes a la ligera y alegremente, peleándose con los abusones del colegio en modo macarra-, lleva a cabo tres acciones “in crescendo” que parecen sugerir que no hizo ni puto caso. Resulta que:

1) Cuando ve que Zod casi fostia a su madre adoptiva, va volando, lo agarra y lo estampa contra varias casas, trigales y graneros de Smallville al grito de “¡¡No te atrevas a amenazar a mi madreeeeeee!!” o algo igualmente patético. Cual “kinki” de barrio y encima destruyendo varias propiedades y sembrados de sus vecinos de la comarca. Esto desemboca en una pelea en el pueblo a base de destrucción de locales y viviendas particulares, con el único resultado de que haya acción en una serie de encuentros físicos insoportablemente largos que, además, están todos rodados de la misma forma.

2) Por supuesto este Sucker Man acaba realizando una acción agresiva mortal contra uno de sus enemigos en un arrebato de “quebrantacuellos” momentáneo. Normalmente Superman no mata, pero claro, estamos hablando de Sucker Man. Un ente creado para las generaciones de niños que se pasan la tarde matando civiles en el “Assassin´s Creed” y que quieren a su héroe cobrándose su tópica venganza con sangre, muerte y destrucción.

 
3) Y sí, destrucción, machacamiento y demolición indiscriminada es lo que obtenemos en la última hora del film, que son básicamente dos peleas interminables de media hora cada una. Snyder se despereza y se da cuenta de que le han pagado por sus planos digitales, acción desenfrenada y manejo de las bellas poses de lucha así que nos bombardea con una pelea absolutamente ilógica, absurdamente estética y  abominablemente estúpida. En “Superman 2” de Donner/Lester, el héroe se negaba a luchar con Zod en medio de la ciudad por los posibles daños colaterales y muerte de víctimas inocentes, quedando ante esas víctimas como un cobarde. Una interesante idea aquí abandonada. Por suerte para las psicopáticas nuevas generaciones y los fans de la épica de baratillo, este “Sucker Man” es un machote que en sus peleas destroza edificios uno detrás de otro, revienta vehículos y se estrella contra docenas de rascacielos que caen al suelo en pedazos. No se nos muestran víctimas mortales pero si no han desalojado la ciudad me temo que, por lógica –algo ausente de todo esto- debería haberlas. Pero claro, ¿Qué importa la lógica cuando podemos poner explosiones, rascacielos cayendo como naipes, ladrillos volando, cristales destrozándose entre puñetazos, caídas de varios metros y otros generosos daños a la propiedad? Las posturitas quedan chulas, así que la coherencia es lo de menos. 


Aquí tenéis un enlace al genial juego “online” creado por el gran Kyle Baker llamado “Asesino de Masas de Acero”, en el que tu mismo puedes hacer rebotar a Superman y Zod destrozando Metrópolis y masacrando a las personas que supuestamente había que salvar:
Creo, en definitiva –y para terminar al fin esta operación quirúrgica- que Snyder ha sufrido un extraño ataque de “nouvelle vague” mezclado con “Nolan style” y mal empastados con su estilo narrativo de postalita sin alma. Si no, no se explican esos saltos adelante y atrás en el tiempo tan mal colocados –fascinante el momento en el que Kevin Costner muere su ridícula muerte y tras un pequeño avance de la trama, nos cuelan otro “flash-back” con Costner otra vez vivo y reiterando sus discursitos. A estas alturas ya sin venir mucho a cuento-, que parece que han agarrado las escenas y las han barajado, a ver por donde las pegamos. Y si a eso le añadimos rollo Godard de cámara en mano, fotografía apagada y feísta, planos “gafapastas” sin sentido y las pocas ganas de desarrollar una historia mínimamente cohesionada, nos sale el batiburrillo lamentable que tenemos aquí. Un insulto a Superman, a su 75 aniversario como icono del cómic, a la versión clásica de Donner y, lo más grave, a la inteligencia de los espectadores. En definitiva una muestra más del estilo Snyder de hacer cine: Una estética a priori muy currada y atractiva… pero llena de vacío y de basura. Casi parece una definición del nazismo.